COVID-19 y cáncer de la sangre

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Por Ramón García Sanz, Presidente de la SEHH-FEHH.

No cabe duda de que 2020 será un año difícil de olvidar. La aparición del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en China y su rápida expansión a otros países ha provocado una pandemia mundial sin precedentes y una movilización de recursos nunca vista. La creciente capacidad de contagio de este patógeno y las numerosas incógnitas que todavía rodean a la enfermedad que provoca (COVID-19) han logrado poner en jaque a todos los sistemas sanitarios del mundo, y se ha convertido en un desafío de dimensiones gigantescas, con implicaciones en todos los órdenes de la vida que, quizás, aún no conocemos en toda su extensión.

La lucha contra esta nueva enfermedad ha sido la absoluta protagonista de este año que acaba y todos los profesionales sanitarios y especialidades médicas nos hemos visto implicados en ella, de una u otra forma.

En este escenario, como no podía ser de otra manera, la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) ha centrado todos sus esfuerzos en informar y formar a sus asociados, a través de una pestaña temporal COVID-19 creada en la página web de la SEHH, la organización y difusión de más de una decena de seminarios ‘online’ y la difusión de una treintena de recomendaciones elaboradas en colaboración con nuestros grupos cooperativos y sociedades científicas afines. Todo ello sumado a la participación, conjuntamente con 54 sociedades científicas más, en el I Congreso Nacional COVID-19 y la firma con dichas sociedades de un manifiesto en pro de una respuesta coordinada, equitativa y basada en la evidencia científica.

Por otro lado, bajo el liderazgo de la Asociación Española Contra el Cáncer, la SEHH ha participado, junto con otras sociedades científicas, en la elaboración del documento “Asistencia a pacientes oncológicos y hematológicos en el contexto COVID-19”, dirigido a profesionales sanitarios, y en la realización del primer estudio con datos multicéntricos que ha cuantificado la magnitud del impacto de la primera ola de la pandemia en los pacientes oncológicos y oncohematológicos, presentado a finales de diciembre.

Desde el punto de vista de la investigación, la hematología ha hecho aportaciones muy significativas en la lucha contra la COVID-19. Prueba de ello ha sido la destacada presencia que ha tenido esta nueva enfermedad en el último Congreso Nacional de Hematología, Hemoterapia, Trombosis y Hemostasia, copando un 16% de todas las comunicaciones recibidas. Los trastornos de coagulación y el empleo de anticoagulantes en su tratamiento; la investigación en terapia celular, liderada por el uso de plasma de enfermos convalecientes y las células mesenquimales; y la similitud entre el síndrome agudo respiratorio severo y el síndrome de liberación de citocinas de la terapia CAR-T, son quizás los tres aspectos que más han dado que hablar dentro de la especialidad desde que comenzara la pandemia.

Ninguna otra pandemia ha tenido tanta capacidad de expansión como esta. El desafío ha sido máximo para los médicos de todo el mundo, que nos encontramos ante una falta de información que hemos tenido que recabar y generar nosotros mismos. La pandemia que hemos vivido minuto a minuto, ha generado un estímulo incalculable para la investigación científica. Gracias a ello, en Hematología hoy contamos con, al menos, siete estudios que detallan los efectos de la pandemia en nuestros pacientes, y tres de ellos ya han sido publicados en revistas internacionales. Estos estudios y/o registros tienen más pacientes que ningún otro trabajo que se haya hecho fuera de nuestro país y muestran una mortalidad de uno de cada tres pacientes hematológicos con COVID-19, la mayoría de ellos con cáncer de la sangre.

En 2021, la hematología seguirá haciendo importantes aportaciones en la lucha contra la COVID-19. Aparecerán nuevos estudios que detallen los efectos de la pandemia en los pacientes hematológicos y se actualizarán los ya existentes con las consecuencias de la segunda y tercera ola; se resolverán algunas cuestiones pendientes en torno al empleo de anticoagulantes en el tratamiento de la COVID-19, pues hay 20 ensayos clínicos registrados internacionalmente que intentan aclarar todos estos asuntos. En el ámbito de la terapia celular, se confirmará la utilidad del plasma de pacientes convalecientes en la reducción de los casos graves de COVID-19 y, por ende, de la mortalidad por esta enfermedad, y se seguirá avanzando en la investigación con células mesenquimales y en el uso eficaz y seguro del defibrotide como posible terapia. Cabe destacar la participación activa de la hematología española en todas estas investigaciones.

Aunque cuesta dejar a un lado la pandemia, también hay que decir que la gran protagonista de la investigación en cáncer hematológico seguirá siendo la inmunoterapia CAR-T. Ya hay datos que demuestran supervivencias a largo plazo, con un seguimiento mínimo de tres años en vida real, en pacientes con leucemias agudas de estirpe B y linfomas B agresivos. También hay logros en pacientes con mieloma múltiple y linfoma de células del manto, y crece la posibilidad de avanzar a la primera línea de tratamiento en algunas formas de leucemia aguda linfoblástica infantil. A esto hay que añadir la llegada de una nueva generación de inmunoterapia celular y la utilidad de la edición génica en esta innovadora terapia, tal y como ha quedado patente en el último congreso de la Asociación Americana de Hematología.

Por otro lado, se están empezando a implementar nuevos tipos de trasplantes hematopoyéticos, como el trasplante secuencial, indicado en leucemias no controladas con tratamiento previo y que supone una alternativa para otro tipo de pacientes que no alcanzan la remisión completa.

Junto con la inmunoterapia y los nuevos trasplantes hematopoyéticos, la terapia de precisión con nuevas moléculas seguirá incrementando las tasas de supervivencia de forma apreciable.

Por todo ello y, a pesar de la incertidumbre que vivimos, en la SEHH el optimismo nos sigue acompañando.