De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1,1 billones de personas consumen tabaco y más de 8 millones de personas fallecen en el mundo por su consumo, tanto como consecuencia directa (más de 7 millones) como indirecta por exposición al humo ajeno en los no fumadores (1,2 millones).

El tabaco es el principal factor de riesgo evitable, responsable de un 33 por ciento de los tumores y de un 22 por ciento de las muertes por cáncer. Por tanto, dejar de fumar se considera la mejor medida preventiva frente al cáncer en la actualidad. Ante esta situación, Estados Unidos (EE. UU.) ya ha anunciado que tomará medidas drásticas para reducir la adicción a la nicótica causante del hábito tabáquico.

La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) ha avanzado que reducirá los niveles de nicotina en los cigarrillos “en un esfuerzo” por reducir los efectos en la salud de una adicción que se cobra 480.000 vidas al año en el país norteamericano.

Tal y como recoge The New York Times, la agencia fijó el próximo mes de mayo como plazo para presentar una propuesta completamente desarrollada. Sin embargo, muchos expertos esperan que la agencia reguladora abogue por una reducción inmediata del 95 por ciento en los niveles de nicotina, la cantidad que los estudios han determinado que es la más efectiva para ayudar a los fumadores a dejar el hábito. En un ensayo de 6 semanas se pudo observar que los cigarrillos con nicotina reducida versus los cigarrillos con nicotina estándar redujeron la exposición y dependencia de la nicotina y la cantidad de cigarrillos fumados.

Dejar de fumar

Un reciente estudio de la Amercian Cancer Society ha demostrado que los intentos por dejar de fumar en EE. UU. han disminuido un 2% durante la pandemia de COVID-19. Asimismo, disminuyeron las ventas observadas de marcas de terapia de reemplazo de nicotina a partir de datos de escáneres minoristas representativos en 31 estados.

En España, según datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), casi un cuarto de la población española es fumadora habitual. Un 21,7 por ciento de la población de entre 15 y 24 años es fumador diario, y hasta el 32 por ciento de la población de 25 a 34 años

Otro dato preocupante es que en las últimas décadas se ha producido un aumento del hábito tabáquico en mujeres y una reducción en varones, aunque sigue habiendo una mayor proporción de estos últimos.

En este sentido, las sociedades científicas españolas están pendientes de que se publique la nueva ley antitabaco, que lleva meses de retraso. El borrador del Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2021-2025 en el que está trabajando el Ministerio de Sanidad prevé ampliar los espacios libres de humos privados, entre los que se encontrarían los vehículos particulares, así como incrementar los espacios públicos libres de humo donde entrarían las terrazas de los restaurantes.

Más de 7.000 químicos

El tabaco contiene más de 7.000 químicos,  incluyendo al menos 70 que han demostrado causar cáncer. Sin embargo, es la nicotina la sustancia química adictiva que produce los efectos placenteros en el cerebro.

Por su parte, los cigarrillos electrónicos o vapeo —que se han ‘vendido’ como más seguros— tampoco están exentos de riesgos. La American Cancer Society recuerda que los aerosoles que estos productos generan pueden contener nicotina adictiva, saborizantes y una variedad de otros productos químicos, algunos conocidos por ser tóxicos o causar cáncer. Los niveles de muchas de estas sustancias parecen ser menores que en los cigarrillos tradicionales, pero las cantidades de nicotina y otras sustancias en estos productos pueden variar ampliamente porque no están estandarizadas.

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