Este año se ha celebrado por primera vez Oncofir, dos jornadas formativas con ponentes del más alto nivel para ofrecer conocimientos a farmacéuticos que están iniciando su carrera profesional en el área de la oncología.

José Luis Poveda, jefe del servicio de Farmacia del Hospital la Fe de Valencia y los oncólogos Carlos Camps y Vicente Guillem fueron los encargados de organizar este encuentro.

Según Camps, la idea surgió “de una manera muy espontánea y natural, partiendo de la idea de integrar la figura del farmacéutico de hospital en todos los procesos asistenciales del paciente con cáncer y no limitarse simplemente a gestionar el fármaco”.

Guillem agrega que se había detectado “un déficit de formación a nivel de farmacéuticos jóvenes“, motivo por el que consideraron idóneo el desarrollo de estas jornadas.

Retos de futuro

Ambos oncólogos coinciden en que hay varios retos prioritarios a los que prestar atención en cuanto a la oncología dentro de la farmacia hospitalaria.

En palabras de Camps, “como en todos los servicios relacionados con cáncer necesitamos una revitalización, una reestructuración y una reordenación de los procesos”.

“Hay un aspecto que es trascendente: tener totalmente controlado el tema de la seguridad en el fenómeno medicamentoso”.

En esta misma línea se pronuncia Vicente Guillem: “Hay temas muy importantes que los profesionales han de tener en cuenta, como el manejo de los fármacos y la trazabilidad dentro del hospital que depende fundamentalmente del departamento de farmacia”.

Otro punto en el que coinciden es el papel que debe jugar los farmacéuticos. “Es de vital importancia la integración del propio farmacéutico en el proceso asistencial; no que solo se ocupe de la dispensación, sino que esté atento a otros fenómenos alrededor del fármaco como puede ser la adherencia”, plantea Camps.

Por su parte, Guillem atribuye otra serie de funciones; “el farmacéutico hospitalario debe tener un papel muy importante como es la medición de resultados, y creo que es verdaderamente útil ver la eficacia y eficiencia en los fármacos en oncología”.

Adaptación de los sistemas

También coinciden ambos oncólogos en la necesidad de adaptar los sistemas sanitarios —y, por ende, actualizar los conocimientos de los profesionales— a la llegada de la innovación.

Bajo el punto de vista de Camps, “la red actual del Sistema Nacional de Salud está muy basada en las necesidades de los pacientes con el tratamiento clásico, que era la quimioterapia”.

El oncólogo ensalza el esfuerzo realizado, pero cree que hay que tener en cuenta que “no todos los centros pueden ser hospitales generales de alta complejidad”.

Aun así, precisa que “el cáncer es un proceso que precisa de técnicas diagnósticas de alta complejidad, por lo que hay que hacer un proceso de reconversión, reinventando las estructuras”.

En este sentido, concluye que “es necesario trabajar en red para que independientemente de la zona en que se resida, cada paciente pueda alcanzar las mismas opciones y obtener el mismo beneficio”.

Vicente Guillem también cree que la llegada de nuevas terapias “lo va a cambiar todo”. El oncólogo apunta a que los mecanismos de acción de los nuevos fármacos son distintos, “por lo que el farmacéutico de hospital tiene un papel muy relevante en el manejo y administración de los mismos”.

Además, el experto asevera que “el coste es tremendamente alto, por lo que es todavía más importante que el farmacéutico esté concienciado de la importancia de medir los resultados para obtener datos sobre la eficacia de los fármacos”.

Implicación en el cambio

Vicente Guillem incide en todos aquellos aspectos a mejorar en la actualidad. “Tenemos servicios de farmacia de nivel muy avanzado, pero tenemos una gran tarea para reordenar, reorganizar y modernizar los servicios de farmacia”, concreta”.

Así, considera que aunque esto es tarea de la Administración principalmente, “todos los profesionales implicados en el proceso del cáncer tenemos la obligación de impulsar este cambio y crear un ambiente favorecedor para que este se materialice”.

Además, dentro de este ‘nuevo’ ambiente, la implicación del farmacéutico de hospital debe ser todavía mayor.

“Cada día, el paciente tiene más importancia en todo el proceso de atención oncológica”, subraya Guillem. Por ello, opina que este aspecto debe reflejarse en el trabajo de todos los profesionales de una manera multidisciplinar.

“en todos los procesos que están implicados todos los oncólogos, ahora también tienen que estar implicados los farmacéuticos”.

Vicente Guillem

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