Los premios Best In Class incorporan este año una nueva categoría, Dolor Irruptivo Oncológico (DIO), con la intención de dar voz al sufrimiento de los pacientes oncológicos, a quienes el dolor que padecen les resta calidad de vida.

Rafael López López, jefe de servicio del Área de Dolor Irruptivo Oncológico del CHUS.

Así, el ganador del Premio BiC 2021 de esta categoría ha sido el Complejo Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). Rafael López López, jefe de servicio del Área de Dolor Irruptivo Oncológico, recibió el galardón de manos del consejero de Sanidad gallego, Julio García Comesaña, y César Orihuela, de Kyowa Kirin.

López indica que a sus pacientes se les proporciona ayuda psicológica y de enfermería “para instruirles en estilos de vida saludable”. Además, tienen un “excelente programa junto con el servicio de cardiología y rehabilitación con nuestro centro, de potenciar el ejercicio físico en todos nuestros pacientes, incluidos los que están en tratamiento”.

Durante la pandemia, pudieron mantener la actividad en el hospital y en las consultas a los pacientes oncológicos. Eso sí, con algunos cambios, como la introducción de la telemedicina o enviar las medicaciones al domicilio, pero la asistencia médica “se mantuvo bastante aceptable”, cuenta López a Gaceta Médica.

Ensayos para cambiar la práctica clínica

Este Servicio es muy investigador y también muy asistencial. Está formado por oncólogos médicos, oncólogos en formación, farmacéuticos, enfermeras (que cada vez se están especializando más), coordinadores de ensayos clínicos, secretarias y enfermeras de investigación de forma específica… Y todo el personal se dedica a la investigación traslacional, aunque tienen un equipo específico para ello, como biólogos, farmacéuticos, ingenieros o químicos.

El consejero de Sanidad de Galicia, Julio García Comesaña, entrega el premio a Rafael López y su equipo.

Nuestra unidad hace mucho ensayo clínico y mucha investigación traslacional. Participamos en la mayoría de los ensayos que cambian la práctica clínica, como la incorporación de la inmunoterapia o la incorporación de nuevos fármacos diana en diferentes enfermedades, por ejemplo, las ciclinas en el cáncer de mama”, explica el oncólogo.

Actualmente, este Servicio está trabajando con los nuevos conjugados para diferentes enfermedades y en la “lucha permanente por encontrar nuevos biomarcadores”. Ahora, el reto está en incorporar nuevos fármacos que “cambien la vida y calidad” de los pacientes: “Que sea una medicina muy personalizada y humanizada, que el golpe o trauma que significa tener cáncer no lo prolonguemos mientras esté en el hospital y lo minimicemos todo lo que podamos”, insta el oncólogo. “Estoy convencido de que en Europa tenemos potencial para investigar en cáncer más de lo que lo estamos haciendo a día de hoy”, concluye.


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