Ozono intrarticular: un cambio en el abordaje de la artrosis de rodilla

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La artrosis es la enfermedad articular más prevalente. Afecta a casi cuatro millones de personas y origina el 50 por ciento de las discapacidades totales en España. Además, el impacto económico es tal que el coste directo de la artrosis en España es de 4.738 millones de euros al año, lo que representa el 0,5 por ciento del producto interior bruto del país.

Un grupo de investigadores españoles liderado por Marcos Fernández-Cuadros y Olga Pérez-Moro, del Servicio de Rehabilitación y Medicina Física del Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid, han publicado un estudio en la Revista de la Sociedad Española del Dolor en el que concluyen que el ozono intrarticular mejora el dolor, la función y la rigidez, y mejora el espacio articular de los compartimentos medial y lateral en pacientes con artrosis de rodilla. Además, revela que el ozono modula la inflamación y podría tener un efecto anabólico entre quienes padecen esta patología.

Como apunta Fernández-Cuadros a esta publicación el ozono mejora la calidad de vida en los pacientes con artrosis de rodilla. “Además, se ha objetivado mejoría desde el punto de vista bioquímico (disminución de marcadores de inflamación tales como PCR, VSG y ácido úrico) y mejoría radiológica (aumento de espacio radiológico del compartimento lateral y medial de las rodillas tratadas)”.

Un cambio de paradigma

Para este experto, el ozono es un tratamiento barato que puede repetirse semestralmente y puede disminuir el uso de medicación (AINES, SYSADOAs [symptomatic slow acting drug for osteoarthritis] o medicamentos sintomáticos para la OA [osteoartrosis de rodilla]), disminuir las consultas al médico de cabecera por este motivo y podría tener un efecto DMDOA (disease modifying drug for osteoarthritis) o modificador de enfermedad. De esta manera, se podría enlentecer la historia natural de la enfermedad (artrosis).

“Estamos estudiando si este efecto anti inflamatorio y anabólico del ozono se puede cuantificar en moléculas más sensibles como son la IL-6 (interleukina inflamatoria) y la IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1), que tiene propiedades anabólicas. En 90 pacientes tratados con ozono hemos apreciado disminución de la IL-6 y aumento de IGF-1, medido en suero, por determinación con prueba de ELISA”.

El ozono, apunta Fernández-Cuadros, tendría un efecto anti inflamatorio y podría revertir la inflamación en las rodillas artrósicas, que es la vía fisiopatológica que finalmente produce degeneración y desgaste articular. Lo estamos verificando al medir por la disminución de la PCR, VSG, ácido úrico e IL-6. “El ozono podría tener un efecto anabólico, lo que se confirmaría con la elevación del factor de crecimiento IGF-1. Esto explicaría por qué se apreció aumento radiológico del espacio medial y lateral en las rodillas tratadas con ozono”.

Con todo, este especialista comenta que los beneficios del ozono abarcan no solo a los pacientes, también al sistema sanitario.