Cinco objetivos para transformar el sistema sanitario, por Julián Pérez Villacastín

Por Julián Pérez Villacastín, presidente de la Sociedad Española de Cardiología

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Desde hace años, los casi 7.000 integrantes de Sociedad Española de Cardiología (SEC) compartimos un quíntuple objetivo: 1) mejorar la salud cardiovascular de la población; 2) mejorar la experiencia del paciente; 3) aumentar nuestra eficiencia; 4) mejorar la experiencia del profesional y 5) avanzar en la equidad.

Para mejorar la salud cardiovascular de la población, la SEC ha logrado un sistema educativo que mantiene a los cardiólogos españoles extraordinariamente bien formados y actualizados. A través de Campus SEC, los jóvenes se forman utilizando los más sofisticados sistemas de simulación y los seniors se actualizan periódicamente con los últimos avances de la especialidad. Casi un centenar de cursos entre los que se incluyen 16 máster, forman a 35.000 asistentes. Los cardiólogos españoles ocupan también un lugar destacado en la investigación mundial y la Revista Española de Cardiología, con un factor de impacto por encima de 7, se acerca a las revistas alemana y francesa de la especialidad y supera a las revistas de cualquier otro país europeo.

Hasta aquí vamos bien, en cuanto al diagnóstico y tratamiento se refiere. Pero queda lo más importante: la prevención. La Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud (ESCAV) del Ministerio de Sanidad ha sido publicada en mayo de 2022. Más de 100 profesionales, la mayoría miembros destacados de la SEC, han concretado 130 acciones dirigidas a mejorar la salud cardiovascular de los ciudadanos. Y lo han hecho elaborando indicadores específicos para poder evaluar la estrategia y valorar su efectividad en los próximos años. Hasta donde nosotros sabemos, la implementación del plan todavía no se ha iniciado ni tampoco hemos recibido contestación del Ministerio a nuestro ofrecimiento para hacerlo realidad.

Para mejorar la experiencia del paciente, tenemos los proyectos SEC-Calidad y SEC-Excelente, los cuales promueven la inexcusable interacción que debemos mantener con ellos. Pero, sobre todo, desde la SEC pensamos y trabajamos para que cada ciudadano disponga de su historia personal de salud. De esta forma, en una única aplicación, podrían disponer de toda su información social y sanitaria, lo cual cambiaría el paradigma sobre la propiedad de estos datos, protegería al ciudadano, respetaría sus derechos para compartirlos con quien decidiera y, sobre todo, evitaría la actual fragmentación y dispersión de sus datos médicos, lo que indudablemente repercutiría en una mejor la asistencia sanitaria.

Para aumentar la eficiencia necesitamos conocer los recursos utilizados y los resultados obtenidos. Desde hace 10 años el proyecto RECALCAR analiza y publica los recursos de la mayoría de los servicios de cardiología de nuestro país y analiza y publica también sus resultados obtenidos a través de sus CMBD. Acabamos de terminar la elaboración del nomenclátor de los procedimientos que se pueden llevar a cabo en los servicios de cardiología y hemos estimado sus Unidades Relativas de Valor. Estamos definiendo finalmente los Cuadros de Mando para que puedan utilizarse de manera homogénea en todo el territorio nacional. Vamos bien, pero todavía nos falta, porque sorprendentemente, algunas de nuestras autoridades sanitarias todavía se sienten celosas de compartir sus datos sanitarios argumentando problemas de seguridad cuando desde hace años la tecnología nos ha permitido superar este aspecto.

Para mejorar la experiencia de los profesionales estamos ultimando un sistema de interacción con nuestros socios, el cual nos permitirá mantener contacto directo para conocer la evolución de su situación profesional y sus áreas de interés científico. El próximo mes dispondremos de los resultados de un estudio que analiza con rigor el número, situación profesional y perspectivas futuras de los cardiólogos que actualmente están trabajando en España. Datos provisionales ya nos sugieren la imperiosa necesidad de modificar las condiciones laborales y los sistemas de organización de la asistencia cardiológica en nuestros hospitales y centros de salud.

Y finalmente trabajamos por la equidad. Una de nuestras historias de éxito fue conseguir, a través del Código Infarto, que en todas las comunidades los ciudadanos se pudieran beneficiar de equipos especialmente entrenados para tratar sin demora el infarto de miocardio. Pero en este sentido, todavía nos queda mucho por hacer. Tenemos que extender esta igualdad a otras patologías que todavía no se han podido protocolizar homogéneamente en nuestro país.

En definitiva, desde la SEC -a través de estos cinco objetivos- intentamos aportar nuestro granito de arena para transformar nuestro sistema sanitario. Y no somos los únicos. Junto con el resto de las sociedades científicas federadas en FACME, venimos señalando su deterioro y la necesidad de introducir reformas estructurales en el sistema (véanse: Los retos del Sistema Nacional de Salud en 2015 y 2019). Y estamos absolutamente convencidos de que solo si trabajamos unidos las distintas organizaciones profesionales, las autoridades sanitarias y los pacientes, tendremos opciones de conseguirlo.