Investigadores del Centro Oncológico Integral Melvin y Bren Simon de la Universidad de Indiana (IU, por sus siglas en inglés) y de la Facultad de Medicina de IU han descubierto que las pacientes de raza negra con cáncer de mama tratadas con la quimioterapia docetaxel experimentan menos efectos secundarios perjudiciales, como la neuropatía periférica. Estos hallazgos, presentados durante la Reunión Anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) de 2024 en Chicago, marcan un cambio significativo en el conocimiento sobre una población de pacientes que históricamente ha estado subrepresentada en la investigación del cáncer de mama.

La quimioterapia basada en taxanos es el tratamiento principal para el cáncer de mama, pero puede causar neuropatía periférica inducida por taxanos (TIPN, por sus siglas en inglés). Los síntomas de esta neuropatía incluyen entumecimiento, hormigueo y dolor en las manos y los pies, los cuales pueden llegar a ser debilitantes y afectar la capacidad de administración de las dosis planificadas de quimioterapia. De hecho, tasas altas de neuropatía se asocian con reducciones de dosis de quimioterapia y tasas de curación más bajas.

De acuerdo con Julie R. Gralow, directora médica de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), “se han observado diferencias raciales y étnicas en la toxicidad de la quimioterapia, pero la mayoría no ha sido sujeta a estudios detallados, principalmente debido al bajo número de participantes de poblaciones minoritarias en los ensayos clínicos. Este estudio muestra que es posible lograr una inscripción exitosa en un estudio prospectivo restringido a mujeres de ascendencia africana con cáncer de mama en etapa temprana para evaluar un predictor de línea germinal propuesto de la neuropatía periférica inducida por taxanos y comparar la toxicidad entre dos taxanos diferentes”.

Estudio clínico EAZ171

Los resultados del estudio clínico EAZ171, llevado a cabo por el Grupo de Investigación en Cáncer ECOG-ACRIN, revelaron que las pacientes con cáncer de mama tratadas con docetaxel cada tres semanas experimentaron menos TIPN y menos reducciones de dosis en comparación con aquellas que recibieron dosis semanales de paclitaxel. Estos hallazgos han sido presentados por Tarah J. Ballinger, becaria de la Fundación Vera Bradley en Investigación del Cáncer de Mama en el Centro Oncológico Integral IU Simon y profesora asociada en la Facultad de Medicina de IU, en ASCO 2024 y se publicaron en la revista científica ‘Journal of Clinical Oncology’.

Tarah Ballinger y Bryan Schneider, autores del estudio, en la reunión anual de ASCO 2024 / IU.

“Las mujeres negras tienen tasas más elevadas de neuropatía, y esa neuropatía tiende a ser más grave y de mayor impacto. Estamos viendo reducciones de dosis en mujeres negras y, en última instancia, una reducción de la supervivencia debido a esto”, aseguró Ballinger. “Nuestro objetivo era centrarnos específicamente en las mujeres negras para quienes esta toxicidad es más grave y más impactante, y encontrar formas de intervenir específicamente para los pacientes negros”, añadió

Predictores genéticos

El Grupo de Investigación en Cáncer ECOG-ACRIN diseñó el ensayo EAZ171 para validar los predictores genéticos de la neuropatía y determinar el taxano óptimo, un tipo de fármaco que inhibe el crecimiento celular al detener la división celular, en función de los efectos secundarios y las posibles reducciones de dosis en pacientes negras con cáncer de mama en estadio temprano. Un total de 249 pacientes fueron inscritas en el estudio; de las cuales 121 recibieron al menos una dosis de paclitaxel y 118 recibieron una dosis de docetaxel.

Entre los hallazgos de este estudio, se han destacado cinco resultados clave. Por un lado, las pacientes negras con cáncer de mama tratadas con docetaxel experimentaron menos TIPN y menos reducciones de dosis en comparación con aquellas que recibieron paclitaxel. Así, las alteraciones genéticas hereditarias fueron más comunes en las pacientes que desarrollaron TIPN, aunque este resultado no alcanzó significación estadística.

También destacaron que la neuropatía periférica de grado 2-4 informada por el médico no mostró diferencias significativas entre los grupos de alto y bajo riesgo de alteración genética en ninguno de los diferentes brazos de tratamiento. No obstante, se observó una incidencia significativamente mayor de neuropatía periférica de grado 2-4 en los pacientes tratados con paclitaxel en comparación con aquellos que recibieron docetaxel. Esta diferencia fue evidente tanto en los informes de los médicos (44 frente al 29 por ciento respectivamente) como en los informes de los pacientes (40 frente al 24 por ciento).

En el grupo de paclitaxel, la necesidad de reducciones de dosis fue mayor que en el grupo de docetaxel. Esto se observó tanto para las reducciones relacionadas con la neuropatía periférica (28 frente al 9 por ciento) como para las reducciones por cualquier causa (39 frente al 25 por ciento).

“Este estudio es realmente interesante porque muestra que podemos hacerlo mejor en términos de diseñar y realizar ensayos de investigación que planteen preguntas que son importantes y necesarias para las poblaciones subrepresentadas”, subrayó Ballinger. “Esto inicia toda una línea de investigación en la que dejamos de describir simplemente que existe una disparidad en los resultados del cáncer de mama y, de hecho, comenzamos a cambiar nuestra práctica para intervenir en ello”, concluyó la especialista.


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