La llegada del SARS-CoV-2 a España se presentó con un nuevo escenario sanitario, sumido en el caos de la incertidumbre. Sin embargo, los profesionales sanitarios demostraron una vez más su nivel de adaptación, esta vez en un tiempo récord. Entre ellos, destaca la FLS Anoia (Fracture Liaison Service, FLS), que conforman el Consorci Sanitari de l’Anoia, la Fundació Sociosanitària Sant Josep y el Institut Catalá de la Salud y quienes han recibido por tercer año consecutivo el premio a la mejor unidad en atención al paciente de fragilidad ósea.

A diferencia de la gala de 2020, en la que recibieron este reconocimiento por vía telemática, este año Enric Duaso, director del Servicio área Sociosanitaria del Consorcio Sanitario de la Anoia, ha podido recoger el premio personalmente junto a María del Mar Casanovas del Instituto Catalán de la Salud y María Teresa Salgado de la Fundación sanitaria San José. Asimismo, esta jornada se ha vuelto más especial puesto que el servicio ha sido reconocido con las 5 estrellas.

“Sin duda este reconocimiento ya nos dio credibilidad delante de la población a la que atendemos, delante de nuestros directivos y de nuestra administración, que no han dejado de apoyarnos. Pero creo que obtener este galardón por tercer año consecutivo también es una forma de reconocimiento para aquellos que ha han creído en nosotros”, ha confesado el responsable del servicio. 

Entrada a un mundo virtual

Aunque la fórmula de multiprofesionalidad y multinivel (atención hospitalaria, atención intermedia y atención comunitaria) adoptado años atrás haya sido merecedor de premios anteriores, en esta ocasión, los profesionales del servicio de fragilidad ósea han llevado su modelo sanitario a un nivel más. Al de la digitalización.

En palabras de Duaso, “nos hemos adaptado a los tiempos vividos con precipitación, anticipada, de la entrada de nuevas tecnologías a nuestra forma de trabajar. Este cambio, sin duda, ha comportado una mejora de nuestra práctica clínica diaria”.

Un cambio que vino de la mano de la pandemia, más bien exigido por ella, pero que ahora ha evidenciado que debe permanecer en la práctica diaria de estos profesionales. Los beneficios y la comodidad que presenta este nuevo modelo han supuesto una mejora para la unidad, al igual que para sus integrantes.

“Nuestros circuitos de integración se han simplificado. Con menos, llegamos a más de forma mejor y más ágil. Lo mismo con la población a la que estamos atendiendo: allí donde antes era mayoritariamente presencialidad, ahora hemos añadido una intensificación de la no presencialidad, con mayor y mejor seguimiento”, ha asegurado Duaso.

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Unidad de Fragilidad Ósea del FLS Anoia

Ahora, el servicio tiene varios objetivos, tanto a largo, medio, como a largo plazo. Según ha detallado Duaso, a corto tienen la finalidad de “seguir mejorando para dar mejor atención a nuestra población y una mejor formación a nuestros profesionales”.

También, a medio plazo “nos hemos planteado poder dar herramientas a nuestra administración para seguir mejorando nuestros procesos asistenciales”.

Y, por último, pero no menos importante, un objetivo a medio y largo plazo: “seguir siendo un centro de referencia para aquellos que quieran contar con nuestra colaboración a nivel nacional”.

En palabras de UCB y Amgen, compañías centradas en buscar soluciones que mejoren la vida de los pacientes, “es un orgullo y privilegio apoyar el premio BiC a las Unidades Fracturas por Fragilidad, ya que son entidades muchas veces invisibilizada y no siempre consideradas a pesar de las guías y recomendaciones. La FLS tienen un impacto social, más allá del sistema sanitario muy importante porque preserva la autonomía de personas mayores que, cuando sufren una fractura, pasan a depender de cuidadores y familiares”.

Ambas compañías concluyen que “reconocer dichas unidades puede suponer un ejemplo para la búsqueda de la excelencia en todo el territorio”.


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