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J.V. Madrid | viernes, 09 de septiembre de 2016 h |

Cerca de 25.000 fallecimientos anuales y un coste de 1.500 millones de euros a los sistemas sanitarios al año. Son dos cifras que dan una idea del impacto en salud y económico de las bacterias multirresistentes a los antibióticos, según datos del Centro de Control de Enfermedades Europeo, un problema del que se lleva años alertando y que la Organización Mundial de la Salud subraya como una gran amenaza para la salud pública.

Rafael Cantón, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), ha contextualizado con estos datos la necesidad de hacer frente a esta situación. Cantón, codirector del curso ‘Programas para la prevención de resistencias antimicrobianas’ organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en colaboración con la compañía MSD, explica que durante estas jornadas “se han revisado los problemas actuales y las posibles soluciones, como el uso de nuevos antimicrobianos bajo una nueva perspectiva que limite el desarrollo de futuras resistencias”. Además, subraya que “se ha dado una perspectiva más práctica sobre la utilización en el día a día de los antimicrobianos para maximizar la acción de los mismos y evitar el desarrollo de nuevas resistencias”.

Cantón recalca que de continuar así, en 2050 se podrían producir 10 millones de muertes al año en el mundo asociados a las bacterias multirresistentes, una cifra muy por encima del medio millón de fallecidos al año por este motivo en la actualidad.

En su opinión, uno de los retos de la comunidad científica es el descubrimiento de nuevas moléculas con mecanismos más originales que actúen sobre los propios microorganismos. De este modo, concluye que “hay que investigar no solo en mejorar su uso, sino también en la búsqueda de nuevos mecanismos de acción”.

Por su parte, Emilio Bouza, jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón y codirector del curso, coincide en el abuso de los antibióticos, una práctica que se sustenta en la creencia popular de que el empleo de estos medicamentos “solo tiene beneficios”.

Nada más lejos de la realidad. Para José Miguel Cisneros, director de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío y Virgen de la Macarena de Sevilla, nuestro país registra las mayores ventas de antimicrobianos per cápita entre los países desarrollados. Cisneros insiste en las elevadas tasas de consumo de carbapenemas en los hospitales y de amoxicilina clavulánico en primaria. “La morbilidad y mortalidad de las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos son muy significativas”, alerta.

Una de las iniciativas para optimizar el uso de estos fármacos es el programa AMS-PROA Excelencia, que incluye formación al clínico, acreditación hospitalaria y herramientas de seguimiento. Cisneros recuerda que tanto la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria como la Seimc recomiendan su implantación.

En el día a día, Cantón aboga por reforzar el diagnóstico clínico con otro microbiológico, para ayudar a diferenciar entre infección bacteriana y vírica, y recalca que el antibiótico solo está indicado ante las primeras.