Premios Fundamed
Isabel Sánchez Magro, directora del departamento Médico de Merck

El 30 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple (EM), una enfermedad que afecta en España a más de 50.000 personas.  GACETA MÉDICA entrevista a Isabel Sánchez Magro, directora del departamento Médico de Merck sobre las novedades más importantes en el abordaje de esta enfermedad.

La primera pregunta es casi obligada en cualquier entrevista actual. ¿Cómo se está viendo afectado el paciente con EM que haya contraído Covid-19?

La pandemia ocasionada por el Covid-19 nos ha preocupado a todos, pero especialmente a los colectivos más sensibles. Esta crisis nos ha llevado a estudiar en un tiempo récord a qué nos estamos exponiendo y qué implicaciones tiene para los diferentes subgrupos de pacientes. En el caso de la esclerosis múltiple, actualmente no existe evidencia de que estos pacientes tengan un riesgo mayor de infectarse con el virus o de presentar complicaciones severas derivadas del Covid-19.

Como compañía estamos facilitando la identificación de potenciales terapias. Esto nos ha llevado a colaborar de manera desinteresada con terceros para valorar el potencial uso de uno de nuestros tratamientos para la EM, el interferón beta-1a, que actualmente no está aprobado por ninguna autoridad regulatoria para el tratamiento del Covid-19 o para su uso como agente antiviral ni existe en estos momentos información sobre su uso en pacientes con Covid-19. Hemos donado 290.000 unidades de este fármaco a la OMS para su uso en el estudio clínico global Solidarity y nuestro apoyo se concreta también en la donación de este fármaco al Inserm (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale), atendiendo la petición de este centro de investigación para estudiar nuestra terapia en el ensayo clínico Discovery.

¿En qué punto actual nos encontramos en el abordaje de la EM?

Podemos asegurar que hoy sabemos mejor que nunca cómo actúa la enfermedad. Este conocimiento ha conducido a que hayamos mejorado progresivamente miles de vidas, normalizando el día a día de los pacientes con EM. Gracias a la investigación en esta área, se ha producido un salto verdaderamente cualitativo en el tratamiento de la EM: en un plazo aproximado de 25 años hemos pasado de no tener un tratamiento específico frente a la enfermedad a contar con 14 fármacos para la EM y probablemente podamos contar con otros 5 o 6 nuevos en los próximos años.

“EN UN PLAZO APROXIMADO DE 25 AÑOS HEMOS PASADO DE NO TENER UN TRATAMIENTO ESPECÍFICO FRENTE A LA ENFERMEDAD A CONTAR CON 14 FÁRMACOS”

En Merck iniciamos nuestro compromiso con los pacientes con EM hace ya más de 20 años, en ese momento en el que la EM era una patología para la que apenas existía un tratamiento. Nuestro portfolio en EM cuenta ya con dos terapias modificadoras de la enfermedad y actualmente estamos investigando en Fase III una tercera. Se trata de evobrutinib, el primer y único inhibidor oral altamente selectivo de BTK, una proteína importante en el desarrollo y funcionamiento de varias células inmunes, como los linfocitos B y los macrófagos.

Acabamos de presentar nuevos datos en cuanto a su seguridad y eficacia en el Congreso de la Academia Europea de Neurología (EAN). Evobrutinib ha demostrado que tiene un alto impacto sostenido en el tiempo sobre la tasa anualizada de brotes a lo largo de 108 semanas, ya que los resultados relativos a la tasa anualizada de brotes en la fase doble ciego (48 semanas) se mantuvieron más allá de la fase de extensión abierta (60 semanas más).

¿Conseguiremos revertir la desmielinización?

El gran reto es borrar la huella de la EM, tanto curando de manera definitiva la enfermedad como remielinizando las células dañadas. En esta línea de trabajo de la regeneración celular, si bien hay muchas moléculas en desarrollo dirigidas a distintas dianas terapéuticas aún estamos en un terreno muy experimental.

LAS ESTRATEGIAS DE INDIVIDUALIZACIÓN DEL TRATAMIENTO HAN CONDUCIDO TAMBIÉN A LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN COMO EL ESTUDIO DE LOS NEUROFILAMENTOS MEDIANTE UN SENCILLO ANÁLISIS DE SANGRE”

Sin embargo, donde se están produciendo grandes avances es en la individualización del tratamiento. Hoy disponemos de opciones de tratamiento más sencillas y adaptadas al estilo de vida de los pacientes que, por su posología y pauta de administración, apenas interfieren en su día a día de manera directa ni indirecta, por ejemplo, reduciendo el número de visitas a los hospitales para su monitorización. Fármacos como cladribina comprimidos están ayudando a que la EM no lleve las riendas de la vida del paciente y a que éste recupere su libertad a la hora de definir su proyecto vital en torno a cuestiones tan críticas como formar una familia si es su deseo o tener una vida laboral activa.

Las estrategias de individualización del tratamiento han conducido también a líneas de investigación verdaderamente interesantes, como el estudio de los neurofilamentos mediante un sencillo análisis de sangre, cuya aplicación podría ayudar a identificar brotes subclínicos, la respuesta terapéutica a un tratamiento para la EM y la progresión de la neurodegeneración.

¿Cree que hemos conseguido acabar con la ‘imagen’ de la silla de ruedas tan asociada a esta enfermedad?

Gracias al amplio abanico de tratamientos que existe actualmente, las personas a las que se diagnostica hoy la EM y que cumplen con el tratamiento pueden, junto con su especialista, controlar la progresión de la patología y, en definitiva, limitar su impacto sobre su autonomía. El pronóstico de una persona diagnosticada hoy no se parece al de un paciente a quien se le detectaba la enfermedad hace 20 años, afortunadamente.

ESTE ES EL MOTIVO POR EL QUE DEBEMOS SEGUIR TRABAJANDO EN CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN”

Esta realidad todavía no ha trascendido a la sociedad. La equivocada creencia de que tener esclerosis múltiple es sinónimo de terminar dependiendo de una silla de ruedas en el transcurso de unos años está muy extendida socialmente. Lo cierto es que gran parte de la sintomatología con la que se expresa la enfermedad frecuentemente (como fatiga, visión borrosa, alteraciones en la sensibilidad) es invisible y suele pasar inadvertida a los ojos de los demás, dificultando que se comprenda la realidad que viven los pacientes con EM.

Este es el motivo por el que debemos seguir trabajando en campañas de sensibilización que generen conocimiento sobre la esclerosis múltiple en la sociedad y, como resultado, fomenten una mayor empatía de todos hacia los pacientes. Cuando existe una buena conexión entre las personas con EM y la sociedad, mejoran la calidad de vida del paciente y el curso clínico de la enfermedad, puesto que el apoyo social favorece la aceptación del diagnóstico, la adherencia al tratamiento y la incorporación de nuevos hábitos de autocuidado.

Cada vez hay más tratamientos para la EM pero cada vez se ven más casos. ¿La ciencia tiene alguna explicación para ello?

Efectivamente, sabemos que se ha producido un incremento en la prevalencia de la enfermedad, que ha pasado de los 100 a los 125 casos por cada 100.000 habitantes en España. Actualmente no se dispone de una explicación científica, pero algunas teorías apuntan a un mejor diagnóstico de la EM, ya que existe una mayor concienciación social y hoy disponemos de herramientas que aumentan y adelantan la detección de la patología. Por otro lado, también la evolución de las condiciones ambientales podría ser uno de los motivos que están detrás de este aumento, puesto que hay una influencia ambiental en el desarrollo de la EM.