Las patologías genitourinarias afectan a millones de personas. En el caso del cáncer de próstata, por ejemplo, afecta aproximadamente al mismo número de personas que el cáncer de mama. Sin embargo, los expertos denuncian que, a pesar de esta similitud, no tiene la misma visibilidad en los medios de comunicación. Para mitigar esta situación, Aránzazu González del Alba, presidenta del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), detalla que, en la actualidad, tienen varios proyectos en marcha, donde los pacientes son la prioridad y, además, apuestan por la multidisciplinariedad para conseguir ofrecer a los afectados un beneficio terapéutico. Unos proyectos, asegura, que todavía no están implantados en España o, al menos, no en todo el territorio de forma homogénea y luchan para que esto cambie.

Pregunta. ¿Cuáles son las líneas principales de actuación que pretende promover desde la presidencia?

Respuesta. Las acciones fundamentales del grupo son ofrecer formación continuada de calidad a los miembros y socios del grupo cooperativo, que son ya más de 500 en la actualidad. Por otro lado, la promoción de la investigación clínica y traslacional con estudios propios promovidos por SOGUG, en colaboración con otros grupos cooperativos también internacionales. La tercera línea sería continuar y aumentar las actividades realizadas con los pacientes, puesto que son el eje y el motor de nuestro trabajo.

“Por último, lo más importante es dar visibilidad a la patología genitourinaria, que incluye cáncer de próstata, cáncer de vejiga, riñón y cáncer de testículo y darle la relevancia que realmente tiene”.

P. ¿Cuál es la situación actual en tratamientos en cáncer urotelial?

Aránzazu González del Alba, presidenta del Grupo Español de Oncología Genitourinaria.

R. En el cáncer de vejiga ‘no músculo invasiva’ hay estrategias de investigación con diferentes fármacos inmunoterápicos. En el ‘músculo invasiva’ hay estrategias de tratamiento perioperatorio con quimioterapia que pueden aumentar las expectativas de los pacientes. Desde hace años, se ha demostrado que la quimioterapia neoadyuvante, antes de hacer la cirugía, consigue un beneficio en supervivencia global. Y en enfermedad avanzada, hay muchísimos avances. Recientemente se ha demostrado que la inmunoterapia, con los nuevos agentes inmunes, con diferentes agentes como avelumab, ha conseguido aumentar la supervivencia global de los pacientes de una manera notable.

P. ¿Cree que todo el mundo puede acceder a estas estrategias de tratamiento en España?

R. Realizar la quimioterapia antes de la cirugía tiene un beneficio y, por tanto, es una estrategia que debería implantarse en la mayoría de los pacientes aptos para recibir un tratamiento con cisplatino -que es la quimioterapia que se utiliza-. Sin embargo, a nivel de los diferentes centros, no está muy implantada. Tiene una implantación todavía baja porque el tratamiento multidisciplinar del cáncer urotelial no es la norma en todo el territorio español.

P. Hace unas semanas, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) aprobó una nueva distribución de fondos a las comunidades autónomas para promover la salud y la prevención en cáncer. ¿Qué es necesario para garantizar la prevención, los cribados y el seguimiento de la enfermedad?

R. Deberíamos incidir en campañas frente al tabaquismo, el sobrepeso y la obesidad. El tabaco es el mayor factor de riesgo para cáncer de pulmón, pero también es el factor número uno para desarrollar cáncer de vejiga y cáncer de riñón. Respecto a los cribados, hay diferentes estudios que apoyan no recomendar en la población general esta estrategia para detectar el cáncer de próstata, pero sí en determinados segmentos de la población. Por ejemplo, en aquellos varones sanos con antecedentes familiares de cáncer de próstata o en familias en las que se ha detectado una mutación genética con predisposición al cáncer. En vejiga, riñón y testículo no existen programas de cribado Respecto al seguimiento, se han establecido diferentes protocolos dependiendo si la enfermedad diagnosticada es localizada o avanzada.

El tabaco es el mayor factor de riesgo para cáncer de pulmón, pero también es el factor número uno para desarrollar cáncer de vejiga y cáncer de riñón”.

P. Recientemente, se ha anunciado la financiación de la combinación de nivolumab e ipilimumab para el cáncer renal, ¿Qué supone este avance para los pacientes?

R. En el cáncer renal avanzado, que constituye aproximadamente el 25 por ciento de los diagnósticos, hasta el año 2005 no había tratamientos eficaces. Desde que se presentaron los datos en 2018 con ipilimumab y nivolumab, con los datos de la doble inmunoterapia, se consigue por primera vez aumentar la supervivencia en pacientes con cáncer renal avanzado metastásicos de inicio y en primera línea. Además, la inmunoterapia consigue, no solo una tasa de respuestas altas, sino que también duraderas. Eso hace que la inmunoterapia nos haga concebir la esperanza de que pudiéramos cronificar el cáncer e incluso, por qué no, alcanzar la curación, inclusive en la avanzada.

P. ¿Cómo puede fomentarse la multidisciplinariedad entre las distintas especialidades?

R. Ha habido muchos avances importantes en los últimos 15 años, especialmente en el tratamiento farmacológico. De tratamiento sistémico muchísimos exigen la coordinación de los diferentes especialistas para que cada uno aporte lo que mejor sabe hacer y, sumado el esfuerzo de todos, facilitaría el obtener mejores resultados, mayor acceso a la innovación terapéutica y, además, el acceso a la investigación.

P. ¿Qué tipo de circuitos sería recomendable establecer para adelantarse al manejo de los pacientes?

R. Puesto que la mayor parte de la investigación clínica la desarrollamos los oncólogos, es muy importante que, desde el momento inicial del paciente, el oncólogo participe en la decisión. Puesto que eso le puede dar al paciente la posibilidad de acceder a la innovación. Y no solo eso, sino también el poder definir una estrategia en la que se complementen los aspectos quirúrgicos con los de los tratamientos sistémicos y de los tratamientos de radioterapia. En España es algo que no está implantado.

P. ¿Cómo podría acelerarse el acceso tras la autorización de nuevas opciones de tratamiento?

R. Aquí está el tema de las nuevas opciones, que tardan realmente en aprobarse por el Ministerio. Creo que tenemos que trabajar conjuntamente las autoridades reguladoras con las sociedades científicas, especialmente activo en la Sociedad Española de Oncología (SEOM). Nosotros también pretendemos ser interlocutores válidos para que podamos priorizar cuáles son las alternativas terapéuticas. Hay fármacos que han demostrado métodos de supervivencia y, hasta dentro de tres o cuatro años, no se puede acceder a ello. Esto conlleva que los pacientes se pierdan esa opción terapéutica.

Es muy importante que, desde el momento inicial del paciente, el oncólogo participe en la decisión. Puesto que eso le puede dar al paciente la posibilidad de acceder a la innovación“.

P. ¿Qué colaboraciones tiene puesta en marcha SOGUG? ¿Cuáles son los objetivos a medio y largo plazo?

R. Tenemos colaboraciones con otros grupos internacionales, con proyectos de investigación en los que se colabora, en los que se aporta de unos grupos cooperativos a otros, para poder hacer más fructífera la investigación. De hecho, intentamos hacer colaboraciones con otras sociedades científicas y con otros grupos de otros especialistas, como con la Sociedad Española de Medicina Nuclear -con la que estamos haciendo trabajos-. Y también facilitar el acceso a la investigación del paciente.

P. ¿Cuál es la radiografía española en investigación en cáncer urotelial?

R. En la investigación en cáncer urotelial la participación de los centros e investigadores españoles es muy elevada. En estudios internacionales se busca mucho a los investigadores españoles como investigadores que, no solo reclutan un buen número de pacientes, sino que la calidad de la investigación en España o cómo se hace la investigación clínica, los ensayos, es muy valorada por otros en otros países. En cáncer de próstata sí que tenemos una medicina de precisión, que ya se ha demostrado en aquellos pacientes que tienen mutaciones en los genes de predisposición al cáncer BRCA 1 y 2.

Un inhibidor del PARP, llamado Olaparib, fue aprobado en cáncer de ovario y ahora se ha visto que en el cáncer de próstata puede aumentar la supervivencia de los pacientes. Falta su financiación a nivel de España, que creo que debe ser inminente porque el beneficio en este subgrupo de pacientes que tienen esta mutación es innegable.

P. En SOGUG, ¿Tienen algún ensayo clínico propio?

R. Desde SOGUG, promovemos y tenemos varios ensayos clínicos en marcha. Hemos completado diferentes estudios tanto en cáncer urotelial como en otras materias. Por ejemplo, este año hemos presentado un estudio que ha sido seleccionado para comunicación oral en el Congreso Americano (ASCO) de este año, sobre la estrategia de preservación en cáncer urotelial. Es un ejemplo de que la investigación española es apreciada fuera de aquí. También tenemos muchos estudios y proyectos en marcha de investigación clínica y de investigación básica y traslacional.

P. ¿Cuál es el rol de la medicina de precisión en cáncer urotelial?

R. En este sentido, hay avances en pacientes que sus tumores expresan una proteína o una alteración molecular en un factor, que es el FGFR. El más avanzado es erdafitinib, un fármaco que actúa sobre estas alteraciones. Otro ejemplo es que, en pacientes que están en tratamiento con inmunoterapia, podríamos determinar la fracción de DLA tumoral circulante que expresan en sangre como herramienta para predecir la agresividad de la enfermedad.

P. ¿Cómo es la comunicación con el paciente y cuál es el rol de este? ¿Cómo apoya la SOGUG a los pacientes, qué proyectos están en desarrollo?

R. En SOGUG ya hemos hecho muchas iniciativas con los pacientes. Nos parece el motor de todo lo que nosotros trabajamos y cada vez hay que darle más relevancia y voz, para ver qué necesidades creían ellos que podíamos darles desde SOGUG. Hacemos muchísimas colaboraciones con asociaciones de pacientes, con la Sociedad Española contra el Cáncer, con GEPAC y con Alcer. Tenemos, además, el paciente experto, que es un proyecto en el que intentamos formar a los pacientes para que puedan formar a otros pacientes. La voz del paciente siempre tiene que estar por encima.


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