El dolor puede ser considerado como un síntoma, pero es también una enfermedad. De hecho, desde 2010, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide que éste se catalogue y se aborde como una enfermedad en sí misma y, desde entonces, el 17 de octubre es la fecha en la que se conmemora el Día Mundial del Dolor.

El dolor motiva el 40 por ciento de las consultas de pacientes españoles en la Atención Primaria cada año, de los cuales, aproximadamente el 20 por ciento de estos pacientes experimenta dolor más de 6 meses.

Los últimos estudios apuntan a que un 20 por ciento de la población europea sufre dolor crónico, y que en España podría alcanzar al menos a un 17 por ciento de la población.

“Un alto porcentaje de las personas que sufren dolor crónico en España padece dolor neuropático: hasta un 8-10 por ciento del conjunto de la población”, explica Alan Luis Juárez-Belaúnde, Coordinador del Grupo de Estudio de Dolor Neuropático de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“Estimamos que un 25 por ciento de las consultas por dolor en Atención Primaria pueden estar relacionadas con pacientes que padecen dolor neuropático”, afirma Juárez-Belaúnde.

Incidencia anual

El dolor neuropático tiene una incidencia anual del 1 por ciento de la población, lo que implica que, en España, cada año, se producen más de 400.000 nuevos casos de personas que comienzan a padecer dolor neuropático o dolor con condiciones mixtas (tanto de dolor nociceptivo como de dolor neuropático).

Hasta un 3 por ciento de los pacientes de los pacientes sometidos a cirugía general u ortopédica cursan con dolor neuropático, pero estas cifras son aún más altas en caso de que se haya producido una amputación (el 85 por ciento de los pacientes) o de algún tipo de lesión traumática en el nervio periférico (50 por ciento).

También tiene una prevalencia altísima en pacientes con cáncer (33 por ciento), sobre todo en cáncer de mama; con dolor lumbar (37 por ciento); con lesión en la medula espinal (67 por ciento); o con esclerosis múltiple (28 por ciento). Pero, además, también se ha visto que puede ser causado por tóxicos, fármacos, infecciones, alteraciones metabólicas y/o hereditarias, entre otras causas.

“Los diversos mecanismos que pueden estar implicados en el dolor neuropático, y la habitual coincidencia de diversos síntomas y enfermedades en un mismo paciente, hace que el dolor neuropático tenga una enorme complejidad tanto de diagnóstico como de tratamiento”, afirma Juárez-Belaúnde.

“Y esto implica que, con mucha frecuencia, este tipo de dolor ni se diagnostique, ni se trate correctamente, con lo que esto supone en términos de pérdida de calidad de vida y de importantes limitaciones funcionales entre los pacientes”, comenta Juárez-Belaúnde.

Gran avance

Además, los pacientes con dolor neuropático no solo experimentan un dolor más severo que pacientes con otro tipo de dolor, sino que la depresión (34 por ciento), la ansiedad (25 por ciento) y los trastornos del sueño (60 por ciento) son también significativamente más prevalentes, comparado con otros tipos de dolor. Por otra parte, se estima que el 41 por ciento de los pacientes con dolor neuropático han sufrido dolor durante más de 5 años.

Y es que, a pesar de que en los últimos años se ha llevado a cabo un gran avance en su tratamiento, en muchas ocasiones, o no es bien tolerado por el paciente, o se pierde la adherencia terapéutica por distintos factores, o incluso el dolor se hace refractario a cualquier tipo de tratamiento.

Se estima que, con los tratamientos actuales, solo un 40-60 por ciento de los pacientes logran un adecuado alivio del dolor.


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