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Por Belén Diego

CÁNCER COLORRECTAL

Giulia Siravegna, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, ha presentado su trabajo sobre la monitorización de HER2 para predecir la respuesta anti-HER2 en cáncer colorrectal.

Las limitaciones espaciales y temporales de la biopsia convencional han sido superadas, en su experiencia, por la biopsia líquida. Así sucede en el análisis de ADN tumoral circulante, que permite obtener una panorámica más exhaustiva de la complejidad molecular y de la heterogeneidad de las células cancerígenas en cada lesión tumoral del organismo. “Contar con una herramienta como la biopsia líquida permite monitorizar en tiempo real la condición de los pacientes durante el tratamiento. También ofrece la posibilidad de anticipar la aparición de resistencia en comparación con los marcadores séricos convencionales y las evaluaciones por imagen. Eso nos indica cuándo y cómo interrumpir o modificar una terapia, con la esperanza de incrementar su eficacia y prolongar la supervivencia libre de progresión, así como la supervivencia global”, ha declarado.

Adicionalmente este instrumento abre la puerta a una personalización del tratamiento que supera a la biopsia de tejidos, “puesto que puede repetirse en el curso clínico, al no ser invasiva”. Un abordaje más personalizado es una estrategia para incrementar la eficacia terapéutica.

Otra ventaja es su utilidad como marcador de enfermedad mínima residual tras la cirugía, lo que puede orientar sobre la conveniencia de recurrir a terapia coadyuvante. Asimismo, puede ser la base sobre la cual se reduzcan las dosis en pacientes cuya respuesta es prolongada, lo cual evita la acumulación innecesaria de toxicidades y efectos secundarios.

Se está evaluando el ADN tumoral circulante en fases precoces e incluso como cribado

Siravegna ha apuntado también que aunque la mayor parte de la bibliografía científica publicada hasta ahora ha mostrado que el ADN tumoral circulante puede ser un biomarcador en fases avanzadas (IV), ya hay en marcha estudios sobre fases precoces e incluso cribado poblacional.

Elena Brozos, oncóloga del Complejo Universitario de Santiago, se ha mostrado de acuerdo en su consideración de la biopsia líquida como un referente clave en la medicina de precisión, con el reto de que llegue “a pie de cama”.

En cáncer colorrectal ha destacado su utilidad como medida de la enfermedad mínima residual, la determinación del riesgo de recidiva y la monitorización de mutaciones, así como la identificación de las resistencias.