Cuando todo pase, la mayor parte de nosotros tendremos recuerdos nítidos de momentos aparentemente irrelevantes que hemos vivido durante esta cuarentena. Se trata de las denominadas “memorias de destello”.

Un equipo de investigadoras del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada, expertas en memoria y lenguaje, señalan que este tipo especial de recuerdos se construyen alrededor de acontecimientos únicos, sorprendentes y personalmente relevantes, como los que ahora vivimos

De este modo, aseguran que “en el futuro tendremos memorias muy vívidas de ellos y podremos dar muchos detalles que en principio podrían parecer irrelevantes”.

Detalles pequeños

¿Dónde estábamos cuando nos enteramos del estado de alarma? ¿Con quién estábamos? ¿Qué ropa llevábamos puesta? “Aunque no son los únicos recuerdos que perdurarán en nuestra memoria, lo que ahora vivimos lo recordaremos de forma persistente durante tiempo”, añaden.

Las especialistas detallan la manera en la que el cerebro registra este tipo de acontecimientos. La evidencia científica sugiere que las situaciones nuevas producen un aumento de la dopamina en el hipocampo del cerebro, y si estas situaciones además están asociadas a estrés social también hay un cambio en las conexiones entre el hipocampo y otras zonas del cerebro como la amígdala, el tálamo o la ínsula.

“El hipocampo es la zona del cerebro que interviene en fijar nuestros recuerdos, y este aumento en dopamina o en la fuerza de las conexiones con otras áreas, hace nuestros recuerdos más persistentes y emocionales”, explican las investigadoras de la UGR.

Alto contenido emocional

Por esta razón, estas memorias de eventos únicos asociadas a estrés suelen tener alto contenido emocional, especialmente cuando los acontecimientos afectan a nuestra vida personal y a la de las personas que nos rodean.

Por suerte, el cerebro del ser humano es adaptativo y con el tiempo nuestro recuerdo se volverá más positivo.

La investigación muestra, por ejemplo, que las personas mayores tienden a recordar eventos pasados de forma más positiva e incluir más detalles positivos que negativos. Las especialistas insisten en que a medida que pase el tiempo, el recuerdo de este período dará más importancia a momentos positivos: risas, mensajes, anécdotas en los balcones de nuestra casa, etc.

Recuerdos positivos y bienestar

Aunque los expertos desconocen exactamente el mecanismo por el que esto sucede, hay evidencia que muestra que, al menos en parte, se produce porque los recuerdos positivos contribuyen a nuestro bienestar. Los compartimos con más frecuencia con otras personas y esto tiene consecuencias a nivel cerebral, según indican las especialistas. 

En el laboratorio en el que trabajan han hallado evidencias científicas que indican que cuando intentamos recordar parte de un acontecimiento que tiene diferentes facetas, los aspectos más intensos y fuertes competirán por el recuerdo.

Bloquear recuerdos no deseados

De este modo, la corteza prefrontal de nuestro cerebro se activará para bloquear los recuerdos que no deseamos y para facilitar la recuperación de los detalles que sí queremos recordar. 

Las investigadoras de la Universidad de Granada aseguran que hay muchos proyectos en marcha en distintos laboratorios del mundo para evaluar y extender esta capacidad de nuestro cerebro para olvidar recuerdos poco deseados y ayudar a personas han pasado por situaciones muy difíciles.


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