Premios BiC 2020

Por Vicente Guillem, presidente de la Fundación ECO

Desde hace muchos años los oncólogos españoles venimos reclamando un impulso al llamado “Trabajo en Red” como algo absolutamente necesario para mejorar la asistencia a los pacientes con cáncer. Un impulso que, en todo caso y midiendo las palabras, sería un arranque, una primera piedra en el camino o un disparo desde la casilla de salida ya que hasta el momento España, y más concretamente las distintas comunidades autónomas, no disponen de ningún espejo cercano en el que mirarse más que aquel que existe en otros países de nuestro entorno y, concretamente como ejemplo a seguir, el de Estados Unidos, donde estas redes asistenciales están completamente instaladas y repercuten de manera positiva en los pacientes oncológicos y su supervivencia.

Por tanto, no se trata de una nueva reclamación ideada por los oncólogos. Ya va más de una década desde que comenzamos a pedir a las administraciones la creación de centros de referencia principalmente para atender dos cuestiones fundamentales: las cirugías complejas y los tumores poco frecuentes y raros. Sin embargo, la complejidad en Oncología cada día es mayor y la llegada de la Medicina de Precisión y la Genómica ha hecho más necesaria si cabe esta manera de trabajar. Y ya no hay vuelta atrás. La necesidad es imperiosa.

Sabemos que el diagnóstico molecular es determinante para afinar en el tratamiento a los pacientes con cáncer incluso hay tumores que no se pueden tratar, o no se deberían tratar, sin tener un buen estudio molecular. Hasta en aquellos donde se les administra un tratamiento estándar sería ideal, y podríamos decir necesario, tener el perfil molecular del paciente para valorar su participación en ensayos clínicos o en caso de recaída.

“Debemos ser capaces de centralizar el conocimiento y descentralizar la asistencia. Esto permitiría que no solo los pacientes tuvieran acceso a todo, sino también los médicos”

Los oncólogos debemos saber, aunque no todos lo quieren escuchar, que no todos los hospitales pueden tener la tecnología y el conocimiento adecuado y por igual. Centralizar esta tecnología y conocimiento no solamente es eficiente y nos haría más productivos en términos de organización, sino que supondría una manera realmente efectiva de alcanzar la tan ansiedad equidad y el acceso por igual de todos los ciudadanos a las mejores técnicas diagnósticas y los mejores tratamientos contra el cáncer. Debemos ser capaces de centralizar el conocimiento y descentralizar la asistencia. Esto permitiría que no solo los pacientes tuvieran acceso a todo, sino también los médicos. Porque no olvidemos que la organización actual impide el intercambio real de conocimientos. Esta apuesta por el trabajo en red supondría que los oncólogos dejaran de pertenecer a un centro exclusivamente para pertenecer a una red que estaría formada por nodos de distintos tamaños, de tal modo que los pacientes tuvieran acceso a todos los conocimientos y tecnología de la zona y, por otra parte, los médicos tuvieran acceso continuo también a los avances de una forma directa y a interactuar con sus colegas. Esto hoy en día no sucede.

Estos centros de referencia por los que apostamos desde la Fundación ECO tendrían que poder dar servicio a un área de población de aproximadamente 5 millones de personas, al igual que sucede en los Estados Unidos, estar dotados de la tecnología de última generación (sin ninguna duda, incluyendo un departamento de biología molecular) y contar con la infraestructura necesaria (tanto de personal como de instalaciones) para tratar adecuadamente cualquier situación que se presente con un tumor. Pero lamentablemente en España a día de hoy es difícil sin una firme apuesta por parte de las Administraciones Pública, de la mano por supuesto de expertos en la materia, y una motivación que supere los personalismos y apueste por el bien común. Solo así seremos capaces de mejorar nuestra asistencia sanitaria a los pacientes con cáncer y lograr resultados aún más esperanzadores. La teoría aquí está. Ahora tenemos que lograr la voluntad y el convencimiento de quienes pueden hacerlo posible.