Un año que no olvidaremos, por Cristóbal López de la Manzanara

Por Cristóbal López de la Manzanara, presidente de Adefarma

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Ha sido un año feliz para todos, desde el punto de vista sanitario, parece ser, si no ocurre nada, y atendiendo a las ultimas noticias que vienen de oriente, como los Reyes, nos hemos liberado de la pandemia COVID-19, en definitiva, ha sido un año sin pandemia. A nivel macroeconómico, hay que destacar las subidas no controladas de los precios de los productos mas necesarios, que han provocado una inflación, que sobrepasa los dos dígitos y mucho me atrevo a decir que, también, algunos de primerísima necesidad, incluso, mas, si nos ceñimos a la situación de la farmacia, podemos decir que ha sido un año en el que se ha crecido en el entorno del 6 por ciento, a nivel global, aunque, cuando escribo estas palabras no sabemos en realidad el IPC de 2022, ya que se va a publicar próximamente.

Desde el punto de vista empresarial de la oficina de farmacia, en Adefarma estamos, hasta meridianamente contentos, porque se ha conseguido un Convenio Colectivo, el cual se ha desligado de IPC, nos hubiese gustado que las partes firmantes representaran el consenso que necesitan este tipo de textos, desgraciadamente no ha sido así, por problemas y guerras internas entre los sindicatos de clase, puesto que nuestro sector, al no haber sido nunca conflictivo, siempre se ha visto sometido a ser un escenario para realizar experimentos legales y generar cierta jurisprudencia al respecto. La participación de Adefarma en la Mesa de Negociación ha sido muy activa, hubiéramos preferido diferir el aumento salarial, durante varios meses, pues la regularización ha coincidido con el cierre del ejercicio fiscal y Adefarma puso todo su empeño en que, de esta manera, se recogiera en el texto final, pero desgraciadamente no fue admitido.

“Nuestra voluntad siempre se va a mover en ocupar el sitio que nos corresponde para promover el desarrollo integral tanto profesional como empresarial y económico que, por derecho y vocación de servicio, merece la oficina de farmacia de la Comunidad de Madrid”

Desde el punto de vista legislativo, también hay que celebrar que, fuera aparte de los dilemas políticos que pudiera haber sobre la representatividad colectiva, la Empresarial farmacéutica de Madrid haya sido reconocida institucionalmente, en la nueva Ley de Ordenación y Atención Farmacéutica de la CAM, aprobada el 21 de diciembre de 2022, una ley que ya estaba tardando en salir y que bienvenida sea, porque el texto es muy adecuado, con su más y su menos y una reivindicación que ya era hora que se recogiera. Nuestra voluntad, por supuesto, siempre se va a mover en ocupar el sitio que nos corresponde para, desde la coherencia y la responsabilidad, promover el desarrollo integral tanto profesional como empresarial y económico que, por derecho y vocación de servicio, merece la oficina de farmacia de la Comunidad de Madrid.

Si algo habría que achacarle a esta Ley es el excesivo recurso al desarrollo reglamentario en parte de su articulado que, seguramente, entre todos podríamos haber evitado. No por ello no puedo dejar de manifestar mi agradecimiento a cada uno de los grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid por el esfuerzo mostrado en la tramitación del texto definitivo, en el que, sin excepción ninguna, han compartido ampliar la representatividad del farmacéutico, más allá de la corporación, con la naturalidad de reproducir lo que ocurre en otros países de nuestro entorno europeo.

“Tenemos que ser capaces que las farmacias rurales sean lo suficientemente rentables para que sigan cumpliendo su papel sanitario, si no queremos dejar desasistidos a una buena parte la población madrileña”

Hemos luchado mucho por los intereses de los titulares propietarios de las oficinas de farmacia en cada una de sus magnitudes, hemos luchado igual y también, hasta la extenuación, por nuestra presencia profesional en los centros socio sanitarios, con independencia del número de camas, creemos, como empresarios que somos, que es la manera más acertada de optimizar los recursos públicos en el objetivo de contribuir a la sostenibilidad del sistema y de mantener, en igualdad de condiciones, la prestación que merecen todos y cada uno de los ciudadanos con independencia del lugar donde residan. Tenemos que ser capaces que las farmacias rurales sean lo suficientemente rentables para que sigan cumpliendo su papel sanitario, si no queremos dejar desasistidos a una buena parte la población madrileña.

Somos de la opinión que la mayoría de las enmiendas que hemos propuesto han servido para mejorar tanto profesional como empresarialmente a la oficina de farmacia, a la vez que proporcionar un marco simbiótico, en el que, sin lugar a dudas, se verá beneficiada la ciudadanía. Nos hubiera gustado que todas las enmiendas hubiesen sido incorporadas, pero estamos satisfechos con la labor que hemos llevado a cabo y con el apoyo recibido por los asociados, a los que nos debemos. Me gustaría mencionar a Eduardo Raboso, a Javier Padilla, a Matilde Diaz, a Gador Joya y a Vanessa Lillo, por el esfuerzo demostrado como portavoces de los grupos parlamentarios de la Asamblea, por mejorar, desde sus legítimos argumentos, nuestra oficina de farmacia de Madrid junto, cómo no con, Elena Mantilla y su equipo, con los que hemos tenido que bregar en unos términos u otros hasta el final, siempre desde la responsabilidad y el respeto.

También la negociación del Concierto ha supuesto una muy buena noticia colectiva, no obstante, nuestra participación debía haber sido más transcendente. De todos modos es un texto, con nuestras aportaciones, que no está mal, aunque puede que haya llegado algo pronto, al no tener que entrar en vigor hasta mayo de 2023. Pese a todo, hemos de señalar como principales novedades a destacar las mejoras cuantificables en la formulación magistral así como la posible aportación para el mantenimiento de la receta electrónica, la seguridad jurídica para la realización de actividades no contempladas hasta ahora, o el aprovechamiento de las nuevas tecnologías en favor del paciente o las posibilidades de implementación en la cartera de servicios asistenciales. Eso unido al plazo de 4 años, prorrogables a otros 4, evidentemente da una supuesta estabilidad, sin embargo sabiendo cómo es la administración, tendremos que estar muy atentos al desarrollo del texto y al cumplimiento de las obligaciones y compromisos adquiridos, porque luego pasa lo que pasa y en esa estaremos y así actuaremos en la comisión que corresponda y en la que seguro, en función de la nueva ley de Ordenación, nos integraran y podremos defender mejor los intereses de la Oficina de Farmacia frente a otros, cualesquiera que sean.

Otra de la incidencia que ha habido es la falta de medicamentos esenciales por diferentes motivos, pero el principal es que la rentabilidad para los laboratorios de poner en el mercado determinados principios activos, tales como las Amoxicilinas y Amoxicilinas con ácido Clavulánico es nula, prácticamente. Cuesta mucho producir y el precio no compensa. Es como si estuviéramos en los años de posguerra, donde escaseaba hasta el pan candeal. De ahí que si no se reforma la Orden de Precios de Referencia o se toma alguna medida impopular a priori, como es el aumento de la aportación de los usuarios, este problema se va a cronificar y a adquirir dimensiones de difícil cuantificación social y sanitariamente. Es verdad que a veces hay que tomar medidas impopulares pero sumamente beneficiosas para el futuro de todos, siempre y cuando, claro, se informe y se conciencie debida y solidariamente de dichas medidas.

Se abre un periodo de presunta estabilidad para la oficina de farmacia ante la aplicación de los tres textos, a los que me he referido anteriormente, solo nos queda la confianza que todo discurra como pensamos hemos negociado, pero lo que tengamos que hacer, siempr