La “vacunación de rutina”, un objetivo a afianzar en el paciente oncológico

Las infecciones causadas por enfermedades inmunoprevenibles como el herpes zóster, son la primera causa de comorbilidad y mortalidad en cáncer

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Los pacientes diagnosticados de un cáncer pueden perder total o parcialmente la inmunidad conferida por las vacunas administradas antes del diagnóstico. Por ello, la vacunación de rutina en pacientes con cáncer —y sus contactos domésticos— es importante para reducir la morbilidad y la mortalidad en esta población vulnerable.

“Las infecciones son la primera causa de morbilidad y mortalidad en pacientes con cáncer, y algunas de las infecciones que padecen nuestros pacientes son prevenibles mediante la administración de vacunas”, tal y como recuerda Ana Santaballa, jefa de la Unidad de Oncología del Hospital Universitario La Fe de Valencia y coordinadora del grupo de Prevención de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Según recuerda esta experta, los pacientes con cáncer son más vulnerables porque sus defensas frente a las infecciones que, por ejemplo, pueden causar las enfermedades inmunoprevenibles están “disminuidas o alteradas”. En este sentido, la vacunación del paciente oncológico no solo no afecta al proceso terapéutico, sino que, todo lo contrario, es la precisamente la irrupción de una infección la que puede provocar “el retraso o la suspensión del tratamiento”, avisa Santaballa, además de otras posibles consecuencias paralelas como merma de calidad de vida, ingresos hospitalarios o, en el peor de los casos, fallecimiento.

Por ello, la coordinadora del Grupo de Prevención de la SEOM es tajante: “los pacientes oncológicos pueden y deben vacunarse con las vacunas adecuadas”, invita. Su propia sociedad científica lo refrenda en un posicionamiento público al respecto, en el que incluyen recomendaciones sobre los tiempos de administración de estas. “Se recomienda la vacunación previa al inicio del tratamiento oncológico siempre que sea posible, recomendándose su administración al menos 2 semanas antes en el caso de las vacunas atenuadas y al menos 4 semanas en las vacunas de virus atenuados”, recoge este documento de la SEOM.

En los casos en los que está indicada la vacunación durante el tratamiento oncológico activo, “no hay una recomendación clara sobre el momento idóneo del ciclo del tratamiento en que administrarla”, matiza como premisa general la SEOM. “Cada oncólogo recomendará el momento idóneo del ciclo de tratamientos en que administrarla según cada paciente y tumor que se está tratando”, concreta Santaballa refrendando su recomendación de la inmunización al margen del cuándo se tenga que llevar a cabo.

Las vacunas con virus vivos atenuados están contraindicadas en los pacientes con inmunosupresión, por el riesgo de replicación viral e infección. Por ello, estas vacunas están contraindicadas durante el tratamiento con quimioterapia, y deberían administrarse al menos 4 semanas antes del comienzo del tratamiento. Las vacunas inactivadas son seguras durante el tratamiento con quimioterapia, aunque su eficacia puede verse comprometida. /POSICIONAMIENTO SEOM SOBRE LA VACUNACIÓN DE LOS PACIENTES CON CÁNCER.

Especial atención al herpes zóster

Son diversas las enfermedades inmunoprevenibles que, de causar infección en el paciente oncológico, pueden generar graves consecuencias: gripe, neumococo, el propio SARS-CoV-2

Una de ellas, sobre las que los especialistas ponen especial foco, es el herpes zóster. “Es una enfermedad que merma mucho la calidad de vida de los pacientes oncológicos por el dolor que produce. Además, en los pacientes con cáncer puede evolucionar a formas mucho más agresivas como neumonías o encefalitis, patologías que son muy graves y tienen una alta mortalidad”, detalla la jefa de la Unidad de Oncología del Hospital La Fe de Valencia.

Nuevamente, al objetivo de prevenir su aparición y evitar una posible infección en el paciente y la consecuente interrupción del tratamiento, se llega por la vía de la inmunización. “La vacuna del herpes zoster está indicada en los pacientes con tumores sólidos que reciben tratamiento con quimioterapia para prevenir la aparición de la enfermedad y sus complicaciones, que son más frecuentes en pacientes inmunodeprimidos”, explica esta especialista.

En el documento de posicionamiento antes citado, la SEOM también realiza una recomendación expresa por la vacunación frente al herpes zoster en pacientes con tumores sólidos en tratamiento con quimioterapia, mediante la administración de 2 dosis de la vacuna con un intervalo de dos meses entre ambas.

En este caso, ¿se puede combinar la vacuna con el tratamiento oncológico activo? “Se podría combinar con el tratamiento si no se ha vacunado previamente al paciente, pero lo ideal es realizar la vacunación antes de comenzar el tratamiento para conseguir la mejor inmunización, como ocurre para el resto de vacunas”, especifica Santabella.


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