Cuanta más información se tenga de cada caso oncológico, más certera será la manera de abordar la enfermedad y ofrecer las mejores opciones terapéuticas a cada paciente. Además, con los avances en biología molecular, el trabajo multidisciplinar se torna fundamental para realizar un análisis completo. En este escenario, la figura de los Comités de Tumores Moleculares cobra cada vez más importancia para dar soluciones adecuadas a problemas complejos.

La mesa ‘Integrando la biopsia líquida en los Comités de Tumores’, celebrada durante el VII Simposio de Biopsia Líquida, trató de poner en perspectiva la manera de integrar todos los datos posibles en estos grupos para favorecer la toma de decisiones.

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Laura Mezquita, oncóloga en el Hospital Clínic de Barcelona, consideraba que el objetivo final de los Comités de Tumores debe ser “ofrecer a un paciente un diagnóstico molecular de calidad para poder darle acceso a un tratamiento de calidad”. Para lograrlo, una de las claves reside en “estratificar pacientes en torno a alteraciones o grupos moleculares para poder darles un tratamiento dirigido en base a esto”.

En función del tipo de tumor y los avances en medicina de precisión de cada uno de ellos, esto cobra más importancia. Por ejemplo, el cáncer de pulmón es uno de los más avanzados en este sentido, con un amplio conocimiento sobre sus mutaciones y como abordar cada una de ellas. En estos casos, Mezquita concretaba que “los datos reflejan muy claramente que si un paciente cuenta con un diagnóstico molecular y, por tanto, con el tratamiento adecuado, mejora sustancialmente el pronóstico”.

Para obtener los mejores resultados, la experta abogaba por “integrar en los centros programas de biopsia líquida y biopsia de tejido”. Con ello, esta información se trasladaría de manera más sencilla a los Comités Moleculares en los que “el objetivo es discutir, aportar conocimiento biológico, ver qué tratamientos hay y decidir cuál es la mejor opción para el paciente con toda la información disponible”.

Siguiendo este hilo, aparte de contar con diferentes pruebas que otorguen una imagen completa del tumor, Mezquita se refería a la necesidad de contar con “diferentes perfiles profesionales dentro de los Comités como oncólogos, biólogos, patólogos moleculares (entre los que se incluyen los genetistas), equipo de ensayos clínicos y laboratorio del hospital y farmacéuticos, que son quienes van a tener un conocimiento profundo de los medicamentos en estudio, usos expandido o vías de adquirir fármacos fuera de protocolo para ofrecer la mejor opción terapéutica disponible a cada paciente”.

Impulso de los comités de tumores

Mezquita establecía tres pilares fundamentales para organizar un Comité de Tumores con éxito: darle la estructura adecuada; armonizar y tener un informe molecular para cada caso e integrar estos procedimientos en la rutina clínica. La especialista se detenía en el punto de la estructura para recalcar la importancia de que “los comités sean multidisciplinares y no específicos por patología, para obtener una visión más completa”.

Una vez sentadas las bases, la oncóloga estipulaba el siguiente paso. “Identificar los mejores candidatos, hacer un filtro descartando los casos que presentan menos controversia y, con ayuda de un equipo cooperacional, hacer un pre-report”. Con esta información en la mano, indicaba que el siguiente paso es “realizar una mailing list con los casos a presentar en la sesión y una vez concluida realizar el informe final, elaborado con el pre-report y las conclusiones alcanzadas”.

Por otra parte, Mezquita urgía a mejorar “la formación y entrenamiento” para formar parte de estos comités. “Hay que incidir en aspectos como fortalecer el conocimiento molecular, conocer la información que aportan las diferentes técnicas diagnósticas o ver cómo interpretar los resultados negativos de mutaciones en NGS, porque esto depende mucho de los paneles analizados y no hay que descartar mutaciones antes de tiempo”, detallaba.

En este sentido, remarcaba que “la NGS no puede realizarse a todo el mundo, por lo que hay que ver qué pacientes pueden beneficiarse más de esta técnica”. Una vez obtenidos los resultados de la NGS instaba a observar “los niveles de accionabilidad, que ayudan a estratificar y priorizar las mutaciones”.

Funcionamiento operativo

También hay que establecer la frecuencia de estas reuniones. “En el Clinic, por ejemplo, nos reunimos dos veces al mes con una media de 80 participantes”. Pero esta es una experiencia concreta, hay muchas y muy diversas alrededor del mundo. Mezquita ha desarrollado parte de su carrera en Francia, donde, según explicaba “se realiza un comité molecular virtual en el que gracias a la bioinformática se recopila toda la información disponible y se ponía a disposición de los miembros”.

Aquí, también destacaba que el país vecino cuenta con un programa de Medicina de Precisión puesto en marcha en 2006 y que funciona muy bien, por lo que llamaba a replicarlo alegando que “si funciona allí, también debería hacerlo en nuestro país”. Para sacarle rendimiento, consideraba que hay problemas de base que solucionar como “la falta de equidad en acceso o la falta de estructura, que son barreras a día de hoy”.

Como conclusión, Mezquita aseveraba que “en España se hacen cosas que están bien y debemos seguir haciendo y otras que debemos cambiar porque no funcionan; todo ello ayudará a ofrecer el mejor cuidado para los pacientes”.

Redes interhospitalarias

El Grupo Español de Tumores Huérfanos e Infrecuentes (GETTHI) es una red formada por especialistas de varios centros que, como ellos mismos definen, está “dedicado a la investigación básica, clínica y traslacional de este tipo de neoplasias”. Jesús García-Donas, jefe de la Unidad de Tumores Ginecológicos y Genitourinarios y de la Piel del Centro Integral Oncológico Clara Campal HM CIOCC es su presidente y considera que estos grupos pueden ser “parte de la solución a algunos de los retos que hay en España en el abordaje oncológico”.

Y es que, García Donas apuntaba que las limitaciones y barreras se han detectado de forma muy clara. “Entre los problemas destacan el bajo acceso a tanto a plataformas moleculares como a terapia celular”. Bajo su punto de vista, “esto puede derivarse del coste de estos tratamientos, pero realmente al poner este coste en perspectiva con los beneficios que reporta, no sería tan alto”. El problema radica, según manifestaba, en que además de objetivar las ventajas a diferentes niveles de apostar por estas terapias, “convencer a los gerentes u otros decisores de integrar estas opciones es más complejo”.

“A día de hoy no hay medicina de precisión sin Comités de Tumores; antes con dos o tres mutaciones podías tratar al paciente, pero esto ahora no es posible”. También, con decisiones fundadas tomadas por un grupo de expertos, podría ser ligeramente más fácil persuadir a los decisores de la importancia de ofertar estos tratamientos. “Más que acceder a fármacos y plataformas moleculares, lo importante es acceder a gente que te ayude a conocer lo que se está haciendo en diferentes casos para hallar las mejores soluciones”, aclaraba.

Necesidades de futuro

La publicación Annals of Oncology impulsada por la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) ya recogía en 2017 una publicación en la que se analizaba la situación de los Comités de Tumores y se identificaban las futuras necesidades. En este se concluía que -como indicaba Laura Mezquita anteriormente- falta formación para las personas que forman parte de estos grupos; hay que ampliar el acceso a estos comités de tumores y facilitar el acceso a plataformas moleculares.

García Donas opinaba que, bajo su experiencia hay un aspecto clave. “La gran mayoría de pacientes sobrevivieron un corto periodo de tiempo después de que su caso fuese presentado al Comité de Tumores; esto no indica que sean poco útiles, si no que habría que presentarlos antes a estos grupos para poder mejorar los resultados”.

Importancia de la investigación

Luis León Mateos, Jefe de Sección en el Servicio Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela presentaba en esta sesión dos casos prácticos. Ambos de pacientes de cáncer pulmón, con diferentes edades, diferentes hábitos y diferentes antecedentes médicos.

“Hemos comenzado a trabajar con un modelo en nuestro centro puesto en marcha con directrices de Laura Mezquita; contamos con un Comité formado por los departamentos de oncología médica, anatomía patológica, consejo genético, farmacia oncológica, biología molecular e investigación”, explicaba. De estos dos casos se extrae que la realización de diferentes pruebas como la secuenciación NGS y la biopsia líquida ofrece información complementaria que es de gran utilidad a la hora de tomar decisiones.

Teniendo en cuenta la experiencia y los hallazgos sobre estos dos casos presentados ante el Comité de Tumores, León Mateos consideraba que se refuerzan algunos de los mensajes expuestos por los otros panelistas. “El Comité de tumores es una herramienta de conocimiento y estamos aprendiendo tanto los clínicos como los biólogos; pero también es una herramienta útil para seleccionar el mejor tratamiento para cada paciente”, expresaba. Para este experto, el siguiente paso que ayude a avanzar en oncología sería “tener un camino que enlace más directamente el trabajo de los oncólogos con los ensayos clínicos o medicamentos con usos expandidos para garantizar que cada paciente recibe la mejor terapia disponible para su caso”.


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