Las claves de la salud pública post pandemia

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Pilar Aparicio, Directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad.

La pandemia de COVID-19 constituye la mayor crisis sanitaria mundial, pero también social y económica, de los últimos tiempos, y como tal, entre otros aspectos, ha mostrado las fortalezas de nuestro Sistema Nacional Sanitario (SNS) al igual que sus elementos más frágiles y aquellos que es urgente reforzar.
Esto se hizo más evidente aún si cabe en el caso de la salud pública, un área con escasa inversión e importantes deficiencias estructurales, en carencias demostradas por la pandemia como, por ejemplo, en materia de Vigilancia en Salud Pública (VSP). No obstante, el contexto actual también ha agilizado la implementación de algunos procesos y herramientas relacionados: mejorando la vigilancia de infecciones respiratorias leves a nivel de atención primaria y graves en atención hospitalaria; el registro único de vacunas COVID-19 que permite el seguimiento al día de las coberturas de vacunación y estudios de efectividad; la incorporación de técnicas moleculares genéticas, etc.

“Nunca antes ha sido tan necesaria la aplicación de nuevos paradigmas que faciliten la adopción de políticas transversales de salud pública”


Es por tanto necesario reforzar la Red de Vigilancia en Salud Pública, y el fortalecimiento a nivel nacional y de las comunidades autónomas de estructuras de salud pública dotadas de los medios humanos, tecnológicos y los recursos presupuestarios precisos para el desempeño eficaz de sus funciones, entre ellas la VSP. La VSP es el marco más oportuno para la toma de decisiones basadas en el conocimiento de la situación, la evidencia, la prevención y el control de las enfermedades, para abordar la preparación ante futuras pandemias y la vigilancia de los problemas de salud de la población, los determinantes sociales de la salud, los riesgos ambientales y exposición poblacional a dichos riesgos y las alertas y emergencias sanitarias.


Para ello es fundamental avanzar en el desarrollo de la Ley 33/2011 General de Salud Pública, que establece la creación de la Red de Vigilancia en Salud Pública y especifica que la organización y funcionamiento de la misma estarán determinados reglamentariamente, como medida imprescindible para articular y modernizar la VSP en España.

“Es fundamental avanzar en el desarrollo de la Ley 33/2011 General de Salud Pública”


Asimismo, la crisis de la pandemia de la COVID-19 no ha tenido un igual impacto para todas las personas y ha puesto de manifiesto y amplificado ciertas vulnerabilidades sociales. En consecuencia, es preciso realizar un análisis del impacto de las desigualdades sociales sobre la vulnerabilidad epidemiológica y elaborar recomendaciones para abordarla en el contexto de la pandemia, dirigidas tanto a decisores como a profesionales que intervienen en la respuesta frente a COVID-19. Esto será especialmente importante para afrontar los efectos de la crisis y trabajar para una reactivación con igualdad.

La crisis de la pandemia de la COVID-19 no ha tenido un igual impacto para todas las personas y ha puesto de manifiesto y amplificado ciertas vulnerabilidades sociales


Por otro lado, nunca antes ha sido tan necesaria la aplicación de nuevos paradigmas que faciliten la adopción de políticas transversales de salud pública, resaltando esta pandemia la importancia de colaborar con múltiples áreas de conocimiento y agentes habitualmente ajenos al sector salud como lo económico o lo social y de mejorar las capacidades de asesoramiento técnico-científico y la evaluación de intervenciones en salud pública en el ámbito de la Administración General del Estado y de otras Administraciones.


En este sentido, el Ministerio de Sanidad, contempla emprender diversas acciones que promuevan el fortalecimiento de la Salud Pública, entre ellas, la creación de un Centro Estatal de Salud Pública, que ya cuenta con financiación a través de los fondos europeos y con una partida económica específica en los

Presupuestos Generales del Estado 2021. Con esas acciones se pretende impulsar la vigilancia; la evaluación de impacto en salud; la preparación y el apoyo a la respuesta ante emergencias sanitarias.


La pandemia del COVID-19 está generando una angustiosa sobrecarga laboral y emocional sobre el personal sanitario, agravada por la limitación de profesionales y la precariedad de las condiciones laborales, de forma muy llamativa en los servicios de salud pública. De ahí la importancia del incremento de la oferta de plazas de Formación Sanitaria Especializada, la incorporación de fórmulas atractivas para los especialistas en Medicina Preventiva y Salud Pública, y otros profesionales para hacer más atrayente el trabajo y la carrera profesional en todas las vertientes de la salud pública.

La pandemia del COVID-19 está generando una angustiosa sobrecarga laboral y emocional sobre el personal sanitario, agravada por la limitación de profesionales y la precariedad de las condiciones laborales


Pero la salud pública aborda muchos más aspectos que la respuesta a la pandemia, y aunque en estos momentos su gestión ocupa gran parte del tiempo y los medios del Ministerio, en nuestros planes inmediatos se encuentran además la actualización de la Estrategia Nacional de Equidad en Salud, la Estrategia de Cáncer y la Estrategia Nacional en Salud Mental, la aprobación de un Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente, la renovación de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad, y el desarrollo de planes de prevención de las adicciones impulsados por entidades locales, entre otros proyectos.

El objetivo es mejorar los servicios ofertados a la población, la calidad asistencial y potenciar la gestión del SNS bajo principios de eficiencia, con base en la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud, y con criterios de cohesión, equidad y calidad, adaptado a los desafíos y retos actuales, y las incertidumbres del futuro.
No puedo concluir sin reivindicar y agradecer la extraordinaria aportación de todos los trabajadores de la Sanidad en general y de la Salud Pública en particular, y el recuerdo imborrable de los que nos abandonaron en estos momentos que ya han marcado nuestras vidas.