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ESTHER MARTÍN DEL CAMPO

Madrid

| viernes, 15 de diciembre de 2017 h |

Eduardo Díaz-Rubio no duda de que este 2017 ha sido “un magnífico año para la oncología, con una gran cantidad de avances en fármacos innovadores que están cambiando la historia natural de la enfermedad”. Además, también celebra la llegada de nueva tecnología que permitirá ir hacia un tratamiento de precisión más moderno y también más enfocado hacia la persona.

Un año en el que términos como medicina de precisión o medicina personalizada han ganado enteros. Díaz-Rubio insiste en que estos términos no deben confundirse con medicina centrada en la persona, “que es la medicina humanista que se ha hecho toda la vida, aunque también es necesario poder implementarla y seguir con ella”, asegura.

El experto remarca que ambos términos están orientados a encontrar alteraciones moleculares que permiten realmente tener un fármaco dirigido frente a esas alteraciones. “Prefiero el término precisión, porque lo que se hace en un paciente es, dentro de su tumor, buscar esas alteraciones moleculares y saber si tenemos una diana que nos pueda resultar útil”, indica.

En su opinión, “todavía no hacemos una medicina personalizada o de precisión, individualizada”. Para ello, matiza que tendríamos que avanzar notablemente para conocer con más exactitud el genoma tumoral, el genoma también de la persona, y hacer realmente tratamientos muy personalizados e individualizados. “Si fuera así habría 6.000 millones de posibilidades en el mundo. De momento se basa en una medicina en la que estamos tratando subgrupos de pacientes sin llegar a la individualización aún”, remarca.

Un aspecto en el que también se ha avanzado notablemente en los últimos años es en el abordaje multidisciplinar del cáncer. “Nos hemos dado cuenta de que realmente abarcar el cáncer desde una sola especialidad no funciona y que lo realmente importante es el paciente”, destaca.

Se ha mejorado muchísimo y todos los pacientes hoy pasan a través de un comité multidisciplinar, destaca, aunque todavía es preciso cambiar la organización del trabajo a través de unidades funcionales, un modelo que falta por implementar, aunque hay algunas experiencias.

Según su visión, los centros deben reunir una serie de características para tratar el cáncer con garantías: orientación al paciente, tecnología y profesionales adecuados, con una vía preferente para estos pacientes que evite retrasos en el diagnóstico. “Sigue ocurriendo que dentro de un mismo hospital hay varias vías de acceso, y hay que unificarlas para que todos tengan las mismas opciones”, advierte.

El camino es ”unificar, trabajando en red y con vías y circuitos prioritarios para el paciente con cáncer”, matiza, sin perder de vista la calidad y aprovechando los recursos y garantizando el acceso universal de los pacientes a todos los centros.


Eduardo Díaz-Rubio:
“Es preciso cambiar la organización del trabajo en unidades funcionales”