Con la pandemia todavía latente, a pesar de experimentar una notable remisión debido a la vacunación, el compromiso del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla ha continuado rayando al mejor nivel. Prueba de ello es que ha conseguido -nuevamente- alzarse como ganadora del Premio Best In Class (BiC) en esta categoría. Un éxito que viene repitiéndose hasta en siete ocasiones desde 2012, tal y como ha recordado Carmen Fariñas Álvarez, jefa de servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital cántabro y catedrática de Medicina en la Universidad de Cantabria.

“No obstante, puedo asegurar que haber recibido el premio este año nos hace incluso más ilusión que la primera vez, dadas las circunstancias del año pasado. Además, lo interpretamos, como un reconocimiento al gran esfuerzo que se ha hecho para mantener una atención de calidad a los pacientes en un año muy complicado”, ha aseverado la responsable.

El contexto actual de ‘recuperación’ de la normalidad asistencial, se vivido de forma dual en el servicio. Por una parte, “con gran satisfacción porque por fin parece que vamos a dejar de vivir las consecuencias amargas de la pandemia; y por otra, con gran preocupación, porque está claro que tendremos que convivir con la COVID-19 durante largo tiempo y simultáneamente asistir a nuestros pacientes con enfermedades infecciosas no-COVID de igual modo que antes de la pandemia”, ha explicado Fariñas.

Toda esta coyuntura ha lanzado y todavía hoy, sigue lanzando un reto mayúsculo a la unidad, un desafío que supone un gran esfuerzo y mucha unión por parte de todos los profesionales que lo integran. “Durante la primera ola, la pandemia ocupó todo nuestro tiempo, aunque mantuvimos la asistencia presencial en consultas para los pacientes más necesitados y a diario una comunicación telefónica”, ha señalado la jefa del servicio.

A nivel de ingresos, el hospital se transformó prácticamente en dos hospitales de tal forma que los pacientes con enfermedades infecciosas no-COVID seguían ingresando con normalidad, según Fariñas. “Después del verano de 2020 fuimos recuperando progresivamente las actividades con los enfermos no-COVID, lo cual ha supuesto un trabajo excepcional para todo el personal”, ha indicado.

Retos y perspectivas en el horizonte

En opinión de Fariñas, mantener lo que ya instaurado ya es un reto, pero sobre todo lo es “consolidar el modelo asistencial virtual para los pacientes porque sabemos que va a mejorar la calidad de su atención”. En este sentido, la especialista ha explicado que a raíz de la pandemia se han puesto en marcha nuevos proyectos e iniciativas que continúan en la actualidad, destacando la implementación de la tele-consulta en pacientes en el área de consultas externas.

Ello “permitió seguir realizando la atención ambulatoria de los pacientes con enfermedades infecciosas, incluida la atención a los pacientes con infección por VIH”. También se ha progresado en el caso de los pacientes ingresados, pue se implantaron cámaras de video vigilancia en las habitaciones de la unidad de hospitalización destinada al servicio, “lo que también contribuirá a una mejora de la atención integral de los pacientes no-COVID con enfermedades infecciosas”, ha abundado Fariñas.

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