C.M.L. Madrid | viernes, 25 de octubre de 2019 h |

La rinitis afecta a más de 800.000 canarios (40 por ciento de los alérgicos) y el asma a 300.000, es decir, el 18 por ciento en las islas frente al 6 por ciento que se observa en el resto del país.

Estos datos fueron presentados en el Simposio Internacional Avances y Perspectivas en Alergia Cutánea e Inmunología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seiac).

Y es que, vivir en un paraíso, tiene un precio, a juicio de Nancy Ortega, alergóloga del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. La temperatura media estable de 25 grados y la humedad elevada constituye un medio perfecto para el desarrollo de los ácaros del polvo.

Según los datos del último estudio epidemiológico de la Seaic, ‘Alergológica 2015’, el 94,7 por ciento de los pacientes canarios con rinoconjuntivitis estaban sensibilizados a ácaros del polvo, y un 25,5 por ciento a epitelios de animales.

Con respecto a la sensibilización a pólenes solo se ha dado en el 16 por ciento de los pacientes, cifra considerablemente inferior a la del resto de comunidades autónomas. “Pólenes como el del olivo o la Artemisia canariensis tienen cierta relevancia en determinadas localidades de Gran Canaria. Éstos y otros como la Parietaria o la Salsola también aparecen en otras islas”, apunta Javier Figueroa, jefe de la Sección de Alergología del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria y también coordinador del encuentro científico.

Por otra parte, otra de las características del archipiélago es la calima, que actúa como un importante factor desencadenante y agravante de la patología respiratoria de los canarios. Como explica Ortega, a la mezcla de arena y polvo de sílice del norte de África se unen esporas de hongos y pólenes y múltiples partículas contaminantes de industrias de esta zona que, dependiendo de su tamaño, pueden llegar a penetrar en las vías aéreas y llegar al pulmón.

Con mayor o menor intensidad, recuerda Figueroa, “su presencia impide una respiración normal, provoca irritaciones en la garganta y supone un riesgo de exacerbación para los ciudadanos que sufren alergia. De hecho, hasta en los días previos a su llegada aumentan las visitas a urgencias en nuestros hospitales”.