Industria farmacéutica de medicamentos genéricos: más esencial que nunca

Por Raúl Díaz-Varela, presidente de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos

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Desde que el coronavirus SAR-CoV-2 fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) pandemia global, la industria farmacéutica viene desempeñando un papel fundamental en la lucha para contener y superar sus terribles consecuencias. Ante esta situación sobrevenida tanto los laboratorios de medicamentos innovadores como los de medicamentos genéricos, han desplegado todos sus recursos y sumado esfuerzos para hacer frente a unas circunstancias en las que la manida frase “la realidad supera la ficción” se ha hecho más presente de lo que nunca hubiéramos imaginado.

En este tiempo, la industria farmacéutica de medicamentos genéricos ha jugado un papel determinante como garante del acceso de los ciudadanos a los tratamientos de manera costo eficiente (tanto en el entorno de la asistencia a la COVID-19 como para el resto de patologías) y de la sostenibilidad financiera del Sistema Nacional de Salud (SNS). De hecho, de los fármacos declarados esenciales por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) para el tratamiento de la COVID-19, alrededor del 70 por ciento dispone de medicamento genérico y el 68 por ciento tiene un precio inferior a 3 euros.

Así, nuestro sistema sanitario ante esta situación ha percibido cómo los medicamentos genéricos están actuando como una “red de seguridad” contribuyendo a mantener la sostenibilidad del gasto sanitario, liberando recursos económicos necesarios para seguir invirtiendo en investigación y desarrollo, personal, infraestructuras, mejorar los servicios de diagnóstico e incluso cubrir parte los costes de nuevos medicamentos innovadores y vacunas, generalmente, de precio elevado.

Ante la irrupción del COVID-19, las compañías de medicamentos genéricos con presencia en España mostraron ser resilientes, eficientes y más esenciales que nunca. Fueron ellas las que, a través de 13 centros de fabricación en nuestro país y cuatro plantas en Europa, garantizaron –como llevan haciendo desde hace más de dos décadas- el normal abastecimiento, en definitiva, el acceso de los pacientes a los tratamientos de manera rápida y eficaz.

Durante la primera ola de la pandemia, estos laboratorios llegaron a multiplicar por diez la producción de algunos de los medicamentos críticos necesarios en las ucis y plantas hospitalarias para combatir la COVID-19, además de asegurar y mantener la fabricación del resto de fármacos necesarios para el tratamiento habitual de los pacientes crónicos y agudos con otras patologías. Ni el elevado nivel de desabastecimiento de algunos principios activos y productos intermedios, ni las dificultades, ni el incremento de los costes de producción surgidos fueron un obstáculo para trabajar de manera responsable y solidaria con las necesidades del país, facilitando a la población el acceso a los medicamentos sin variar su precio que, en algunos casos, estaba ya en unos niveles mínimos de rentabilidad.

La decidida respuesta de nuestra industria farmacéutica de medicamentos genéricos, atendiendo con efectividad el mercado según las necesidades imperantes en cada momento, contribuyó de manera significativa a mitigar parte importante de los devastadores efectos de una crisis sanitaria sin precedentes no solo en España, sino a nivel mundial. Su rápida y comprometida actuación evitó, además, los daños colaterales que hubiera provocado la falta de abastecimiento de fármacos, como pudimos ver que sufrieron países de nuestro entorno más cercano.

“Se ha de apostar por el desarrollo de planes de reindustrialización del sector del medicamento genérico que nos permita reducir la dependencia de terceros países”

Ante la adversidad, se reveló de nuevo la importancia de nuestro sector como un potente tejido industrial que emplea de manera directa e indirecta a más de 40.000 personas, invierte un 27 por ciento de su beneficio en innovación y desarrollo y exporta cerca de un 30 por ciento de su producción, principalmente, a países del entorno europeo. Así, actualmente 7 de cada 10 medicamentos genéricos que se consumen en España se fabrican en nuestro país. De ahí la importancia de que, tras la lección aprendida, el Gobierno y las administraciones a través de sus diferentes ministerios apuesten ahora, de manera decidida, por el desarrollo de planes de reindustrialización del sector del medicamento genérico que nos permita no depender tanto de terceros países, atraer inversión de naciones extracomunitarias y contribuir de manera activa al incremento del producto interno bruto (PIB), alineados de esta forma a la estrategia farmacéutica de la Unión Europea aprobada recientemente por el Parlamento Europeo.

Por último, la experiencia vivida exige que se afronte sin dilación la adopción de medidas tantas veces aplazadas dirigidas a impulsar el mercado de medicamentos genéricos en nuestro país, un mercado estancado desde hace años en el 41 por ciento en unidades, lejos del 65 por ciento alcanzado de media en Europa.

Desarrollar un plan de impulso del medicamento genérico con un doble objetivo: reducir las barreras de entrada frente a los medicamentos con patente finalizada para incrementar e igualar nuestra penetración con el entorno europeo y desarrollar un plan de reindustrialización que evite la dependencia de terceros países, impulse la inversión y contribuya a asegurar la fabricación y suministro de medicamentos al paciente, entendemos que deberían ser también un objetivo prioritario para el actual Gobierno.

Todo ello no solo ahondará en garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario y el acceso de la población a los fármacos de manera rápida y eficaz, sino que también ayudará a impulsar la recuperación y modernización de la economía española.