El cáncer nace y se desarrolla en el ámbito de los genes y las proteínas. Es un mundo inescrutable a simple vista, pero accesible con técnicas de imagen cada vez más precisas. Una de ellas es la inmuno-PET, que permite observar a escala molecular lo que ocurre desde que aparece la enfermedad. Esta nueva técnica de imagen médica ya ha demostrado su potencial para el diagnóstico temprano y el tratamiento de tumores de pulmón, hematológicos y de mama, como explica en un editorial de la revista Frontiers in Medicine Francisca Mulero, jefa de la Unidad de Imagen Molecular en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

La inmuno-PET es una “innovadora técnica capaz de revolucionar el diagnóstico de enfermedades, las decisiones terapéuticas y los resultados en pacientes”, afirma Mulero. Se basa en el escáner PET (Tomografía por Emisión de Positrones), en el cual se inocula en el organismo una pequeña cantidad de sustancia radiactiva o radiofármaco. El radiofármaco mas comúnmente utilizado contiene glucosa, que es el alimento de las células. Cuando se acumula, allí donde las células están consumiendo más energía, emite radación detectable y la imagen se ilumina. Por tanto, visualizar las zonas con un metabolismo más activo puede ayudar a identificar células cancerosas, que consumen glucosa más rápido que las sanas.

Más precisión

Los expertos sostienen que la inmuno-PET logra más precisión que la PET convencional debido a que el radiofármaco es mucho más específico a la hora de señalar lo que interesa desde el punto de vista médico. Esto se logra añadiendo a la sustancia radiactiva anticuerpos diseñados según lo que se desea detectar.

En la inmuno-PET los anticuerpos guían el radiofármaco hasta los procesos o tejidos que es necesario estudiar. Esto permite observar en tiempo real y en organismos vivos los cambios moleculares relacionados con el inicio de enfermedades, su progresión y su respuesta a los medicamentos. Una de las áreas de aplicación más prometedoras es la oncología, donde se ha demostrado su potencial para la detección, seguimiento y comprobación de respuesta al tratamiento en tumores de pulmón, hematológicos y de mama. La revisión de Mulero recoge, entre otros, el trabajo liderado por Anis Krache, del Centro de Investigación del Cáncer de Toulouse (CTRT-INSERM, Francia), que mostró cómo se distribuía un fármaco de inmunoterapia en el tejido de un tumor de pulmón.

La propia Mulero, en colaboración con Jorge L. Martínez Torrecuadrada, jefe de la Unidad de Producción de Proteínas del CNIO, y otros, ha observado con inmuno-PET las metástasis del tipo más agresivo de cáncer de mama, el triple negativo. En este caso emplearon nanobodies, anticuerpos de los camélidos (camellos, llamas y alpacas) y los tiburones, con un tamaño diez veces menor que los anticuerpos humanos. Los investigadores del CNIO comprobaron que los ‘nanobodies’ llegan a su objetivo con más facilidad. Además, su menor tamaño permite al cuerpo eliminar más rápidamente el radiofármaco. En cualquier caso, Mulero manifiesta que aún hay que dilucidar limitaciones o problemas como el “diseño de marcadores, la radioquímica y la traslación a la práctica clínica”. Hace hincapié en que “hace falta más investigación y más colaboración entre científicos, profesionales clínicos y representantes de la industria” para desarrollar todo el potencial de la técnica.


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