Los gliomas de grado II son tumores cerebrales malignos de progresión lenta, pero con mal pronóstico a largo plazo. Los tratamientos que se administran en la actualidad, que se basan en cirugía seguida de observación o radiación y quimioterapia adyuvantes, además de no ser curativos, pueden estar asociados con toxicidades a corto y largo plazo. En estos tumores, las mutaciones en la isocitrato deshidrogenasa (IDH) 1 o 2 ocurren en aproximadamente el 80 y el 4 por ciento de los gliomas de grado 2, respectivamente.

En la última reunión de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), se presentaron datos de ÍNDIGO, estudio de fase III global, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. De este se extraen que el el tratamiento con vorasidenib mostró una mejora significativa en la supervivencia libre de progresión (SLP); en concreto, la mediana de SLP fue de 27,7 meses en comparación con 11,1 meses para el placebo. Además, se observó un retraso en el tiempo hasta el próximo tratamiento, aunque la mediana del tiempo hasta el próximo tratamiento aún no se ha alcanzado.

Cabe destacar que el perfil de seguridad registrado en el estudio fue manejable, con efectos secundarios informados tanto en el grupo de placebo como en el de tratamiento. Aunque hubo eventos adversos en el grupo que recibió vorasidenib, la mayoría de ellos fueron manejables y se resolvieron con la atención médica adecuada. El aumento de la enzima hepática alanina aminotransferasa fue el evento adverso grado ≥3 más común, ocurriendo en el 9,6 por ciento de los pacientes a los que se administró este tratamiento.

Ingo Mellinghoff, neurooncólogo en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center y autor principal del estudio explica que este estudio “muestra que atacar las mutaciones de IDH con vorasidenib retrasa significativamente el crecimiento del tumor y reduce la necesidad de administrar terapias más tóxicas; esto es clínicamente significativo porque los pacientes diagnosticados con glioma de grado 2 con mutaciones IDH suelen ser personas jóvenes, por lo demás sanas”. Asimismo agrega que “los resultados de este ensayo ofrecen la oportunidad de cambiar el paradigma de tratamiento para este tipo de glioma y podrían brindar la primera terapia dirigida para el glioma de bajo grado”.

Además de en este ensayo, vorasidenib está en proceso de evaluación en combinación con pembrolizumab en un estudio de Fase I en glioma de grado 2/3. y se está contemplando la posibilidad de testar nuevas combinaciones en glioma de bajo y alto grado.


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