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Un grupo de científicos holandeses del Instituto de Investigación del Agua KWR encontraron rastro del coronavirus en las aguas residuales de una ciudad de Países Bajos antes de que se informaran de los casos de Covid-19. Esta situación demuestra un posible método de detección temprana en el caso de que el virus vuelva a las comunidades.

Una de las dificultades que presenta la actual crisis sanitaria del coronavirus es la detección del total de personas infectadas. El coronavirus deja un rastro genético (ARN) que se mantiene en el cuerpo de los infectados durante 20 días. Posteriormente lo expulsan mediante heces y otros métodos de secrección, según la revista Nature.

Desde el KWR, los científicos aseguran que “el agua potable está muy bien protegida contra todos los virus, incluido el nuevo coronavirus”. Debido a la trayectoria científica en este ámbito, los microbiólogos sospecharon que podían encontrarse rastros del coronavirus SARS-CoV-2 en las heces en aguas residuales, de personas infectadas.

“Cuando más personas se infectan en una ciudad, más virus ingresan a las alcantarillas a través de las heces”

Comunicado de KWR

Monitoreo de aguas residuales

Los expertos señalan que “es poco probable” que el virus se propague a través del agua y que, a través de estos análisis, se podría determinar la cantidad de infecciones del virus. Para ello, es necesario monitorear los niveles existentes del virus en las aguas residuales de la población de una ciudad.

“Es importante recopilar información en las aguas fecales para comprender si hay riesgo para los trabajadores de las plantas de tratamiento”, señaló a Bloomberg el director de microbiología del instituto, Gertjan Medema. Unas medidas que también son importantes para “evitar la propagación del virus por alcantarillas”.

Dichas mediciones podrían aportar información adicional acerca de la circulación del virus en la población, ya que “solo los pacientes con síntomas graves son analizados en los laboratorios del hospital”. Según los expertos, las cifras reportadas “subestiman el número real de pacientes con Covid-19”.

Por otra parte, los investigadores señalan que para cuantificar la escala de infección, los grupos necesitarán averiguar cuánto ARN viral se excreta en las heces. Despues de ello, es necesario extrapolar el número de personas infectadas de la población a partir de las concentraciones de ARN viral de aguas residuales.

Pruebas para la investigación

Los investigadores comenzaron los primeros pasos el 6 de febrero de 2020, tres semanas antes de la primera infección oficial por coronavirus en Países Bajos. Desde KWR efectuaron una primera medición, a la que califican como “necesaria” para probar el método y ver si existían señales del virus.

La segunda toma tuvo lugar el 5 de marzo, una semana después de que se informara del primer paciente infectado, y 15 de marzo se tomó una tercera serie de muestras.

Los expertos tomaron las pruebas para determinar reacciones en cada una de las medidas. Las muestras del 6 de febrero no mostraron reacción, mientras que las del 5 de marzo y 15 de marzo sí.

Resultados

Los resultados del Instituto KWR indican que el SARS-CoV-2 está presente en las aguas residuales.

Por otra parte, los investigadores señalan en el informe que “el método aún no es cuantitativo”, pero según la intensidad de la señal, la concentración de virus en las aguas residuales “parece baja”. Por ello, el riesgo que puedan correr los empleados de aguas residuales “es muy bajo”.

La detección del SARS-CoV-2 del agua residual podría usarse como una herramienta que mida la circulación de un virus en la población en un posible resurgimiento del Covid-19.


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