Sumar fuerzas entre la oficina de farmacia y la atención primaria, por Luis de Palacio

Por Luis de Palacio, presidente de FEFE

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2022 fue el año en que, en teoría, volvimos paulatinamente a la normalidad después de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, las farmacias en España, que habían tenido en algunos casos habilitaciones especiales para dispensar medicación de continuidad, asistir en domicilio o hacer cribados de test, han vuelto a perder esas habilitaciones. Es una lástima que las administraciones no hayan aprovechado la situación para permitir que los farmacéuticos comunitarios puedan desarrollar su papel profesional como en los países vecinos.


Además, en 2022 se anunció que se cambiaría la Ley del Medicamento desde el Ministerio de Sanidad. Todas las organizaciones del sector aportaron sus propuestas de mejora, ante los objetivos propuestos por el Ministerio, que parecían centrarse, a nuestro parecer, en aspectos puramente económicos.


En lugar de aprovechar la experiencia de la pandemia para mejorar la atención sanitaria en general, el ministerio ha intentado impulsar una modificación de la Ley de Cohesión del SNS en la que se pretendía relegar a la sanidad privada a un papel residual y subsidiario dentro del sistema. Esto ha provocado el rechazo unánime de toda la CEOE, partiendo de su Comisión de Sanidad, y personificada en las declaraciones del Presidente Antonio Garamendi. Una vez más, se pierden oportunidades de colaboración entre los distintos sectores de la atención sanitaria.


El factor económico que ha marcado el año ha sido el estallido de la inflación, que ha afectado a toda la economía del país. Esto ha tenido un impacto significativo en el sector farmacéutico, que ha visto cómo se reducía el consumo en productos relacionados con la COVID-19, y que tiene en los medicamentos de precio regulado y descendiente el 70% de su facturación.


A pesar de la situación difícil, en diciembre de 2022 se logró publicar el Convenio Colectivo del sector de oficinas de farmacia para los años 22-24. Esto debería ser un paso importante para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del sector, pero aún queda mucho por hacer para mejorar la situación de la atención primaria en España. Es fundamental que las administraciones públicas entiendan el papel crucial que desempeñan las farmacias y sus profesionales y el potencial que tienen para mejorar la atención sanitaria en general.


Para 2023, se espera que la receta electrónica continúe siendo una herramienta clave en la atención médica. Su implementación ya ha demostrado ser efectiva, especialmente durante la pandemia, y se espera que se siga utilizando de manera efectiva para ayudar a los pacientes y a los profesionales de la salud. Además, se espera que se continúen explorando nuevas formas de utilizar la receta electrónica, como por ejemplo, su integración en la telemedicina.


Sin embargo, existe una gran preocupación en torno a los desabastecimientos de medicamentos que tienen precios regulados demasiado bajos. Este problema se ve agravado por el entorno económico internacional y la inflación, que hace que los precios de los medicamentos suban en todo el mundo. Esto lleva a que muchos fabricantes de medicamentos se centren en producir y vender medicamentos más caros en detrimento de aquellos que tienen precios más bajos y regulados, o que se destinen preferentemente a países que los pagan mejor.


En respuesta a esta problemática, es necesario que se desarrollen estrategias nacionales o europeas para que la fabricación de medicamentos sufra menos de los problemas de la globalización. Una de las medidas que se pueden tomar es fomentar la producción local y regional de medicamentos, especialmente para aquellos medicamentos que son más esenciales y necesarios, pero que actualmente tienen precios demasiado bajos.


Otra posible solución es trabajar con los fabricantes de medicamentos para encontrar formas de reducir los costos de producción y aumentar la eficiencia. Esto podría lograrse a través de la colaboración en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, la implementación de nuevos sistemas de fabricación, o la inversión en tecnología de la información y la automatización.


En cuanto a la situación de la atención primaria en España, sigue siendo una preocupación importante para el sector de la salud. Las oficinas de farmacia han demostrado su capacidad para complementar y mejorar la atención primaria, especialmente durante la pandemia, pero sigue habiendo un déficit de recursos en la atención primaria.


Se espera que en 2023 se continúe trabajando en la mejora de la atención primaria en España, incluyendo el aumento de la inversión en el sector y la contratación de más profesionales de la salud. Además, se espera que se sigan explorando nuevas formas de colaboración entre las oficinas de farmacia y la atención primaria, para mejorar la calidad y la accesibilidad de la atención médica y de los medicamentos para todos los ciudadanos.


En resumen, para 2023 se espera que la receta electrónica continúe siendo una herramienta clave en la atención médica, pero se deben tomar medidas para abordar el problema de los desabastecimientos de medicamentos y el entorno económico inflacionario. También se deben desarrollar estrategias nacionales o europeas para que la fabricación de medicamentos sufra menos de los problemas de la globalización, y se debe seguir trabajando en la mejora de la atención primaria en España, incluyendo la colaboración entre las oficinas de farmacia y la atención primaria.