El Observatorio de Género y Profesión del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom) ha presentado esta semana los datos de la última encuesta para conocer la situación de la mujer en la profesión médica, una fotografía que refleja que dos tercios de las profesionales ha visto o vivido en primera persona situaciones de desigualdad por cuestión de género.

Dentro de la jornada organizada por la corporación médica por el Día de la Mujer, la vicesecretaria del Cgcom, Rosa Arroyo, presentó los resultados preliminares de esta encuesta en la que han participado cerca de 5.000 colegiados/as de toda España.

La encuesta, respondida entre los meses de octubre de 2021 y enero de 2022, pone de relieve que existe un mayor número de contratos interinos y temporales para las mujeres que ejercen la Medicina. Así, se refleja que el 40,3 por ciento del total de encuestas tiene contratos de interinidad o eventuales. No obstante, en las mujeres este porcentaje es superior al 50 por ciento mientras que en los hombres se sitúa en el 25,3 por ciento, es decir, la mitad que en las mujeres. En concreto un 27,4 por ciento de las mujeres tiene contrato eventual frente al 12,6 por ciento de los hombres. Esta precariedad la padecen mucho más los segmentos más jóvenes, siendo especialmente destacable en menores de 35 años para ambos sexos.

El 70% cree que valorar el currículum de forma anónima facilitaría el acceso de la mujer a puestos directivos

La reducción de jornada por cuidado de hijos representa el 80 por ciento en las mujeres y solo el 10 por ciento en los hombres. La encuesta pone de relieve que existe un 16,6 por ciento del total de los participantes que están acogidos a algún tipo de reducción de jornada.

En relación con la repercusión de la reducción de jornada en la vida laboral, la mitad de las médicas (50,1 por ciento) considera que tiene algún impacto negativo para su vida profesional en cuanto a posibilidades de desarrollo profesional y/o capacidad económica frente a un 18,8 por ciento de los facultativos.

Protagonistas y testigos de la desigualdad

Los datos evidencian que dos tercios de las mujeres (66,6 por ciento) que ejercen la medicina han visto, sufrido, o ambas, situaciones de desigualdad relacionadas con una cuestión de discriminación por género. Dentro de este porcentaje la mitad de las encuestadas afirma haberlas experimentado en primera persona y percibirlas también en otras compañeras. En cuanto a términos globales (hombres y mujeres) el 44,5 por ciento declara haber visto o vivido este tipo de situaciones de desigualdad.

La reducción de jornada por cuidado de hijos representa el 80% de las mujeres y el 10% de los hombres

Respecto a los motivos por los que perciben que existen situaciones de desigualdad de género en la profesión médica, el primero es porque existe una mayor necesidad de conciliación entre las mujeres, seguido por una mayor dificultad de acceso a los puestos de gestión o dirección; menor reconocimiento de las mujeres por parte de superiores; peores condiciones laborales de las mujeres; acoso laboral y finalmente, discriminación salarial.

Diferencia salarial

En referencia a las diferencias salariales por cuestión de género un 21,3 por ciento de todos los encuestados afirman que han vivido o han visto situaciones de desigualdad relacionas con las remuneraciones de los profesionales. Este porcentaje aumenta hasta el 33,2 por ciento en las respuestas efectuadas únicamente por las médicas. Entre los motivos que provocan estas desigualdades se encuentran el acogimiento a medidas de conciliación, ocupar menos puestos de responsabilidad y realizar con menos frecuencia actividad extraordinaria.

Al respecto de las medidas más adecuadas para facilitar la promoción de las médicas a los puestos de dirección y gestión casi el 70 por ciento de todos los encuestados considera que valorar el currículo de forma anónima según capacidad, méritos y objetivos es la medida más adecuada. Tener tribunales paritarios, incorporar a las mujeres en función de criterios de paridad y mejorar las medidas de conciliación son otras de las medidas más aceptadas, aunque en estas últimas se observan importantes diferencias por cuestión de género.