Solventar las limitaciones de las células T para desarrollar la nueva generación de terapias CAR-T

El inmunólogo Tak W. Mak expone en una entrevista al CNIO los retos a superar para dar los próximos pasos en los nuevos tratamientos contra el cáncer

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El inmunólogo Tak W. Mak publicó en 1995 un artículo explicando el funcionamiento de la proteína CTLA-4. La investigación abrió las puertas a la investigación de terapias oncológicas basadas en la inhibición de puntos de control inmunitario; estos bloquean la acción de CTLA-4, aumentando la capacidad de los linfocitos T de destruir las células cancerosas. Con este hallazgo, se desarrollaron soluciones de inmunoterapia como las terapias CAR-T. Además, Mak también es responsable de hallazgos para el desarrollo de fármacos contra mutaciones específicas. El inmunólogo ha visitado recientemente el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), a invitación del jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer; en una entrevista realizada desde el CNIO, Mak ha considerado que todavía queda mucho camino por recorrer en inmunología.

Mak pone en valor los avances en investigación, más, recordando que “en 1966 se pensaba que el cáncer era una enfermedad metabólica”. Fue más tarde cuando, un grupo de expertos llegó a la conclusión de que el cáncer no estaba causado por virus ni genes; pero esto no era así. “El cáncer está causado por los genes debido a mutaciones, y cada una de estas mutaciones cambia el metabolismo para adaptarse; las mutaciones, epigenéticas o somáticas, cambian la célula que está siendo mutada, y cambian también el microambiente tumoral”, precisa Mak.

Por otra parte señaló que sí existen virus que pueden derivar en cáncer “como el del papiloma, el de Epstein Barr o el de la hepatitis B y C”. Esto sucede, indica, porque estos virus “crean un entorno inflamatorio en el que las células cancerosas pueden aumentar sus mutaciones”. También, añade que estos virus “a su vez tienen que tener el metabolismo de sus células para adaptarse o, de lo contrario, la célula precancerosa moriría y no habría cáncer”.

Inmunología y tratamientos contra el cáncer

En cuanto a los tratamientos contra el cáncer, la investigación de las últimas décadas ha supuesto un cambio de paradigma en el abordaje de la enfermedad. Aquí, Mak subraya que “la inmunoterapia que utiliza moduladores de los puntos de control inmunitarios, el equivalente a quitar los frenos a las células T [para que maten las células cancerosas con mayor eficacia], es uno de los pilares del tratamiento del cáncer“. “Hoy en día, algunas personas creen saber por qué funciona, por qué las células T matan el tumor, pero tengo que decir que están equivocadas, porque no lo sabemos; tenemos que averiguarlo”, asevera.

Dentro de la inmunoterapia con células CAR-T, que como apunta el experto “tiene resultados espectaculares en leucemias y linfomas refractarios/recidivantes”, todavía hay limitaciones. En concreto, según desarrolla Mak “hay un número muy limitado de moléculas de la superficie celular que las células T pueden reconocer como cancerígenas; a las empresas y los científicos les está costando encontrar más para fabricar la próxima generación de CAR-T“.

Retos en inmunoterapia

Haciendo uso de la metáfora, Mak considera que los investigadores “tienen dos vidas”; aquí puntualiza que la segunda empieza cuando se dan cuenta de que la inmunología es la orquesta de todas las sinfonías de la vida”. En este contexto opina que “el sistema inmunitario, y su conocimiento, serán una parte esencial no sólo del cáncer, sino de muchas otras enfermedades a las que la humanidad va a tener que enfrentarse en las próximas décadas”.

Pero para que esto suceda, cree que hay que solventar una carencia principal: la escasez de nuevos científicos especializados en inmunología. “La inmunología debe estudiarse de forma más profunda y sistemática. No podemos permitirnos abordar superficialmente las repercusiones inmunológicas en la fisiología; la inmunología es tan complicada que puede caerse fácilmente en la simplificación hasta el punto de inducir a error”, concluye el inmunólogo.


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