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La transición del modelo económico lineal hacia otro circular, que apueste por la sostenibilidad y sea más respetuoso con el medio ambiente, es una realidad ineludible para asegurar el futuro del planeta y preservar los recursos naturales
Juan Carlos Mampaso, director general de SIGRE | 2017-03-10T15:00:00+01:00 h |

A día de hoy, gobiernos, autoridades e instituciones públicas y privadas a nivel mundial coinciden en la necesidad de avanzar hacia un nuevo modelo productivo que utilice eficazmente los recursos con el objetivo de reducir su utilización; disminuir el impacto ambiental derivado de su uso; luchar contra el cambio climático e impulsar la innovación, el denominado modelo de economía circular.

Este planteamiento, impulsado por la Unión Europea, forma parte de la Estrategia Europa 2020 para generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador.

Avanzar en la implantación de esta estrategia, implica un cambio en el paradigma de los actuales modelos de producción, mayoritariamente basados en producir, usar y tirar; por otro más responsable, con una visión de futuro sostenible y fundamentado en reducir, reusar y reciclar.

La responsabilidad social juega un papel fundamental en esta transformación del modelo económico, junto con la innovación y el desarrollo de nuevas estrategias empresariales y de producción.

En este contexto, cada uno de los actores y agentes del sector farmacéutico, que siempre se ha caracterizado por la aplicación de políticas innovadoras y responsables, no pueden permanecer ajenos y deben mostrar, una vez más, su compromiso con la sostenibilidad.

Todo el sector tiene la obligación de aplicarlo. La industria farmacéutica en la fase de investigación, en sus procesos productivos y en el ecodiseño de sus envases; la distribución farmacéutica, en su labor logística y de conservación y almacenamiento de los medicamentos; y la farmacia para mejorar su eficiencia energética, reducir los consumos de suministros o reducir la generación de residuos.

En una economía circular, todos los que intervienen en el ciclo de vida de un producto, desde su diseño, producción, distribución, venta y el uso o consumo o final del mismo, deben estar implicados en minimizar el impacto ambiental que se genera en cada una de sus fases.

En este sentido, SIGRE ya está implicado en la economía circular, como se puede ver en el gráfico, y actuando, entre otras materias, en prevención, ecodiseño, reciclado, valorización energética, minimización de la eliminación de residuos o reducción de emisiones.


Los agentes del sector farmacéutico, que siempre se ha caracterizado por la aplicación de políticas innovadoras y responsables, deben mostrar su compromiso con la sostenibilidad