Los servicios y unidades de atención a los pacientes con VIH trabajan en la sombra, de manera desapercibida, para mantener a raya al virus. Los resultados, sin embargo, son evidentes: la cifra de personas con VIH no diagnosticadas se ha reducido casi a la mitad en los últimos cuatro años, del 13 al 7,5 por ciento, según datos del Instituto de Salud Carlos III. Todo, gracias a la implicación de unidades como la del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

El Servicio de Enfermedades Infecciosas del complejo hospitalario de Santander ha obtenido un premio Best in Class (BiC), que otorga CAGETA MÉDICA en su 18ª edición, por su sobresaliente atención individualizada y de forma integral a cada uno de los pacientes con VIH. “Esta atención no solo abarca aspectos médicos de diagnóstico y tratamiento, sino también apoyo psicológico y social”, explicó Carmen Fariñas Álvarez, responsable del Servicio y catedrática de Medicina de la Universidad de Cantabria. La propia Fariñas, acompañada de la directora gerente del Hospital Valdecilla, María Dolores Acón, recogió el galardón de manos de César Pascual, consejero de Salud de Cantabria, y Javier Malagón, director asociado de Acceso a Mercados de Gilead.

Carmen Fariñas Álvarez.

Valdecilla es un centro de referencia en el campo de las enfermedades infecciosas. No en vano, ha recibido hasta siete premios BiC desde 2012. El presente, sin embargo, “no solo es un premio a los logros pasados, sino que también influye en el futuro del servicio ya que potencia la motivación del personal, alienta la mejora continua de la atención y nos estimula para superar los estándares que nos han hecho merecedores del premio”, precisó Fariñas.

Un equipo de siete facultativos, tres enfermeras o enfermeros, una auxiliar de enfermería y dos auxiliares administrativas en la consulta externa trabaja para mejorar la calidad de vida de sus pacientes y cortar, en última instancia, la cadena de transmisión del VIH, en línea con los objetivos de ONUSIDA. Este reconocimiento, por tanto, “influye positivamente en el futuro del Servicio y en la atención a estos pacientes”, aseguró su responsable.

Objetivos de ONUSIDA

El programa de la ONU en materia de SIDA pretende poner fin a la enfermedad en 2030, una meta difícil de alcanzar pese a los avances conseguidos y el arduo trabajo de la comunidad internacional “a través de programas de prevención, acceso a tratamiento y educación y concienciación”, tal y como apuntó la doctora: “Lo veo difícil porque implica superar todavía numerosos desafíos”.

La infección por el VIH no presenta apenas síntomas hasta sus fases finales. Diagnosticar precozmente la infección es de vital importancia. Al respecto, “es preciso garantizar que más personas tengan acceso a pruebas diagnósticas y al tratamiento”, explicó Fariñas, al tiempo que incidió en los esfuerzos “esfuerzos importantes y continuos” que se requieren en todo el mundo “para superar las desigualdades en la atención sanitaria”.

“El éxito en lograr el objetivo marcado por ONUSIDA para 2030 dependerá de avances científicos, de la inversión sostenida en programas de prevención y tratamiento, así como de un compromiso continuo por parte de gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad en su conjunto. Se deben buscar estrategias que incluyan la prevención de nuevas infecciones, el acceso universal a la terapia antirretroviral y la eliminación del estigma asociado al VIH/SIDA”, analizó Carmen Fariñas.


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