El rápido avance de la oncología hace que en esta especialidad haya que afrontar nuevos retos de manera constante. Con la medicina de precisión como horizonte (de presente) y de futuro, es momento de ver cómo materializar los avances y monitorizar su aplicación. Enriqueta Felip, presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) desde el mes de octubre, hace un repaso por algunos de los temas más relevantes que atañen a la especialidad.

Pregunta. ¿Qué objetivos y prioridades se marca en la agenda al frente de la presidencia de SEOM?

Respuesta. Queremos posicionarnos como punto de encuentro para dar soluciones a los pacientes y a sus familias. Nuestro objetivo es también trabajar en medicina de precisión, ya que es fundamental en estos momentos en el abordaje de muchos tumores; y no solo en el tratamiento, también en prevención y diagnóstico la medicina de precisión es uno de nuestros puntos clave.

Por otra parte damos gran importancia a la apuesta por las becas. El año pasado se otorgó un total de 1.400.000 euros en becas y queremos seguir por este camino, porque la investigación es la mejor manera que tenemos para avanzar. Cabe destacar que vamos a trabajar de una manera cooperativa en España con diferentes grupos de investigación, que hacen un trabajo muy importante y, como no, focalizándonos en programas educativos.

“Está cambiando todo muy rápidamente con la medicina de precisión, la investigación traslacional, el big data, la digitalización, los nuevos comités de tumores moleculares… y queremos estimular la creación también de programas formativos en este sentido”

Está cambiando todo muy rápidamente con la medicina de precisión, la investigación traslacional, el big data, la digitalización, los nuevos comités de tumores moleculares… y queremos estimular la creación también de programas formativos en este sentido.

También, como no, garantizar el acceso a la prevención, diagnóstico precoz, tratamientos, determinación de los marcadores moleculares, fármacos, unidades de tratamiento paliativo… tenemos que seguir trabajando en todos estos aspectos.

P. En el mes de febrero se presentaba la actualización de la Estrategia de Cáncer en nuestro país. ¿Cómo la valora? ¿Qué fortalezas y carencias cree que tiene?

R. Siempre hemos pensado que es muy importante contar con una Estrategia del Cáncer y desde luego, la apoyamos. Cada año en España se diagnostican más de 270.000 personas con esta enfermedad y además, desde SEOM, hemos participado en la elaboración del documento. Quizá, donde creo que tenemos que mejorar es en la medición, en controlar como avanza la aplicación de las propuestas incluidas en la Estrategia del Cáncer. Esto lo tenemos que ver en los próximos años y tener en cuenta que las cosas cambian muy rápidamente. Para ello, esta estrategia tiene que ser flexible para avanzar y seguir trabajando, adaptándonos al avance.

P. Uno de los aspectos contemplados en el plan y hacia el que se orienta cada vez más el abordaje oncológico es la medicina de precisión. ¿En qué punto se encuentra la oncología de precisión en nuestro país? ¿Qué recursos son necesarios para hacer que llegue a todos los pacientes que la necesiten?

R. La medicina de precisión ya es una realidad. Se basa en analizar los tumores para conocer los elementos que los hacen vulnerables y poder así aplicar un tratamiento dirigido. En España contamos con muchos fármacos aprobados en función de un biomarcador. Aquí, hay que apuntar que en general se están analizando los biomarcadores, pero todavía queda por ordenar un poco la situación y que esta evaluación siga un procedimiento similar al que sigue la aprobación de un fármaco; también, para hacerlo accesible de una manera rápida.

Antes analizábamos un marcador, pero cada vez más es necesario observar a varios diferentes, motivo por el que diversos tumores necesitan de la secuenciación de nueva generación (NGS, por sus siglas en inglés).  En este sentido se está trabajando de una manera intensa y creo que desde SEOM ya llevamos tiempo explicando la necesidad de que estos biomarcadores estén incluidos en la cartera básica de servicios. Durante los últimos meses, se han producido avances en este sentido, y ahora lo que vamos a hacer es seguir trabajando y monitorizando cómo avanza la situación.

Desde SEOM tenemos previsto además realizar una jornada de Medicina de Precisión el próximo 16 de marzo para abordar todos estos temas. Para ello, hemos contactado con la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), porque queremos trabajar con ellos estrechamente para ver cómo plasmamos todo este movimiento que se está produciendo. Siguiendo también muy de cerca cómo se produce la incorporación de estos biomarcadores en el Sistema Nacional de Salud.

P. Con todo este contexto, ¿se está avanzando en nuestro país para que los oncólogos que salen de la trayectoria académica tengan los conocimientos necesarios para aplicar la medicina de precisión?

R. Creo que en SEOM hemos abogado por un abordaje multidisciplinar en este sentido, trabajando junto a SEAP desde hace años para establecer patrones de determinación de biomarcadores. En cuanto a formación continuada, las últimas ediciones de nuestro congreso han abordado las novedades en medicina de precisión a nivel educativo. Aunque queda trabajo por hacer, desde la Sociedad se está haciendo mucho por avanzar y estar actualizados en este aspecto.

P. Ahora que está incorporación de los biomarcadores en el SNS está muy cerca, ¿Qué queda para que esta medida sea efectiva?

R. El siguiente paso es que lo apruebe el Consejo Interterritorial del SNS y esperamos que pase en los próximos meses, a corto plazo. Una vez esto suceda, hay que trabajar para ver de qué manera ordenar y aplicar la medida; en muchas regiones ya se está trabajando para ver cómo integrar los biomarcadores de una manera práctica. Este será también uno de los temas que discutiremos de una manera global en la jornada que celebraremos en marzo.

P. En este sentido, ¿cómo cree que va a implantarse esta estrategia en términos de equidad?

R. Tiene que haber equidad, ese es el objetivo. La mejor manera de lograrlo es contar con la aprobación del Interterritorial y, luego, que las sociedades científicas implicadas garanticen que esta equidad sea efectiva. Los biomarcadores están llegando cada vez a más territorios, pero es necesario ordenar esta situación, relacionando además la información de biomarcadores con datos de vida real y analizando lo que pasa en cada centro. Con toda esta información podremos medir la situación en base a los resultados, lo que aportará más riqueza a la hora de incorporar innovación.

P. También en términos de diagnóstico, una de las peticiones es ampliar el uso de técnicas como la biopsia líquida o la secuenciación masiva. Para lograrlo, ¿es necesario sólo un aumento de los recursos o hay que tener en cuenta más aspectos?

R. No es necesario que técnicas como la NGS estén implantadas en todos los hospitales, tenemos que aprender de otros países donde estas se establecen en unos determinados centros de referencia. Además, así consigues acumular un volumen de muestras suficiente para poder realizar el proceso en unos tiempos adecuados.

También es necesario aclarar que al hablar de NGS no hablamos a nivel de genoma, ya que este tipo de secuenciación analiza únicamente aquellas alteraciones moleculares sobre las que actuar de manera dirigida. Por tanto, creo que hay un trabajo que se está empezando a hacer y, más que por centros individuales, debe fijarse por zonas para garantizar el acceso.

P. Hace unas semanas el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentaba el Plan de implantación de la protonterapia. ¿Qué implicaciones va a tener en el abordaje oncológico?

R. La terapia con protones es muy útil en un grupo clave de pacientes, por lo que pienso que es importantísimo que a nivel español, los pacientes que lo requieran tengan acceso a este tipo de técnicas. Otras entidades como la Sociedad Española de Oncología Radioterápica podrán profundizar más en las implicaciones que tiene, pero desde el punto de vista tecnológico consideramos que es de gran relevancia contar con esta tecnología para subgrupos concretos.

P. También está en marcha el proyecto sobre el Plan Europeo de Cáncer, actualmente en proceso de recogida de enmiendas. ¿Qué puntos destacaría dentro del mismo y qué impacto puede tener en nuestro país?  

R. Este plan habla mucho de prevención, lo cual es importante porque hay tumores que son evitables. Por ejemplo sabemos del impacto del tabaco, del abuso al tomar el sol… y en este se incluyen una serie de consejos para mantener un estilo de vida más saludable. Pienso que hay que seguir incidiendo mucho en la prevención porque, por ejemplo, en España fuma aproximadamente el 20 por ciento de la sociedad; en este punto, creemos que hay que dar ayudas a las personas en su proceso de deshabituación tabáquica.

Además de la necesidad de seguir invirtiendo en este punto, también hay otros como el diagnóstico precoz que son muy importantes, y en el que hay que desarrollar vías más claras entre la atención primaria y la hospitalaria para conseguir acelerar todo este proceso. Por otra parte, incluye un punto en el qué tenemos que ver como actuar ya que es una situación que cada vez nos encontramos con más frecuencia: la atención a largos supervivientes, para lo que también es necesario estrechar lazos con la atención primaria.

P. ¿Hay algún ámbito en el que debamos mirar a otros países europeos para mejorar el abordaje oncológico en España?

R. En primer lugar, hay que resaltar que la oncología médica española está a un gran nivel en el plano internacional. Creo que es un orgullo que tanto estudios como investigadores españoles posicionen a la investigación que se realiza en nuestro país con un gran reconocimiento a nivel mundial. También tenemos la suerte de que en nuestros hospitales hay equipos multidisciplinares que desde hace muchos años trabajan de manera conjunta, poniendo al paciente en el centro y aportando cada uno el mejor conocimiento desde su especialidad, lo que aporta una gran riqueza.

“Tenemos la suerte de que en nuestros hospitales, desde hace años, hay equipos multidisciplinares hay equipos multidisciplinares que desde hace muchos años trabajan de manera conjunta, poniendo al paciente en el centro”

Con todo esto, siempre hay aspectos que mejorar. En medicina de precisión, deberíamos aprender cómo a partir de las técnicas de secuenciación obtenemos datos en vida real. En cáncer, cada vez hablamos de subgrupos más pequeños de pacientes, no es como antes que se clasificaban los tumores por su localización. Aquí, está el reto de incorporar la innovación y los nuevos fármacos. Ahora, estas terapias se aprueban con los datos de grupos de pacientes más pequeños, por lo que es importante el proceso de incorporar datos de vida real a posteriori. En países como Francia o Alemania, este proceso está mucho más avanzado. Por ello, en la jornada de Medicina de Precisión también hemos previsto hablar de cómo sacar el máximo rendimiento además de sobre las técnicas de secuenciación, de la medición de los datos en vida real así como de lo que realmente aporta la innovación.

P. Una vez pasados los meses más duros de la COVID-19, toca hacer balance. ¿Se ha conseguido recuperar el abordaje oncológico a niveles prepandemia? Además, FACME ha publicado un informe sobre el impacto de la COVID en lo no COVID, ¿cuáles son las principales conclusiones que recoge en torno a la oncología?

R. Se podría decir que actualmente hemos recuperado ya, desde hace algunos meses, la situación previa a la pandemia. El inicio de esta fue muy duro, porque había que tomar muchas precauciones y los propios pacientes tenían miedo de ir a los hospitales. Ahora creo que ya se han recuperado estos casos.

También se han recuperado de manera clara los programas de cribado y tenemos que insistir en mejorar en términos de diagnóstico temprano. Realmente, la atención primaria ha sufrido mucho durante la pandemia y hay que contribuir entre todos a que se recupere.

Todos hemos aprendido a vivir esta situación y ahora diría que hemos recuperado al 100% los diagnósticos y los tratamientos, y además, estamos mejor preparados. Asimismo, hemos recuperado la actividad en estudios clínicos.

Por otra parte destacaría que han vuelto las reuniones presenciales, aunque hemos aprendido mucho de lo virtual y vamos a seguir también con esta vía porque hay canales que han llegado para quedarse; teniendo esto en cuenta, recuperar el networking es importante.

P. Una de las lecciones que deja esta pandemia es la importancia de la colaboración. ¿Qué papel juega en esta especialidad?

La colaboración es fundamental en oncología. Es necesario el trabajo conjunto entre los profesionales que trabajan en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer, así como con los pacientes. Para nosotros esto es esencial, consideramos que es un trabajo en equipo de principio a fin.

P. También desde la Sociedad habéis publicado recientemente el estudio ‘Carga de trabajo, censo y necesidades de oncólogos médicos en España’. ¿Qué información principal aporta y sobre qué aspectos urge a actuar?

R. Queremos estar preparados para el futuro. La oncología es una especialidad relativamente joven y en estos momentos, como hemos comentado, el número de pacientes diagnosticados en España oscila entre los 270.000 y los 275.000; a esto se suma que cada vez el tratamiento es más multidisciplinar pero más complejo. Por ello, hicimos este estudio, para estar preparados en los próximos años, cuando habrá un gran número de jubilaciones. Los datos reflejan que para poder seguir cubriendo estas bajas que se darán, si queremos mantener una atención de excelencia, deberíamos incorporar al sistema alrededor de 100 oncólogos al año.

Hemos de estar preparados. Cada año se forman en España alrededor de 150 oncólogos, pero también tenemos iniciativas en marcha para ver dónde trabajan todos ellos y cifrar exactamente cuántos necesitamos formar cada año para mantener las cifras de profesionales en nuestro país.

P. ¿Qué objetivos a corto, medio y largo plazo debería marcarse la oncología en España para mejorar el abordaje y tratamiento de los pacientes?

R. Uno de los objetivos sería reforzar nuestro papel en prevención. También, avanzar en el manejo multidisciplinar y focalizarnos en que se han producido muchos avances en estadios avanzados de la enfermedad para poder incorporar la innovación. En otro orden de cosas, hay que aprender a trabajar de forma más precisa con nuevas herramientas, como puede ser el ejemplo de la enfermedad mínima residual u otros marcadores que nos ayuden a conocer qué pacientes tienen más posibilidades de recidivar. Por otra parte, tendría mucha lógica incorporar investigación a los programas de cribado para poder avanzar en este sentido. Sin olvidar aspectos como el manejo paliativo de los pacientes.

“Uno de los objetivos sería reforzar nuestro papel en prevención. También, avanzar en el manejo multidisciplinar y focalizarnos en que se han producido muchos avances en estadios avanzados de la enfermedad para poder incorporar la innovación”

En definitiva, hay que seguir avanzando en todas las áreas de la especialidad, no solo en una. Es de suma importancia además la incorporación del paciente en todos los órganos decisorios y en los próximos años hemos de seguir intensificando esta relación para que realmente se refleje en los resultados.  


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