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Una vez que el paciente ha superado un cáncer y recibe el alta de los servicios de oncología médica ha de enfrentarse a un nuevo reto: recuperar su vida normal sin bajar la guardia sobre el cuidado de su salud. En esta nueva etapa el papel del médico de familia resulta esencial.

Desde hace tiempo los largos supervivientes reclaman medidas y protocolos a nivel nacional para evitar encontrarse “en tierra de nadie”. En la práctica, poco a poco se van desarrollando nuevos consensos para cubrir esas necesidades y definir una atención compartida entre especializada y primaria.

Documentos de consenso

Desde la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Fátima Santolaya, responsable del área de Genética Clínica y Enfermedades Raras, explica que recientemente han terminado un documento de consenso con otras sociedades científicas para el seguimiento de largos supervivientes de cáncer de colon.

Además, trabajan en otro proyecto sobre patología mamaria con la Asociación Española de Cirujanos y Semergen y tienen en marcha otra iniciativa con la Sociedad Española de Cardiología y la Sociedad Española de Hematología sobre riesgo cardiovascular en los pacientes oncológicos.


“Se olvida que el enfermo tiene una vida normal en la que la AP tiene su papel”

Fátima Santolaya

Entre las experiencias puestas en marcha en las regiones, Santolaya destaca que hay dos consensos en largos supervivientes en cáncer de mama y de colon.

“En Madrid se está realizando un pilotaje para el seguimiento de largos supervivientes en cáncer de mama en el Hospital 12 de Octubre y el Clínico San Carlos, en coordinación con los centros de salud de referencia en ambas zonas”, asegura. Una experiencia en la que participan las tres sociedades científicas de AP.

Supervivientes en el Plan Nacional

Por su parte, Aurelio Duque, miembro del Grupo de Atención al Cáncer de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), explica que en su día la Sociedad Española de Oncología Médica trasladó al ministerio la necesidad de diseñar un plan integral de atención al cáncer que contemple también el seguimiento de largos supervivientes.

En su opinión, en base a esta directriz general, cada comunidad debe articular sus propios procedimientos, de forma equilibrada.

En este sentido, explica que actualmente conviven dos modelos. Uno de ellos, basado en el seguimiento en centros de oncología, y otro que apuesta por un modelo de atención compartida. En este caso, concreta, el médico de familia tiene acceso a un circuito rápido de Oncología al que puede acudir ante la sospecha de una recaída en alguno de sus pacientes.

Estrategia de cronicidad

Junto al plan de oncología, Duque subraya que la atención al colectivo se ha de enmarcar en la Estrategia Nacional de Cronicidad. Según sus palabras, “el largo superviviente de cáncer es un enfermo crónico más dentro de la consulta de atención primaria. Llevamos el seguimiento a medio y largo plazo y hemos de estar atento a recaídas, descompensaciones y comorbilidades”.


“El Programa Nacional de Medicina de Familia debe incluir la rotación por Oncología”

Aurelio Duque

Para Fátima Santolaya, la sociedad olvida a menudo que los pacientes con cáncer, pese a la enfermedad, siguen teniendo una vida normal en la que la atención primaria tiene un papel bien definido. “Desde la tramitación de bajas laborales, seguimiento clínico, atención familiar, detección de efectos, secundarios, etc. “, detalla.

En el caso de los largos supervivientes, además de esta situación debe insistir en mejorar hábitos de vida saludables, vigilar la aparición de complicaciones a largo plazo de los tratamientos, posibles recidivas o una segunda neoplasia.

Ambos coinciden en el tipo de complicaciones derivadas de los tratamientos ante las que han de permanecer alerta. Además de las secuelas psicológicas, los tratamientos adyuvantes pueden presentar, a distinto plazo, un mayor riesgo cardiovascular, complicaciones neurológicas, pérdida de densidad ósea, alteraciones en la piel, etc.

Además del desarrollo de nuevos protocolos en la atención a otros tipos de cáncer, y de promover una atención equitativa a estos pacientes en todas las comunidades autónomas, la elaboración de un registro de largos supervivientes es una de las asignaturas pendientes, en opinión de Aurelio Duque.

El portavoz de Semfyc también pone el acento en la necesidad de que los médicos de familia puedan rotar por el servicio de oncología durante la etapa MIR. Una limitación importante que, en su opinión, es preciso incluir en el Programa Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria que está siendo renovado en la actualidad.