Por Antonio Fernández-Pro Ledesma (Presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia).

Lo ideal hubiese sido emplear este espacio privilegiado que se nos ha brindado a la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) para analizar algún aspecto positivo de la Medicina de Familia, especialidad a la que muchos amamos, pero la situación, ya crónica, en la que se encuentra la Atención Primaria en nuestro país hace que centremos de nuevo el foco en los temas que están provocando la asfixia del primer nivel asistencial. Una asfixia cuyas consecuencias negativas están afectando de forma muy grave a los pacientes y a los profesionales, que con su esfuerzo y a costa de su propia salud, trabajan diariamente para que el Sistema continúe funcionando.

Una situación crítica y crónica que necesita medidas urgentes y a la que no ayuda la inestabilidad política que se vive en nuestro país. Mucho se ha hablado del Plan Estratégico de Atención Primaria que elaboró el Ministerio de Sanidad (‘en funciones’ durante largo tiempo) en colaboración con los distintos colectivos, implicados, entre ellos, nuestra sociedad médica. Sin embargo, hasta el momento, no deja de ser un mero documento plagado de buenas intenciones, pero sin presupuesto y medidas concretas que aplicar, ya no a corto plazo, sino de manera urgente e inmediata, para sacar de la UCI a la Atención Primaria.

En este contexto, nada halagüeño, en el último informe de Demografía Médica de la Organización Médica Colegial nos encontramos con datos que reposados complican aún más la situación. Si ahora faltan profesionales en el primer nivel asistencial, de aquí a unos años el escenario va a ser mucho peor. Según datos de 2017, cerca del 32 por ciento de los médicos que trabajaban en nuestro país tenían entre 55 y 65 años, de lo que se deduce que la mayoría se jubilarán en la próxima década. Es decir, entre sesenta y noventa mil médicos de nuestro país se podrían jubilar de aquí a 10 años.

“Según datos de 2017, cerca del 32 por ciento de los médicos que trabajaban en nuestro país tenían entre 55 y 65 años, de lo que se deduce que la mayoría se jubilarán en la próxima década”

Lo ideal sería que los residentes actuales y los que acaban de ingresar en alguna Facultad de Medicina, puedan sustituirlos. Pero esto no es tan fácil. Si vemos los principales datos publicados y avalados por el Foro de la Profesión Médica, la Organización Médica Colegial, la Conferencia Nacional de Decanos y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, sobran Facultades de Medicina, la oferta de plazas de Medicina aumenta cada año, pero las plazas MIR son insuficientes para el número de médicos que se gradúan, por lo que es fácil pensar un número elevado de graduados no conseguirán plaza.

Hay que tener en cuenta también que, según publicó la Organización Médica Colegial en agosto 2019, en el primer semestre de este año se expidieron 2.540 certificados de idoneidad para trabajar en el extranjero, cifra un 20 por ciento superior respecto al mismo periodo del año anterior. Justo cuando más plazas de MIR se ofertan es cuando más se van estos médicos especialistas a otros países de la Unión Europea.

En definitiva, formamos a los mejores profesionales médicos, pero estos no son suficientes para cubrir las jubilaciones y, además, los que hay, se acaban yendo al extranjero por las malas condiciones laborales que se les ofrecen en nuestro país.

A esto hay que sumar que la inversión en Atención Primaria sigue por debajo del nivel anterior a la crisis. Según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la fortaleza de nuestro sistema sanitario —que es prácticamente el mejor de Europa— con un 15 por ciento menos de inversión que la media de los países, se basa en el sistema de Atención Primaria, un sistema muy sólido que soluciona el 85 por ciento de los problemas y que hace de filtro para el paso de los pacientes a la atención especializada.

Para revertir la situación sería necesaria una inversión mínima de 4.300 millones, es decir, que el presupuesto destinado a Atención Primaria represente el 25 por ciento del total. ¿Lo conseguiremos?.