Una técnica que utiliza la tecnología de la imagen como guía podría hacer que la radioterapia sea más segura para los pacientes con cáncer de próstata, ya que ayuda a los médicos a dirigir con precisión los haces de radiación a la próstata evitando al mismo tiempo los tejidos cercanos de la vejiga, la uretra y el recto. Así se desprende de un análisis exhaustivo de todos los ensayos clínicos publicados sobre la técnica, denominada radioterapia corporal estereotáctica adaptativa diaria guiada por resonancia magnética (MRg-A-SBRT). El análisis ha sido publicado en Cancer, una revista revisada por expertos de la Sociedad Americana del Cáncer.

Al proporcionar imágenes detalladas, la MRg-A-SBRT puede utilizarse para ajustar cada día el plan de irradiación de un paciente con el objetivo de tener en cuenta los cambios anatómicos y controlar la posición de la próstata en tiempo real mientras se aplica el haz de radiación para garantizar que el tratamiento se dirige con precisión a la próstata. Aunque la MRg-A-SBRT es cada vez más popular y múltiples ensayos clínicos la han probado, no está claro si la técnica, que requiere más tiempo y recursos que los procedimientos estándar, tiene un impacto en los resultados clínicos y los efectos secundarios en comparación con otras formas de administrar la radiación.

Para investigarlo, Jonathan E. Leeman, del Instituto Oncológico Dana-Farber y el Hospital Brigham and Women’s, y su equipo buscaron en la literatura médica estudios prospectivos que evaluaran la MRg-A-SBRT. Seguidamente, combinaron los datos de 29 ensayos clínicos que incluían un total de 2.547 pacientes para evaluar los efectos secundarios que se producían tras la MRg-A-SBRT para el cáncer de próstata en comparación con un método de tratamiento más convencional que se guía por tomografía computarizada y no se ajusta diariamente de la forma en que lo hace la MRg-A-SBRT.

La MRg-A-SBRT se asoció a un número significativamente menor de efectos secundarios urinarios e intestinales a corto plazo tras la radiación. En concreto, se redujeron en un 44 por ciento los efectos secundarios urinarios y en un 60 por ciento los intestinales. “El estudio es el primero en evaluar directamente los beneficios de la radiación adaptativa de próstata guiada por RM en comparación con otra forma de radiación más estándar y convencional, y proporciona apoyo para el uso de este tratamiento en el tratamiento del cáncer de próstata”, dice Leeman.

Leeman señaló que el estudio también plantea otras cuestiones sobre este tipo de tratamiento. Por ejemplo, se sugiere si los beneficios a corto plazo podrían traducirse en beneficios a largo plazo, que son más importantes para los pacientes. Un seguimiento más prolongado ayudará a responder a esta pregunta, ya que la MRg-A-SBRT es un tratamiento relativamente nuevo. Otra de las preguntas que se plantean es qué aspecto de la tecnología es responsable de los mejores resultados observados en los ensayos clínicos. “Podría ser la capacidad de monitorización basada en imágenes durante el tratamiento o podría estar relacionada con el componente de planificación adaptativa. Harán falta más estudios para desentrañar este aspecto”, concluye Leeman.


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