El Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) del Instituto de Salud Carlos III desarrolla en la Universidad de Barcelona una estrategia para combatir la obesidad y la diabetes mediante terapia génica ex vivo. Este tipo de terapia, que no solo se usa en obesidad, consiste en modificar un gen (que dará lugar a una proteína) para luego volver a introducirlo en el organismo de manera que se obtenga una proteína modificada que sea útil como terapia para curar una enfermedad.

La investigación, liderada por el equipo de Laura Herrero, del Dpto. de Bioquímica y Fisiología de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), y el área Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), así como otras áreas del Ciber, se ha llevado a cabo en ratones. Para ello, han aislado células madre del tejido adiposo del ratón, que posteriormente se han modificado con terapia génica para que expresen una proteína que quema de manera continuada el exceso de grasa. Una vez modificadas estas células, se han vuelto a implantar subcutáneamente en ratones que tenían obesidad.

Los resultados se han publicado en la revista internacional Metabolic Engineering. “Esta investigación podría ser el punto de partida para una potencial futura aplicación en humanos en una medicina personalizada. Se podrían aislar las células madre derivadas de tejido adiposo y modificarlas para aumentar la capacidad de quemar grasa e implantarlas de nuevo en el mismo donante para reducir el peso y mejorar el metabolismo”, explica a Gaceta Médica Laura Herrero.

La investigación ha durado diez semanas en los ratones, tiempo en el que han conseguido disminuir su peso, el hígado graso, la resistencia a la insulina y los niveles de glucosa y colesterol en sangre. Sin embargo, Herrero afirma que “en humanos la duración del tratamiento podría ser diferente”. “Aunque los resultados en animales de investigación han sido muy prometedores, su aplicación a humanos se ha de hacer con cautela y estudiar su eficiencia a largo plazo. Por supuesto, ninguna de estas terapias sustituye a un estilo de vida saludable”, añade.

Como este tipo de terapia ocurre fuera del cuerpo del paciente (en este caso ratones), es mucho más fácil de llevar a cabo y permite un control mayor de las células infectadas. “En estos animales el implante estaba drenando la grasa del resto de tejidos. Esto hacía que el animal disminuyese de peso y mejorase los parámetros como los niveles de glucosa y colesterol. Cuando esta proteína trabaja quema el exceso de grasa que puede ser transformado en ATP (moléculas energéticas que tenemos en nuestro cuerpo), calor, o intermediarios de la combustión como los cuerpos cetónicos. Hemos visto que estos animales en la orina estaban excretando mayores niveles de cuerpos cetónicos que sería una manera de eliminar el exceso de grasa”, explica Herrero.

La obesidad es un problema sanitario

La obesidad y sus comorbilidades metabólicas asociadas constituyen un problema sanitario y social de alcance mundial, por lo que se necesitan urgentemente nuevos enfoques terapéuticos. Más del 50 por ciento de la población europea sufre sobrepeso y obesidad. En cuanto a la población pediátrica, España es uno de los países con mayor epidemia de obesidad infantil. De hecho, uno de cada tres niños de entre seis y nueve años tienen obesidad. Actualmente existen tratamientos farmacológicos y cirugía bariátrica para combatirla, pero su eficacia a largo plazo es limitada. “Por eso, tanto médicos como investigadores estamos haciendo esfuerzos importantes para encontrar estrategias que sean más eficaces a largo plazo”, concluye Herrero.


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