E.M.C. Madrid | viernes, 20 de diciembre de 2019 h |

La neuróloga Sonia Santos repasa los últimos avances en el abordaje de la migraña, analizados en el marco del último congreso de la Sociedad Española de Neurología.

Pregunta. ¿Cuál es el impacto económico y social de esta patología?

Respuesta. La prevalencia de la migraña en la población general es del 12 por ciento, y de la migraña crónica del 1,5 al 2,5 por ciento. El estudio Global Burden of Disease Survey 2016 considera la migraña como el sexto trastorno más prevalente y la segunda causa de discapacidad en el mundo. Sabemos que la migraña tiene un gran impacto en la esfera personal del paciente, en el ámbito social, emocional y laboral. Esta mayor discapacidad se da en la franja de los 16 a los 47 años de edad, que coincide con la etapa fértil de la mujer y con la incorporación de ambos géneros a la esfera laboral. Además, los datos del Atlas de Migraña del 2018 indican que el 17,8 por ciento de los pacientes con migraña episódica año y el 27,2 por ciento de los pacientes con migraña crónica se ha ausentado del trabajo en el último año.

P. ¿Qué vacío cubren los nuevos tratamientos que se han presentado?

R. Hasta ahora los tratamientos preventivos orales empleados no estaban diseñados específicamente para la migraña, por lo que en el 35-50 por ciento de los pacientes producen efectos adversos. Además, no son eficaces en el 48 por ciento de los pacientes. La respuesta se inicia a partir de las 6-8 semanas de tratamiento, lo que condiciona una baja adherencia terapéutica.

P. ¿Cuáles son las novedades y qué impacto tendrán en la práctica clínica?

R. Erenumab es un anticuerpo monoclonal que actúa contra el receptor del CGRP, péptido relacionado con el gen de la calcitonina, protagonista del dolor en la migraña. Es un tratamiento específicamente diseñado para esta cefalea, su tolerabilidad es excelente. Son más eficaces que los tratamientos actuales, incluso en pacientes que no han respondido a cuatro fármacos preventivos. Además, el inicio de la respuesta es muy rápido, en los primeros 15 días, y es consistente, es decir, se mantiene a lo largo del tiempo. Los datos publicados de pacientes con más de tres años de tratamiento confirman que es totalmente seguro.