¿Por qué mi hijo ha tenido un cáncer? ¿Por qué he tenido seis abortos? ¿Hasta qué punto puede influir un medio ambiente saludable en la salud de la población infantil? Estas son algunas preguntas que pueden surgir en relación con el auge de la concienciación frente al cambio climático. Así lo ha indicado el coordinador del comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP-CSM), Juan Antonio Ortega García, en una entrevista con Gaceta Médica que analiza el valor de las Unidades de Pediatría Ambiental en la actualidad y su repercusión en la salud infantil en un futuro cercano.

El cambio climático, la calidad del aire, la seguridad alimentaria o la exposición ante pesticidas son algunas de las amenazas que afectan directamente a los niños. La inmadurez orgánica fisiológica del organismo en desarrollo de los más pequeños los convierte “en una diana ante los efectos de los contaminantes ambientales”, ha explicado. Esta situación provoca que, en ocasiones, enfermedades como el cáncer infantil, trastornos del desarrollo o malformaciones estén vinculadas con factores ambientales.

Impacto de contaminantes en bebés

La especialidad de la pediatría ambiental comienza a consolidarse como una bisectriz que une práctica clínica, ecología y salud pública; un nuevo área específica que integra los aspectos y factores de riesgo ambiental en la salud de cada paciente. Por ejemplo, el experto subraya que “un recién nacido respira 40 veces por minuto, un adulto lo hace doce”, en relación a la cantidad de contaminantes que puede inhalar un infante.

“Los bebés respiran más rápido, pesan menos y esto hace que inhalen mucho más aire por kilo de peso y todas las sustancias que haya, al igual que en el agua y los alimentos”

Juan Antonio Ortega García, coordinador del comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP-CSM)

Por estos motivos, la vinculación entre el deterioro del planeta y la pérdida de biodiversidad es un elemento que es necesario considerar al estudiar la salud de los niños. Según el especialista, puede influir en el proceso de seguridad alimentaria, el crecimiento o desarrollo de enfermedades.

Concienciación ambiental y de salud

El creciente deterioro de los ecosistemas ha aumentado la preocupación de la sociedad en los últimos años, así como la vinculación de la pandemia de SARS-CoV-2 con el medioambiente, que ha encendido todas las alarmas de los expertos.

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), el número de años de vida sana perdidos por habitante debido a factores de riesgo ambiental es aproximadamente cinco veces mayor entre los niños de 0 a 5 años que en la población general. De hecho, el especialista explica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea obligan a desarrollar centros de excelencia “para responder a las demandas de la sociedad”.

El también responsable de la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica (Pehsu) del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia) incide en que “todo está interconectado” e insiste en la importancia de preservar el cuidado por la Naturaleza y conectar a las nuevas generaciones con el medioambiente. Ortega señala que la preocupación por el medio ambiente ha tomado mayor repercusión en los últimos años pero “hay que rellenar un ‘gap’ en las consultas médicas para acercar la importancia de ello a los pacientes”.

“Vamos hacia un modelo de salud planetaria, en el que un cambio en cualquier ecosistema va a afectar a todos los demás”

Juan Antonio Ortega García, coordinador del comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP-CSM)

Un estudio desde el embarazo

Para comenzar a evaluar los factores ambientales que pueden influir en la salud infantil, es importante comenzar a trabajar desde el embarazo con dos herramientas principales de las Unidades de Pediatría Ambiental: la historia clínica ambiental y la hoja verde.

La primera de ellas determina la trayectoria de los factores ambientales que hayan podido repercutir en la salud del paciente, mientras que la ‘hoja verde’ es un cribado ambiental que pueden solicitar las embarazas en la primera consulta con la matrona.

“Es un ‘check list’ de factores ambientales, por ejemplo: el trabajo de la madre, uso de pesticidas en el hogar, preocupaciones ambientales del barrio de residencia o hobbies con riesgos químicos”, ha explicado Ortega, quien puntualiza que “todas las embarazadas tienen derecho a una cuidadosa hoja verde para construir entornos más saludables”.

En este punto, el experto pone el foco en la alimentación de los bebés lactantes, un factor “clave” porque no pueden alimentarse de otra forma. Mantener una dieta en la que predominen los vegetales y, si es posible, tengan origen ecológico es fundamental porque “aseguran una leche materna con menos sustancias no deseables”, ha insistido.

“Los niños que consumen productos ecológicos secretan nueve veces menos pesticidas por la orina”

Juan Antonio Ortega García, coordinador del comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP-CSM)
Las Unidades de Pediatría Ambiental comienzan a consolidarse como estructuras referentes en el estudio del cambio climático en la salud de los niños.

Factores ambientales en las viviendas

Además de valorar estas circunstancias a nivel personal de cada embarazada, el especialista reafirma la necesidad de estudiar los contaminantes que se encuentran tanto en los exteriores de las viviendas, como en el interior de las mismas.

“Muchos de los contaminantes del aire interior en los hogares que pesan más que el aire pueden quedar por debajo del metro de altura, alcanzando concentraciones hasta 200 veces superior”, ha explicado.

Estos factores deben añadirse a la lista personal de cada una de las familias en el caso de que cuenten con padres fumadores, zonas geográficas más contaminadas o suelos con mayores contaminantes. Sin embargo, Ortega indica que el uso de la química en la agricultura intensiva, la contaminación de los mares o poder garantizar el consumo del agua en un futuro son temas que deben posicionarse entre las preocupaciones de los adultos del día de hoy.

Formación de profesionales

Ortega destaca la importancia de formar profesionales en los colegios de medicina y de enfermería para poder crear más estructuras de pediatría a nivel nacional. “A día de hoy, recibo consultas de otras comunidades”, ha explicado; sin embargo, actualmente sólo existen dos Unidades de Pediatría Ambiental en España, una en Cataluña y otra en Murcia.

El pediatra ambiental lamenta el asombro existente en torno a este tipo de unidades: “cuando un niño nace con una malformación y deciden llevarle a consulta genética médica, todos asentimos y nos parece interesante; por el contrario, cuando valoramos la opción de llevarlo a una consulta de pediatría ambiental, todo el mundo se pregunta qué es”.

“La pediatría ambiental requiere un margen de confianza para trabajar en un mundo que tiene que escuchar cosas que no quiere oír”

Juan Antonio Ortega García, coordinador del comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP-CSM)

El experto considera que en un futuro cercano se habilitarán más plazas en este ámbito porque “proteger la salud de las personas y el medioambiente es indisoluble e inseparable: la pediatría ambiental terminará siendo troncal y básica”.


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