Premios BiC 2020

Los resultados del análisis final del ensayo clínico Spartan han demostrado que apalutamida (Janssen) en combinación con la terapia de deprivación androgénica (TDA) mejora significativamente la supervivencia global (SG), en comparación con TDA solo, en pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico (CPRCnm) con alto riesgo de desarrollar metástasis.

Álvaro Juárez Soto, jefe del servicio Urología del Hospital del SAS Jerez, explica a GM la importancia de estos resultados.
“¿Qué ocurre cuando un paciente CPRCnm se hace metastásico? Es el inicio del ‘Periodo de Miseria’ de la enfermedad prostática, caracterizado por el dolor, la ingesta de mórficos, las fracturas patológicas secundarias a las metástasis que requieren cirugía o radioterapia para su alivio, el inicio de la quimioterapia citotóxica, el deterioro en la capacidad funcional del paciente y finalmente la muerte”, subraya el especialista.

En este escenario, ¿qué aporta apalutamida? En mi opinión de Juárez tres elementos estratégicos. “Apalutamida aporta una reducción de riesgo de aparición de metástasis del 72 por ciento, lo que se traduce en más de dos años sin metástasis y por tanto más de dos años sin ‘Periodo de Miseria’ en comparación con el tratamiento estándar”, afirma el experto.

Asimismo, Juárez destaca dos ventajas más de este tratamiento. Por un lado, “una reducción de un 55 por ciento del riesgo de algo tan aplicable a la clínica diaria como son los eventos relacionados con el esqueleto, la progresión del dolor o síntomas relacionados con la enfermedad”. Estos fenómenos conllevan el inicio de un nuevo tratamiento sistémico y los síntomas clínicamente significativos debidos a la progresión local o regional del tumor que conllevan cirugía o radioterapia para su tratamiento.

Por otro lado reduce en un 50 por ciento el “riesgo de cualquier tipo de progresión de la enfermedad (bioquímica, radiológica o sintomática o cualquier combinación de ellas) durante el primer tratamiento subsecuente tras la progresión a apalutamida”. Esto significa que apalutamida no resta eficacia a tratamientos activos en la fase de CPRCnm, argumenta el oncólogo.

A estos resultados se les suma la calidad de vida con la que pueden continuar los pacientes. “No nos olvidemos que los pacientes susceptibles de recibir apalutamida porque están en la fase de CPRCnm son asintomáticos. Por tanto, es estratégico que el tratamiento que administremos preserve la calidad de vida”.

La terapia celular llega al tratamiento del mieloma múltiple

La compañía Janssen también ha presentado los resultados de eficacia y seguridad de JNJ-4528, un CAR-T en investigación dirigido contra el antígeno de maduración de los linfocitos B (BCMA) en el tratamiento de pacientes con mieloma múltiple (MM) en recaída o refractario.

Los resultados del estudio Cartitude-1 muestran que todos los pacientes respondieron al tratamiento, con el 86 por ciento de ellos alcanzando una respuesta completa tras 11,5 meses de seguimiento.

Tal y como destaca Marívi Mateos, jefa de la Unidad de Mieloma del Hospital Universitario de Salamanca, “los resultados globales del Cartitude-1, junto con los resultados de los otros CAR-T en MM, —sin olvidar que tenemos resultados de otra modalidad de terapia celular que son los anticuerpos biespecíficos frente a BCMA o anticuerpos conjugados— ponen de manifiesto la llegada de la terapia celular al MM”.

En esta misma línea, continua Mateos, teclistamab, un anticuerpo monoclonal biespecífico frente a BCMA, pero que lleva linfocitos T CD3 directamente al tumor, ha alcanzado una tasa de respuesta de un 67 por ciento con un 50 por ciento buenas respuestas parciales y “lo que es más relevantes”, algunos pacientes alcanzaron enfermedad mínima residual negativa.

CPNM avanzado que expresan mutaciones por inserción en el exón 20 del gen EGFR

Amivantamab (Janssen) ha demostrado en el ensayo Chrysalis una tasa de respuesta tumoral de 41 por ciento en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) avanzado con mutaciones por inserción en el exón 20 del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR).

“Los pacientes con CPNM y mutaciones por inserción en el exón 20 del EGFR tienen una modalidad de enfermedad que generalmente no responde a los tratamientos aprobados con los fármacos dirigidos contra el EGFR y, por lo tanto, su pronóstico es peor en comparación con los pacientes con mutaciones en el gen EGFR más frecuentes (deleciones en el exón 19/sustitución L858R)”, explica a GM José M. Trigo Pérez, del servicio de Oncología Médica y Unidad de Fases I Hospital Universitario Virgen de la Victoria, Málaga.

Actualmente, no existe ningún tratamiento, dirigido aprobado específicamente para pacientes con cáncer de pulmón con mutaciones por inserción en el exón 20 del gen EGFR”, añade el especialista. La mediana estimada de supervivencia global es de 16 meses.

Este fármaco ha logrado respuesta incluso en aquellos pacientes en los que habían fracaso otros tratamientos. “Además, el tratamiento presentó muy pocos efectos secundarios, principalmente efectos en la piel y reacciones leves durante la infusión de la medicación”, especifica.