Un equipo de cirujanos de Nueva York ha conseguido trasplantar con éxito un riñón de un cerdo, cambiado genéticamente, a una mujer en muerte cerebral. El órgano empezó a funcionar con normalidad casi inmediatamente y lo hizo de forma correcta durante las 54 horas que duró la observación. Es la primera operación que se realiza de este tipo. Un “pequeño avance científico” que acerca algo más al aún lejano objetivo de muchos investigadores: utilizar animales para solucionar la escasez de órganos disponibles para trasplantes humanos.

El grupo de científicos ha explicado al diario USA Today, el medio que ha revelado esta noticia, que los cerdos tienen el tamaño adecuado de órganos y se pueden criar fácil y rápidamente. Por ello, ofrecen una alternativa prometedora. Robert Montgomery, director del Instituto de Trasplantes de Langone Health de la NYU y encargado de la cirugía, quería demostrar que el procedimiento estudiado no desencadenaría un ataque inmunológico inmediato.

Hay que recordar que saltar las barreras de las especies, en otras ocasiones se ha demostrado que es complicado y a veces peligroso. Por ejemplo, el periódico estadounidense señala que, en 1984 Leonard Bailey, cirujano de trasplantes del Centro Médico de la Universidad de Loma Linda en California, trasplantó un corazón de babuino a un bebé de 12 días que había nacido con el órgano deformado. Sin embargo, murió después de 21 días porque su tipo de sangre era incompatible con la del mono.

Trasplante de riñón de cerdo

Para preparar el riñón del cerdo, Revivicor, una empresa propiedad de United Therapeutics, había eliminado uno de los genes del animal –en concreto un gen que produce una molécula de azúcar (alfa-gal) que provoca una agresiva respuesta de rechazo en humanos– cuando era embrión para hacer que el órgano fuese menos propenso a desencadenar una reacción inmunitaria en un ser humano.

La cirugía realizada por Robert Montgomery y que tuvo lugar el pasado 25 de septiembre, consistió en implantar el riñón de cerdo en el muslo izquierdo de la mujer. El cirujano decidió que el órgano permaneciera fuera del cuerpo para poder monitorizarlo con facilidad, evitar gérmenes y observar su coloración.

Según la información publicada en USA Today, el órgano comenzó a funcionar normalmente, produciendo orina y el producto de desecho creatinina “casi de inmediato”.

54 horas después de que se estableciera la conexión entre el cuerpo de la mujer y el órgano del porcino, el equipo apagó la máquina que mantenía la circulación de la sangre para poder llevar a cabo la cirugía. En cuestión de minutos, su corazón se detuvo.

En declaraciones al medio estadounidense, Montgomery se mostró satisfecho con los resultados. “Es incluso mejor de lo que esperaba”.

Esta investigación se encuentra en fase experimental, aún no ha sido revisada ni publicada en una revista científica.


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