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Juan Pablo Ramírez Madrid | viernes, 23 de febrero de 2018 h |

La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) viene insistiendo desde hace tiempo en la importancia de integrar a los farmacéuticos en los equipos asistenciales. Oncología es una de las áreas que más podría beneficiarse de esta colaboración. Una de las experiencias que se presentaron fue la del Hospital Cedars-Sinaí de Los Ángeles que puso en marcha un comité de alto coste “para intentar minimizar el impacto económico de los fármacos oncológicos. Este comité elaboraba guías clínicas para lograr resultados en salud, proponía la introducción de biosimilares y limitar la quimioterapia al final de vida”, señaló José Antonio Marcos, del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, que intervino en el Post Midyear el pasado 13 de febrero.

En cuanto a la limitación de la quimioterapia al final de la vida. “Este hospital puso en marcha un programa de optimización de quimioterapia porque vieron que tenían un porcentaje muy alto de pacientes que fallecían de cáncer y que había recibido quimioterapia en sus últimos 14 días de vida. Este porcentaje era del 23 por ciento, de las tasas más altas de Estados Unidos. El farmacéutico seleccionaba al paciente para llevarlo al comité, lo ponía en común con los demás profesionales y se decidía si se administraba o no. Consiguieron que no se administrara a pacientes en los que no se iban a lograr los resultados esperados y redujeron un 25 por ciento el número de pacientes y pasaron a un 16 por ciento que fallecían por cáncer y habían recibido quimioterapia en los últimos 14 días de vida”, señaló el farmacéutico.

Algoritmos de tratamiento

Ese comité de alto coste creó grupos de trabajo para desarrollar “algoritmos de tratamiento en diferentes patologías para que se tratase de una forma u otra, además de realizar informes de las nuevas terapias que se incorporaban. Estos informes estaban basados en valor: la eficacia, la seguridad, el coste, y tenían en cuenta el marco de valor publicado por ASCO, ESMO y NCCN. Consiguieron una reducción importante de determinados fármacos, como antieméticos o factores estimulantes de colonias”.

Otra cuestión que abordó Marcos fue los biosimilares. “La FDA ha aprobado nueve fármacos biosimilares. Uno de los asuntos que se trataron fue la extrapolación de la indicación, que la agencia americana lo lleva haciendo muchos años. Para hacerlo considera el mecanismo de acción para cada indicación, la fármacocinética, la fármacodinámica, el potencial de inmunogenicidad y la toxicidad en diferentes grupos de pacientes”, señaló Marcos.

El farmacéutico de Hospital Virgen Macarena señaló que Estados Unidos identifica diferentes factores para la intercambiabilidad: “Tiene que haber biosimilaridad establecida, que tenga el mismo resultado en un paciente que en otro y que el riesgo de seguridad o de eficacia sea el mismo si alternamos una marca con otra”. Se planteaba también el intercambio sin la intervención del prescriptor. “Casi todos los estados de Estados Unidos han promulgado leyes a favor de la intercambiabilidad. Quizás lo más destacable es que se desarrolló un borrador destinado a la industria para conocer los datos necesarios y requisitos de un ensayos clínico que permita reconocer la intercambiabilidad. Es un borrador y no está publicado. Todavía no hay ninguno reconocido como intercambiable”.