Contar con varias opciones de vacuna, respuesta eficaz contra la Covid-19

Expertos del CSIC inciden en que serán necesarias diferentes vacunas para inmunizar a una gran parte de la población

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La rápida expansión de la Covid-19 y su impacto en la población hace necesario que llegue una vacuna cuanto antes. Pero ante un patógeno de nueva aparición, la creación de una nueva vacuna genera muchos interrogantes. Por ello, científicos a nivel mundial trabajan sin descanso para dar respuesta a todas las preguntas que genera este coronavirus, y tratar así de llegar a una solución eficaz cuanto antes.

En España, son varios los grupos del Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC) que han centrado gran parte de sus esfuerzos en la investigación del SARS-CoV-2. Conocer la inmunidad qué produce este tipo de virus en las personas que lo han superado y ver cómo puede funcionar esta inmunidad en una nueva vacuna, es una de las prioridades.

En este contexto, los investigadores españoles quieren poner en valor el trabajo que se realiza en España en esta materia. Y es que, según señalan, contar con grupos de científicos entrenados para actuar con agilidad en este tipo de situaciones, puede marcar la diferencia de cara a futuras emergencias sanitarias.

La Fundación Alternativas reunió a principio de semana a científicos asociados al CSIC que están trabajando esta materia para despejar algunas de las dudas que pueden surgir respecto a la inmunidad frente a la Covid-19 y la consecución de una vacuna.

Vacuna e inmunización

El primer tema que se abordó en este encuentro fue si, con el conocimiento científico que se posee hasta el momento, se puede garantizar que se genere una vacuna que sirva para inmunizar frente a este nuevo coronavirus. En este sentido, Luis Enjuanes, profesor de investigación del CSIC y director del laboratorio de Coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), afirmó que “en una vacuna lo fundamental es la amplitud de la respuesta”.  “Que genere anticuerpos neutralizantes es un buen indicador y si además, como han caracterizado otros grupos, las personas que han superado la infección mantienen los linfocitos T en una cantidad muy elevada, tendrías dos brazos del sistema inmune que han respondido positivamente”, explicaba.

Esta doble respuesta generada en los pacientes sería muy útil de cara a extrapolarla a una vacuna, puesto que, como indicó Vicente Larraga, profesor de Investigación del CSIC y director del Informe de Ciencia y Tecnología de la Fundación Alternativas, “es algo positivo, porque este virus ataca a muchos puntos”.

Tipos de vacunas

En el momento actual se están estudiando diferentes tipos de vacunas para inmunizar frente al SARS-CoV-2. Luis Enjuanes planteaba que cada tipo de vacuna presenta sus ventajas en función de la inmunidad que se genere. “Hay dos tipos: la inmunidad sistémica, que depende de la circulación de la sangre y los órganos internos, y la de las mucosas, que está muy compartimentalizada”, concretaba. Siguiendo este hilo, aclaraba que cada tipo de inmunidad tiene puntos a favor y en contra, ya que por ejemplo “las inmunidades secretoras pueden ser más a corto plazo pero más potentes”. También, al profundizar en el método de trabajo que están siguiendo desde su grupo, aseguraba que una de las dificultades es que están “basando la vacuna en un virus nuevo, menos conocido”.

Por ello, esta investigación y la del grupo de Mariano Esteban, investigador del CNB y jefe del Grupo de Poxvirus y Vacunas del CSIC, son complementarias. Esteban señaló que su vacuna, basada en la técnica utilizada para la vacuna que logró la erradicación de la viruela es muy potente puesto que se le incorporan “varios genes del coronavirus para que sirva como vehículo transportador por ruta intramuscular o incluso intranasal”. Este método ya ha probado su eficacia en vacunas contra el ébola, el zika o el virus de la Hepatitis C. Esteban destacó que la principal ventaja de esta vacuna es que puede “proporcionar una respuesta inmune amplia y duradera”. El siguiente paso de este grupo de investigación es probar esta vacuna en modelos animales para demostrar si esta técnica también sería válida frente al SARS-CoV-2.

Preparación frente a emergencias sanitarias

“Una respuesta a una pandemia como esta, tiene que involucrar mucha investigación de base”, aseveraba Margarita del Val, viróloga e inmunóloga del CSIC. Contar con grupos de investigación preparados para reaccionar contribuiría a una respuesta más rápida. Para ello, del Val incidió en la necesidad de contar con “investigadores experimentados que empiecen a trabajar en cuanto aparezca un nuevo patógeno”. En este contexto, apuntaba a la importancia de la “biodefensa” puesto que “en salud existen cada vez más amenazas”. Para avanzar en este camino, Del Val hizo un llamamiento a “involucrar profesionales en inteligencia artificial, big data, o economía de pandemias, ya que para encontrar una solución es muy enriquecedor trabajar desde diferentes ámbitos”.

Otro de los puntos a abordar es cómo sería el acceso a una vacuna. Contar con un sistema de producción global contribuiría a mejorar el acceso de una manera equitativa. “Esto sería lo ideal, pero para eso hay que estar preparado, y ahora mismo en España no podemos competir con grupos como los norteamericanos”, lamentó Larraga. Para mejorar en este aspecto, instó a fomentar la competitividad en nuestro país, donde faltan recursos humanos y materiales. “Deberíamos hacer de esto una necesidad nacional; podemos competir en calidad pero no en cantidad”, aseguró.

En el acceso a una vacuna, también es importante atender a su financiación. “El Gobierno tendría que garantizar que quien no tiene medios pueda acceder a una vacuna, así como que la gente con recursos pague un precio justo por la misma”, propuso Enjuanes. Margarita del Val consideró que “los países que se lo pueden permitir tienen que pagar estas vacunas, y ayudar a aquellos que no tienen recursos”. “No solo es una cuestión de solidaridad, sino que vacunando en aquellas zonas que no tienen medios, logramos contener las infecciones, que no conocen fronteras”, añadió.

Una vacuna… o varias

La comunidad científica centra sus esfuerzos en la búsqueda de una vacuna. Pero hay diferentes grupos trabajando en el desarrollo de vacunas en base a diferentes métodos. Esto puede ser positivo puesto que el hecho de que exista una vacuna no significa que esta sea útil para inmunizar a toda la población.

“Lo más normal es que en un año no haya una vacuna, si no varias”, apuntaba Larraga. Precisamente se refería el experto a que existan diferentes vacunas, cada una útil para determinados grupos poblacionales, puesto que es muy difícil que “haya una vacuna que llegue a toda la población”. Aun así, Enjuanes señalaba que por el momento es prioritario que surja al menos una vacuna; “la OMS aspira a contar con una vacuna que, aunque no sea la más eficiente, salve vidas y ayude a que no se colapsen los hospitales”, explicaba. A esto agregaba que “después de esto interesa que lleguen vacunas más elaboradas, que provoquen una inmunidad esterilizante, de tal manera que si tienes contacto con el virus, ni siquiera exista la posibilidad de que se replique en el organismo”.

En este sentido, uno de los dilemas que se plantea es que, el hecho de que se consiga desarrollar una vacuna eficaz, bloquee la llegada de otras vacunas igualmente útiles en la lucha contra la Covid-19. Siguiendo este hilo, Larraga apuntaba que “llegará una vacuna antes que las otras, pero esto no debería bloquear a las demás”. También Enjuanes se pronunciaba en esta línea manifestando que “en distintos momentos hay distintos requerimentos”. Sobre esta idea, Larraga concluía que “lo primero que salga, aunque no sea lo mejor, va a ser útil; pero aun así tendremos que tratar de seguir buscando la mejor opción”.

Recuperación de I+D y producción

Una idea en la que coincidieron todos los ponentes es en lo dañado que ha quedado el tejido investigador e industrial en los últimos años. Así, apuntaban que es muy difícil que España entre en la carrera por ser los primeros en conseguir la vacuna. Más allá, señalaban que en el caso de obtener una vacuna eficaz sobre diferentes grupos, habría que encontrar la manera de producirla, contando con alianzas entre países si fuera necesario.

“No podemos entrar en la carrera por ser los primeros que encontramos la vacuna, pero sí podemos obtener una”, precisó Larraga. En este punto, también instaba a pensar desde una perspectiva más local. “Si conseguimos una vacuna que se pueda fabricar en España, con tener unos cientos de miles de dosis al año sería suficiente, puesto que se empezaría a vacunar por grupos de riesgo”, detallaba.

Así, en cuanto a la producción, Larraga y Esteban coincidían en mirar a la industria de la salud animal como herramienta para lograr la vacuna. “Hay una empresa española dedicada a la salud animal que podría producir esta vacuna y tiene mucha experiencia”, planteaba Larraga. A esto, Esteban añadía que esta variable “también debería estar dentro del planteamiento de los políticos, que deben darse cuenta de que no podemos depender siempre de fuera”.

Para finalizar, Del Val concluía que “en otras pandemias no tan aceleradas, no llegar los primeros al desarrollo y producción de la vacuna habría sido una desventaja muy fuerte”. Pero, atendía a una peculiaridad de esta pandemia, y es la mencionada anteriormente de que se necesitarán varias vacunas “por lo que sería una pena que España abandonase, también teniendo en cuenta los esfuerzos que se están haciendo para que la vacuna se produzca aquí”.

Inmunidad frente al virus

Actualmente existen diversos estudios en marcha que analizan la inmunidad frente al virus. Los participantes en el encuentro destacaron un documento publicado recientemente en Cell en el que se estudia el posible desarrollo de inmunidad cruzada de otros coronavirus frente al SARS-CoV-2. A este respecto, Margarita del Vall citó un estudio publicado en la revista Cell que indica que aquellos individuos infectados por otros coronavirus pueden quedar protegidos frente al SARS-CoV-2. Del Val concretó que se trata de un trabajo muy sólido en el que se ha caracterizado una respuesta muy amplia, lo que da grandes esperanzas de hallar una vacuna eficaz. La viróloga destacó aun así que la capacidad de generar protección de cada coronavirus es diferente, pero que es muy positivo que de la manera que sea, proporcionen cierta ventaja.

Pero a pesar de que surjan estudios prometedores, Del Val, basándose en los datos, llama a la cautela. Uno de los puntos en el que basa esta afirmación es que se ha realizado un ensayo nacional en el que de todos los participantes que dieron positivo en la prueba PCR, un 17 por ciento no ha desarrollado anticuerpos contra la Covid-19. Aun así, la viróloga consideraba que no por ello debe desatarse la alarma.

El primer motivo por que pueden haberse dado estos resultados es que los test de anticuerpos que hay en el mercado en este momento, no están optimizados puesto que son de creación reciente. También, una de las hipótesis que se maneja es que una gran parte de esta muestra tenía la infección muy reciente, y la generación de anticuerpos lleva un tiempo. Respecto a esto, indicaba que esto también aporta una información muy valiosa, y es que todavía hay un gran número de personas con la infección activa y que sigue propagando el virus.


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