A.C. Barcelona | viernes, 24 de marzo de 2017 h |

Profesionales, pacientes y administraciones sanitarias han destacado la importancia de establecer “circuitos colaborativos” para los medicamentos de diagnóstico hospitalario (DH) y todo el entorno que les rodea, como serían sus canales de dispensación y la atención farmacéutica especializada. Ha sido uno de los temas tratados en Infarma Barcelona 2017, que se celebró la semana pasada.

Lo expertos insistieron la necesidad de dejar de lado los extremos y establecer los circuitos colaborativos entre farmacia comunitaria y farmacia hospitalaria que van más allá de la dispensación. Ya existen en la actualidad propuestas concretas como la dispensación inicial en hospital para que las posteriores dispensaciones de repetición recalen en las boticas.

Esa cooperación también debe abarcar uno de los mayores retos en este tipo de medicamentos: la adherencia terapéutica. “El foco es conseguir disminuir el incumplimiento y/o los errores de medicación para mejorar así los resultados de salud. Hay que crear modelos integrados y evaluables, desde el punto de vista clínico y económico. Cualquier sistema que no consiga esto, está abocado al fracaso”, puso de manifiesto María Antonio Mangues, directora del Servicio de Farmacia en el Hospital de Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. Para esta profesional, a día de hoy sigue siendo “un sueño” el hecho de “poder trabajar en un modelo integrado entre farmacia y hospital y compartir información clínica”.

Pensar en el paciente

Jordi de Dalmases, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, ha defendido que toda decisión sobre el circuito de prestación se lleve a cabo “pensando en el paciente”. Durante su intervención, ha especificado: “Todos nos llenamos la boca apostando por la colaboración, pero luego la realidad nos dice que en la farmacia comunitaria no conocemos en qué criterios se basan las políticas de prescripción de nuestros compañeros”.

En esta misma línea, la ‘voz’ del colectivo de pacientes en esta mesa, Carme Sabaté, presidenta de la Coordinadora d’Usuaris de la Sanitat (CUS) ha corroborado que “el día a día demuestra que el paciente no está en centro del sistema, por mucho que se diga”.

Respecto a las diferentes fórmulas que permitan compaginar los mejores resultados en salud con la accesibilidad a los medicamentos de DH, la representante de CUS considera que la farmacia comunitaria puede jugar un papel importante para lograr mayor adherencia entre los pacientes. “Es importante la relación de cercanía que tiene el paciente con su farmacéutico comunitario para concienciarle en esa adherencia; el hospital parece más lejano en esa relación de confianza, ya que solo lo visita una vez al mes”.

Ante esta situación, Mangues insistió en que aquellos medicamentos de DH que no requieren especial control clínico deberían volver a este canal.

Por su parte, Josep Torrent, representante del Área del Medicamento del Servicio Catalán de Salud, explicó durante el acto que “la opinión de los pacientes van en ambos sentidos; habrá pacientes que preferirán la proximidad y otros que ante los procesos complejos prefieren la tutela del hospital”. En este sentido, Torrent defendió que en la toma de decisiones sobre el canal de dispensación de estos fármacos, las Administraciones Públicas “no pueden dar la espalda a la sostenibilidad”.

También Ramón Palop, jefe de la Unidad de Apoyo a la Dirección de la Agencia Española del Medicamento (Aemps) subrayó que desde el Ministerio de Sanidad se ha tendido la mano a la profesión farmacéutica y sus entidades representativas para valorar qué medicamentos actualmente dispensados a pacientes externos en los hospitales pueden regresar a la oficina de farmacia.