El microbioma es la comunidad de microorganismos que comprende el cuerpo humano, compuesto por bacterias, virus, hongos y arqueas. Este puede alojarse en diferentes partes, aunque el intestino es el que alberga la mayor diversidad de especies microbianas. Estos microorganismos tienen un papel fundamental en la salud humana a diferentes niveles y en concreto en el sistema inmune, el cual, a su vez, es fundamental en cáncer. Ahora, un proyecto llevado a cabo por investigadores del Instituto de Cáncer de Países Bajos y publicado en la revista Cell analiza el papel de la microbiota en la metástasis de diferentes tumores.

‘Análisis pan-cáncer del microbioma en cáncer metastásico’ es el título de esta publicación en la que se ha analizado información integrada de metagenómica, genómica, transcriptómica y datos clínicos obtenidos del mapeo y ensamblaje de las biopsias de 4.160 biopsias de tumores metastásicos. Los investigadores señalan que al observar estas muestras se detectaron enriquecimientos de bacterias anaeróbicas en tumores hipóxicos, una asociación entre la diversidad microbiana y los neutrófilos infiltrantes de tumores, así como la asociación de Fusobacterium con la resistencia al bloqueo de puntos de control inmunológico en cáncer de pulmón.

Dentro de este análisis, los tumores más prevalentes fueron los de mama, colorrectal, pulmón, próstata y melanoma; además, el hígado, los ganglios linfáticos y el pulmón fueron los sitios metastásicos más frecuentes de los que se obtuvieron biopsias. Además, el tratamiento predominante tras esta biopsia fue la quimioterapia seguida de inmunoterapia y terapia dirigida.

Esta investigación ha dado como fruto un catálogo de bacterias existentes en diferentes tipos de cáncer, lo que puede ayudar a seleccionar mejores estrategias de tratamiento.

Microbioma y sistema inmune

Los autores del estudio señalan que existe una interacción entre el sistema inmune y el microbioma, destacando el papel de los microbios en la ‘educación’ del mismo. Así, el microbioma intestinal que es el que contiene una mayor diversidad de especies es capaz de modular las respuestas al bloqueo de los puntos de control inmunológico, lo que tiene impacto sobre la actuación de los tratamientos.

Analizando las muestras se ha demostrado que las poblaciones microbianas de los tumores primarios son distintas de las del tejido no malignos y que, además, tienen capacidad de reprogramar el microambiente tumoral. Sin embargo, los investigadores subrayan que todavía no está clara la relevancia biológica y clínica del microbioma en las metástasis. Por ello, una vez se dispone de este catálogo detallado, es necesario seguir investigando para tratar de establecer correlaciones y definir las implicaciones concretas de estos microorganismos en el proceso oncológico.

Entre las preguntas que los investigadores creen que hay que plantear con la información de este estudio como punto de partida, se encuentran varias: conocer si la comunidad microbiana en el tumor primario es diferente de la de las metástasis; si las bacterias se localizan preferentemente en tipos de tumores específicos o tiene mayor influencia la localización o la resiliencia de esta población microbiana ante diferentes intervenciones terapéuticas.

Composición e impacto

A través de los diferentes tipos de datos integrados en el estudio se trató de, además de caracterizar el microbioma del tumor metastásico, perfilar las características fisiológicas del tumor y su microambiente tumoral. El objetivo es contar con una información biológica concreta que pueda servir de guía para orientar mejor los tratamientos en diferentes tipos de cáncer.

En este sentido, se ha determinado que la composición del microbioma se asocia con características del cáncer como la hipoxia y la inflamación. Esto puede repercutir en la infiltración de células inmunitarias y la eficacia de la inmunoterapia.

Otro de los hallazgos revela que el microbioma metastásico está compuesto por bacterias anaeróbicas; tiene influencia en función del sitio anatómico en el que se ubica; se mantiene parcialmente en las lesiones metastásicas a lo largo del tiempo; puede remodelarse después de administrar tratamiento con inmunoterapia y, además, podría ayudar a predecir la eficacia de tratamientos con inhibidores del punto de control inmunitario.

Con toda la información recopilada, se espera que esta cohorte ‘pan-cáncer’ de tumores metastásicos sirva de punto de partida para estudiar las diferentes comunidades bacterianas, y su potencial para modular la inmunidad antitumoral. Aquí, se espera que este impacto se extienda tanto a aquellos tipos de cáncer metastásico como a múltiples tipos de tumores.


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