A.F. Madrid | viernes, 11 de noviembre de 2016 h |

“La tecnología puede ayudar en muchos aspectos del cuidado de la diabetes”, asegura María Elena Hernando, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid y miembro del Grupo de Bioingeniería y Telemedicina. Cita como ejemplo que si se habla de dispositivos médicos y las bombas de infusión continua de insulina facilitan que la persona pueda ajustar mejor el tratamiento a su estilo de vida. Por otro lado, las tecnologías que hacen posible la telemedicina y la gestión de los datos “tienen un potencial muy grande” para poder interpretarlos y aprender de ellos. “Son tecnologías que están ya muy presentes en nuestra vida, como los dispositivos móviles o el acceso a la información a través de internet, y que se enriquecen con las bases de datos, la inteligencia artificial y el big data”, subraya.

Mercedes Rigla, directora del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Parc Taulí, por su parte, agrega que la tecnología es ya un elemento imprescindible en el control de la diabetes, especialmente en la tipo 1, pues los distintos dispositivos de medición y control proporcionan información “útil y en tiempo real que ayuda al paciente a tomar mejores decisiones”.

Además, todo lo que implique realzar el papel del paciente en el manejo de su diabetes se asocia a una mayor adherencia, detalla Rigla. La experta pone como ejemplo que si es el propio paciente el que toma decisiones con los datos de su monitor de glucosa le sacará más partido y lo utilizará más. También destaca que el uso de telemedicina inteligente en el manejo de la diabetes gestacional consigue que las pacientes lleguen a un cumplimiento cercano al 100 por cien cuando reciben un análisis inmediato en su móvil de los valores de glucosa que han enviado al sistema.

En lo que respecta a la formación de los pacientes, Hernando considera que es “muy desigual” en función del tipo de diabetes. Incide en que cuanto más informado esté, mejores decisiones podrá tomar, por tanto, es necesario potenciar la educación de los pacientes para que conozcan bien su enfermedad y sepan cómo afectan sus hábitos de vida en su control metabólico.

En este sentido, las plataformas de educación terapéutica on line como (www.escueladiabetes.com) Escuela Diabetes, aportan mayor flexibilidad a las personas con diabetes a la hora de completar la formación requerida y para los profesionales en una herramienta de seguimiento que permite monitorizar el progreso educativo en remoto.

Por su parte, a directora del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Parc Taulí agrega que en su hospital han cambiado los contenidos de la formación en diabetes para incluir talleres específicos en tecnología “con muy buena aceptación” por parte de los pacientes. En cuanto a los profesionales, la formación en tecnología “ha pasado a ser un requisito básico” tanto para médicos como para enfermeras. “El papel de la enfermera educadora se ve muy limitado si no es capaz de hablar con el paciente sobre tecnología de tú a tú y aportarle conocimiento y experiencia”, subraya.

Algoritmos

Sobre la existencia de algoritmos para mejorar los resultados clínicos de esta enfermedad, Rigla señala que en los últimos años se han publicado varios estudios clínicos que demuestran que los sistemas llamados de páncreas artificial —que incluyen algoritmos para adaptar la administración de insulina al valor de glucosa y mantenerlo en objetivo— son eficaces y seguros y apunta a que la propia experiencia del servicio también va en ese sentido.

En esta línea, la profesora de la Universidad Politécnica de Madrid añade ya existen sistemas proactivos que ayudan a los pacientes a gestionar su día a día, con recordatorios a través del móvil, con retroalimentación sobre lo que se observa en sus datos, personalizando su terapia y sacando el máximo partido a los datos que genera el paciente. Asimismo, asegura que las tecnologías de la información ayudan a interpretar los datos y son capaces de detectar e incluso predecir desviaciones en el control metabólico de forma automática, “con lo que pueden generar alertas hacia el paciente y el profesional médico de modo que se anticipen los cambios de terapia para resolver el problema”.

“La aplicación rutinaria de los sistemas de control automático va a ser el paso más importante en el tratamiento de la diabetes desde la síntesis de insulina”, señala Rigla. Agrega que es importante saber que el buen uso de estos sistemas dependerá en gran medida del ajuste a las características de cada paciente que haga su diabetólogo.