El Hospital Fundación Jiménez Díaz (FJD) es conocido por el valor que da a la incorporación de la asistencia, la docencia y la investigación a su abordaje diario de patologías. A todo ello, se sumó recientemente la gestión como otro de los pilares que, sumado a entender la atención médica desde una visión integral, ha premiado al FJD con el premio Best in Class (BiC) a mejor Unidad de VIH/Sida. Este galardón cuenta con el apoyo de Gilead, cuya Government Affairs Director de Virología, Victoria Ayala, entregó el galardón durante la gala.

Según Miguel Górgolas, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas y de la Unidad de VIH/Sida, estos meses de pandemia han permitido a los profesionales aprender, además de desarrollar “aún más” la atención médica no presencial, mediante el empleo de herramientas digitales. A pesar de mejorar en este sentido, el responsable señala que la tecnificación y la digitalización de la atención médica “no son incompatibles con una labor sensible y cercana del médico tradicional”.

Según el responsable, el equipo del servicio está formado por “buenos profesionales, que además son buenas personas”.

El objetivo principal del equipo es ofrecer la mejor atención posible a los pacientes, pero para ello también es necesario “estar a la vanguardia de la investigación, de los nuevos tratamientos y las nuevas tecnologías”, destaca.

Derribar el estigma de la enfermedad

Los profesionales del FJD tratan a los pacientes con “la máxima amabilidad y competencia” para normalizar su enfermedad. El jefe de servicio explica cómo el estigma de la enfermedad es uno de los aspectos más relevantes para las personas que viven con VIH: “El estigma que sufre el paciente tardará mucho tiempo en desaparecer”, indica Górgolas.

Por ello, el servicio desarrolla canales de colaboración con los servicios de psicología y psiquiatría del hospital para poder ofrecer una atención integral al paciente, involucrándole en su cuidado y sus necesidades.

“Perder la visión humanizadora de la Medicina es lo peor que le puede ocurrir a cualquier profesional que se dedique a esto”

De hecho, el especialista insiste en que la humanización es fundamental en la atención y el tratamiento de las personas que viven con VIH.

Estos avances en el contexto de pandemia han sido un reto para la Unidad de VIH/Sida del FJD ya que ha tenido que aprender a desarrollar la atención médica no presencial y la dispensación de medicamentos a domicilio.

Objetivos de la Unidad

En la actualidad, una de las metas de la Unidad de VIH/Sida es poder incorporar las necesidades percibidas por el paciente e “integrar una medicina basada en el valor y mejora de la calidad de vida de los pacientes”, afirma. En el camino de lograr este objetivo, el servicio apuesta por la mejora de la accesibilidad de los pacientes al cribado de infecciones de transmisión sexual, atención social o salud mental, entre otras.

Equipo de la Unidad de VIH/Sida de la FDJ

La especialización en la atención a las personas con VIH ha permitido mejorar la calidad asistencial y la vida de los pacientes. Por este motivo, Górgolas defiende la necesidad de reconocerla “como una especialidad más, como ocurre en la inmensa mayoría de los países europeos y del Norte de América”.

Alfonso Cabello, jefe asociado recoge el premio, entregado por el catedrático Ángel Gil de Miguel (URJC) y Victoria Ayala (Gilead)

“La infección por VIH se ha convertido en una enfermedad crónica, donde no sólo el tratamiento antirretroviral es importante, si no la atención a otras co-morbilidades propias de la edad o de la inflamación persistente”, destaca el especialista.

En este sentido, a pesar de la excelencia del servicio, Górgolas pretende continuar trabajando para mejorar la accesibilidad de los pacientes, así como el desarrollo de protocolos y vías clínicas estandarizadas que “permitan disminuir la carga burocrática de trabajo para disponer de más tiempo de atención al enfermo y a la investigación”.

La década de los 80, un escalón en reto asistencial

La trayectoria de la unidad debe sus raíces al germen impulsor: el Profesor Manuel Luis Fernández Guerrero, quien durante muchos años estuvo sólo haciéndose cargo de las enfermedades infecciosas en general y, a partir de la década de los años 80, de la infección por VIH.

Así lo ha indicado Górgolas, quien explica que la creciente incidencia de la infección conllevó a un aumento de plantilla, debido a las necesidades asistenciales, además de la especialización de los servicios.

Durante los últimos diez años, el proceso de digitalización iniciado por el grupo Quirónsalud “ha facilitado y modernizado la atención a todos los pacientes del centro, integrando los tres pilares fundamentales: salud, paciente y eficiencia”, concluye Górgolas.

Puedes ver de nuevo la gala al completo aquí:


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