Alfredo Carrato.

Llega una semana clave para la oncología española. A lo largo de tres días los oncólogos españoles se dan cita en la XVII Simposio Abordaje Multidisciplinar del Cáncer. Como explica uno de sus organizadores, Alfredo Carrato, una cita virtual donde se presentan las novedades diagnósticas y terapéuticas acontecidas en el último año. Avances comunicados en congresos como ESMO, ASCO y AACR. “Significan una actualización en los conocimientos, un refuerzo en la práctica multidisciplinar y un cambio en el proceso diagnóstico-tratamiento que resulta en una mayor eficacia terapéutica y calidad de vida para nuestros pacientes”, apunta Carrato.

Javier Cortés.

Como remarca Javier Cortés, otro de los organizadores de este cónclave, en líneas generales la oncología en España es una especialidad con mucha excelencia. Muestra de ello es el trabajo que realizan todos los servicios de oncología, donde “mayoritariamente los pacientes son discutidos en comités multidisciplinares. Esto es una práctica extendida en todos los centros. En su opinión, habría también que dar un paso más incorporando a expertos de otras disciplinas como biólogos o genetistas. “Tenemos que empezar a abrir la mente y considerarlo. No sé si para todos los tumores y todas las patologías, pero desde luego, para algunas de ellas con mucha probabilidad”, añade Cortés.

La investigación traslacional

Como apunta Carrato, la mayoría de los distintos tipos de cáncer han sido objeto de investigación traslacional, con resultados que permiten conocer el comportamiento o la biología del tumor para identificar nuevas dianas terapéuticas y estrategias de tratamiento. “Mediante la investigación clínica hemos contribuido a incrementar nuestro arsenal terapéutico contra el cáncer con nuevos fármacos e indicaciones que se incorporan a la práctica habitual y benefician a los pacientes”, asegura Carrato. En este sentido, han dedicado toda una tarde al Panel Molecular del Cáncer, un Comité de Tumores donde se exponen las alteraciones moleculares de la enfermedad cancerosa de cada paciente y se consensua el mejor tratamiento a la medida entre los expertos y asistentes al Simposio. “No es una tarea fácil y estamos aprendiendo todos sobre la marcha pues en muchos casos adolecemos de marcadores predictivos de respuesta a los tratamientos con inmunoterapia, tratamientos contra dianas específicas, etc.”.

Los tres organizadores de este Simposium.

“Ahora, más que nunca”

El objetivo es una actualización completa. “Tenemos que seguir haciéndolo y mucho más ahora que no podemos ir a congresos e interaccionar menos con nuestros colegas extranjeros. Todos los años la educación médica continuada es fundamental, y este tipo de simposium son absolutamente necesarios”, incide Cortés.

Lo cierto es que en los últimos meses, tal y como remarca este oncólogo, la medicina de precisión y la medicina de estratificación están cogiendo un protagonismo espectacular. “La inmunoterapia cada vez es más compleja. Ya no solo se trata de un fármaco, se empiezan a combinar. Son terapias con mucha más complejidad intrínseca”, indica Cortés. Es el caso de los nuevos fármacos droga-anticuerpo, o los nuevos caballos de troya, que están ganando posiciones a marchas forzadas. En cáncer de mama, recuerda Cortés, se han aprobado este año dos ‘caballo de troya’: uno para HER+ y otro para los tumores triple negativo.

“La medicina de precisión o tratamiento personalizado es un difícil objetivo por alcanzar, pero podemos llegar muy cerca. Las razones son que el cáncer es una realidad dinámica que cambia como consecuencia de su evolución y de los tratamientos que recibe. Por otra parte, existe una heterogeneidad tumoral que implica una dificultad para la curación de dicho cáncer pues unas zonas de la enfermedad neoplásica pueden responder al tratamiento y otras no”, aclara Carrato. En este contexto se encuentra la biopsia líquida, “que nos permite conocer en tiempo real la composición molecular del tumor y prescribir un tratamiento personalizado”, recuerda.

Para alcanzar todos estos objetivos de manera óptima, Carrato opina que sería deseable que los hospitales trabajasen en red para que el paciente pudiese siempre ser atendido por el equipo más experimentado en cirugía, radioterapia, terapias dirigidas, inmunoterapia, etc. y que tanto pacientes como facultativos pudiesen desplazarse al centro idóneo para cada caso.

Es aquí donde se encamina la oncología actual, precisa Cortés. “No hay tumores de mama, sino pacientes individuales con tumores de mama. Hablo de mama pero es extensible a otros tumores”, dice. A su juicio es algo que hace que la oncología se convierta en algo más complejo, de tal manera que no solo hay que conocer las características de la paciente, sino también del tumor y las características moleculares de cada tumor. “Estos tratamientos serán cada vez más especializados con abordajes muy multidisciplinares pero en cada paciente. El conocimiento cada vez mejor de la farmacología y la biología va a hacer que los tratamientos sean tan individualizados que hacen indispensables los comités multidisciplinares. Vamos a una medicina tremendamente compleja”, añade.

La pandemia y su impacto 

Para Cortés y Carrato, la pandemia ha supuesto un retraso diagnóstico en muchos pacientes y ha ocasionado que sus posibilidades de curación sean menores pues el estadio al diagnóstico ha sido más avanzado. Los programas de detección precoz se han detenido, con similares consecuencias. “Deberíamos aprender de esta experiencia para que las pandemias no afecten negativamente el pronóstico de otras enfermedades, tanto oncológicas como cardiacas, mentales, etc. y que aumente la mortalidad colateral. Hacer dos circuitos en cada hospital puede ser una solución que precisa, como todo proyecto añadido, de una dotación de recursos materiales y humanos específica para la pandemia”.