Cribado en cáncer de pulmón: una cuestión a debatir

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Por Juan Lobera, Oncology Medical Head de AstraZeneca España

Juan Lobera.

Nos encontramos en un momento crítico en la lucha contra el cáncer de pulmón. Este tumor continúa siendo el más frecuente en el mundo, con más 18 millones de nuevos casos diagnosticados en 20181.

A pesar de los notables avances en diagnóstico y tratamiento que hemos vivido en los últimos años, las tasas de supervivencia después de un diagnóstico de cáncer de pulmón solo han mostrado una modesta mejoría en los últimos años, por detrás de la de otros cánceres frecuentes.

En la actualidad, menos de uno de cada cinco pacientes de cáncer de pulmón sigue vivo cinco años después del diagnóstico. 2

Dadas estas cifras, parece claro que debemos actuar con urgencia para mejorar los resultados y la supervivencia de estos pacientes. Y para ello, uno de los factores fundamentales que contribuyen a aumentar las expectativas de vida e incluso la curación del cáncer de pulmón es su detección precoz. En este sentido desde hace tiempo se debate sobre la conveniencia de poner en marcha programas de cribado o screening.

Es fundamental hablar con el paciente, escucharle, y tratar de anticiparse para prevenir el dolor


Hasta hace poco no se había podido establecer una clara evidencia científica en relación a los resultados de este tipo de programas. La reciente publicación en el New England Journal of Medicine del estudio Reduced Lung-Cancer Mortality with Volume CT Screening in a Randomized Trial viene a arrojar luz sobre esta discusión. Este estudio analizó los datos de más de 15.700 individuos de los Países Bajos y Bélgica, todos los cuales completaron un seguimiento de al menos 10 años.

En un grupo se realizaron tomografías computerizadas (TCs) al inicio del estudio, al año, a los 3 y a los 5,5 años, comparados con un grupo sin cribado.3


La incidencia de casos de cáncer de pulmón a los 10 años fue de 5,58 casos por cada 1000 personas por año en el grupo con cribado y de 4,91 casos en el brazo sin cribado, siendo la mortalidad por este tumor de 2,5 y 3,3 fallecimientos respectivamente por cada 1000 personas por año3. La tasa acumulada de muerte por cáncer de pulmón en este intervalo de tiempo fue del 0,76% (95% CI, de 0,61 a 0,94; p=0,01) en el grupo con cribado comparado con el grupo de control3, observándose por tanto una significativa reducción de la mortalidad entre aquellos individuos controlados mediante TCs periódicas, y destacando el subgrupo de mujeres donde los efectos del screening fueron incluso más favorables que en la media total.3. Además en el estudio NELSON,el screening conllevó un sustancial aumento de diagnósticos de cáncer de pulmón en estadíos más precoces, aumentando la frecuencia de posibles abordajes curativos (principalmente quirúrgicos).4


Estas últimas evidencias publicadas ponen sobre la mesa la necesidad de un debate amplio entre los distintos actores implicados en el abordaje del cáncer de pulmón para poner en marcha fórmulas que permitan diagnosticar antes esta patología. Lograr aumentar las tasas de diagnóstico temprano significará un aumento de la supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón y un aumento de sus posibilidades de curación.

Referencias:

  1. Globocan: https://gco.iarc.fr/today/ data/factsheets/cancers/15-Lung-fact-sheet.pdf.
  2. Siegel RL, Miller KD, Jemal A. Cancer statistics, 2018. CA Cancer J Clin 2018; 68: 7- 30.
  3. NEJM Reduced Lung-Cancer Mortality with Volume DOI: 10.1056/ NEJMoa1911793.
  4. CT Screening in a Randomized Trial
  5. Yousaf-Khan AU, van der Aalst CM, de Jong PA, et al. Cancer stage shift and treatment shift in the NELSON lung cancer screening trial: implications for clinicians. Rotterdam, the Netherlands: Erasmus University, 2018. ES-8202.