Los residuos que se generan en los laboratorios clínicos de los hospitales y centros sanitarios son peligrosos por ser productos biológicos y químicos. ¿Cómo se gestionan dichos residuos en nuestro país? ¿Qué papel debe tener el profesional de laboratorio en la puesta en marcha de proyectos medioambientales eficientes? ¿Cuáles son los aspectos legales y los déficits del marco normativo regulador?

Estas y otras cuestiones se debaten en el XVI Congreso Nacional del Laboratorio Clínico (LABCLIN 2022) que se ha celebrado los días 19, 20 y 21 de octubre en la ciudad de Málaga. Una cita científica -organizada por la Asociación Española de Biopatología Médica-Medicina de Laboratorio; la Asociación Española del Laboratorio Clínico AEFA y la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio– que congrega a más de 1.300 expertos en medicina de laboratorio.

“Este tema no se había tratado en ninguno de los congresos anteriores. Por eso, en la decimosexta edición del congreso, se ha pretendido dar el máximo conocimiento al colectivo de los laboratorios clínicos en cuanto a gestión ambiental e involucrarlos en su aplicación a los centros”, ha informado Inma Caballé, especialista en Análisis Clínicos y ponente del simposio ‘Laboratorio Clínico y Medioambiente’.

A través de la formación, ha comentado Caballé, los profesionales del laboratorio clínico aprenderán a clasificar bien los residuos para poder luego medir su volumen y analizarlos con detenimiento, estableciendo una estrategia global en la segregación de los residuos.

Incremento progresivo de los residuos

El incremento progresivo de la cantidad de residuos que diariamente se generan en centros y establecimientos sanitarios: material de curas, gasas, fluidos corporales (sangre, orina, suero, etc.), sondas, bolsas vacías de fluidos, etc., guantes y otros desechables quirúrgicos, ropa desechable, material de laboratorio desechable, etc.; así como la variedad y complejidad de las técnicas y procedimientos viene incrementando una amplia gama de residuos heterogéneos, que, en ciertos casos, son peligrosos.

Una incorrecta gestión de residuos sanitarios peligrosos puede liberar al medio ambiente sustancias que resultan dañinas para los organismos vivos

Para evitar riesgos para la salud y el medio ambiente, la gestión de los residuos sanitarios es una actividad controlada por la Administración. Por ello, se viene articulando un régimen de intervención administrativa que se traduce en una amplia y prolífica normativa reguladora de la materia.

La normativa básica sobre residuos establece la obligación de gestionar los residuos peligrosos adecuadamente a través de su correcta identificación, separación, almacenamiento y entrega a un gestor autorizado para su posterior tratamiento y/o eliminación. Consecuentemente, “el sector sanitario no puede ignorar la necesidad de gestionarlos adecuadamente, así como de desarrollar planes que permitan minimizar la cantidad de residuos que se genera, además, los costes sociales y ambientales derivados de los residuos han supuesto la aparición de importantes exigencias legales en relación a su gestión”, ha explicado Luis Sarrato, ponente de esta sesión en Labclin, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Pública de Navarra y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Juristas de la Salud.

Inseguridad jurídica en el ámbito de los laboratorios clínicos

Aunque los residuos sanitarios son competencia autonómica, hoy en día algunas Comunidades Autónomas ni siquiera tienen una normativa específica para regular su gestión.Sólo cinco de ellas se rigen por textos posteriores al año 2000. La mayoría son de los años 90, cuando el reciclaje aún no aparecía en ninguna ley estatal de residuos. En consecuencia, no existe una adaptación normativa a la realidad actual y a las exigencias más recientes en materia de gestión de residuos sanitarios. De hecho, esto genera una inseguridad jurídica en el ámbito de los laboratorios clínicos.

A mayor abundamiento, hay Comunidades Autónomas que tienen aprobados Decretos que regulan los procedimientos administrativos de autorización de funcionamiento de los laboratorios clínicos. La inmensa mayoría de esas normas se encuentran obsoletas, dado el largo tiempo transcurrido desde su aprobación, y a pesar de que contienen tímidas referencias a la gestión de los residuos, no existe la necesaria concreción y clarificación. Evidentemente, tampoco se adaptan a la normativa más reciente.

La nueva Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular tiene como principal objetivo reducir al mínimo los efectos negativos de la generación y gestión de los residuos en la salud humana y el medio ambiente, teniendo en cuenta los principios de la economía circular, para un uso eficiente de los recursos disponibles. Esta nueva norma “añade conceptos más actuales y adaptados a los tiempos que vivimos, si bien prosigue siendo el marco normativo general en materia de residuos a nivel estatal”, ha comentado Sarrato. Aunque existe un mayor grado de homogeneidad jurídica en la gestión de residuos sólidos y citostáticos, cuestión diferente es la que afecta a los líquidos que salen directamente de los autoanalizadores de los laboratorios clínicos a la red general de aguas residuales.


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