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Carmen M. López Madrid | viernes, 23 de febrero de 2018 h |

Las pruebas microbiológicas tienen un tiempo de desarrollo, lo que es la microbiología convencional. En este sentido, acortar una parte de ese diagnóstico ayudaría a seguir avanzando en las soluciones de las resistencias bacterianas. Este es uno de los objetivos del Proyecto Badger, que ayudará a tener una respuesta rápida en el estudio de sensibilidad de las bacterias multirresistentes.

Ha sido el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal el que ha liderado este proyecto europeo que se enmarca dentro de la estrategia Horizonte 2020. Como explica Rafael Cantón, investigador principal y el jefe del Servicio de Microbiología del hospital, “la idea es acortar una parte de ese diagnóstico microbiológico, en concreto, el que incide en la sensibilidad de los organismos antimicrobianos, que tiene una fuerte implicación con las resistencias a los antibióticos”.

Las claves del proyecto son la metodología que se va a utilizar, con una técnica de calorimetría que se ha empleado muy poco en microbiología hasta ahora.

Cantón explica que generalmente, a través de esta fórmula se observan los cambios de los indicadores de crecimiento, por lo que “cuando los microorganismos crecen, desprenden calor”. Es aquí, cuando es posible medir el calor de forma muy precisa para poder determinar los pequeños cambios que se producen cuando se enfrentan a los antimicrobianos. “En un tiempo menor a las técnicas convencionales podemos obtenerlas”, asegura el microbiólogo.

Otra de las claves de este proyecto son las técnicas de diagnóstico y su traslación al contexto clínico. “Este proyecto pone en ese contexto la introducción potencial de una prueba de este tipo”.

El interés de esta nueva tecnología radica en que los resultados de sensibilidad fenotípica a los antibióticos se obtienen en un tiempo inferior a ocho horas, lo que supone un adelanto frente a los métodos convencionales, que precisan entre 24 y 48 horas. La gran capacidad de las bacterias Gram-negativas para adquirir mecanismos de resistencia supone un grave problema de salud pública ya que limitan enormemente las opciones terapéuticas de las infecciones causadas por ellas. Un resultado de sensibilidad rápido permite adecuar el tratamiento antimicrobiano y mejorar el pronóstico del paciente.